Agentes biológicos usados como armas

Todo el mundo habla del ántrax, la enfermedad producida por Bacillus anthracis. En todos los medios de comunicación encontramos sobradas referencia a cómo actúan en el organismo y sus consecuencias, a pesar de que es una enfermedad que esta casi erradicada, la idea de que laboratorios de investigación estén trabajando con ella hace sostener la existencia de cepas tratadas por ingeniería genética que pudieran ser empleadas con un fin bélicoPero existen más, por supuesto. Llegar a la categoría de arma biológica no es ningún mérito, pueden ser empleadas por ciertas características que ya hemos comentado en otros artículos. Por ellas, los más firmes candidatos son: Bacillus anthracis, Clostridium botulinum, Yersinia pestis y el virus Ebola. Los tres primeros son bacterias y, por lo tanto, de una manera u otra susceptibles a los antibióticos o a una antitoxina, sin embargo, para el último, no existe ningún medio clínico. No es que el virus Ebola sea alguien especial, no, es que es un virus, y contra los virus no existe ningún remedio clínico eficaz, por lo menos de momento, a excepción de la vacunación en algunos casos.

Pero son los más conocidos, en términos generales se puede citar estos grupos de agentes biológicos potencialmente utilizables como armas biológicas:

1. Las bacterias. Son microorganismos que encontramos en todas partes, por ello se dice de ellos que son ubicuos, de complejidad inferior a las células animales, son capaces de vivir en condiciones extremas de temperatura, salinidad, pH, vivir de forma anaerobia y realizar la fotosíntesis. Ello nos indica que son organismos muy versátiles. En el laboratorio, es posible hacerlos crecer sin mucha dificultad en medios sólidos o líquidos, pero solo aquellos para los cuales se ha desarrollado un medio de cultivo apropiado, que en general no son la mayoría. Son susceptibles a los antibióticos, si bien, muchos de ellos han desarrollado resistencias a estos compuestos, de forma que se ha convertido en un problema para la salud.
2. Los virus, ¿son organismos?, pues probablemente no o probablemente si, una buena parte de los investigadores se inclinan a pensar que no, pero este es un debate abierto. Su característica es que necesitan infectar una célula para poder multiplicarse, no son sensibles a los antibióticos y no existen un remedio clínico eficaz para ellos.
3. Clamidias y riquetsias, a caballo entre la vida libre y la dependencia de una célula para completar su ciclo biológico, son sensibles a los antibióticos
4. Los hongos, de forma muy genérica, se trata de plantas que no realizan la fotosíntesis y que en su ciclo de reproducción producen esporas
5. La toxinas, producidas por diversos microorganismos, éstos no son potencialmente patógenos, sino la toxina que producen. El remedio es la administración de una antitoxina.

Sea cual fuere el caso, lo cierto es que lo más importante tras un brote en la población es la rapidez con que es detectado e identificado el agente utilizado. Pero ¿todos irían dirigidos contra el ser humano?, pues no, también pueden ser empleados contra plantas y animales de interés económico o de compañía.

Conozcamos algunos nombres para cada grupo, pero en realidad no hay muchos:

1. Bacterias: Bacillus antracis, Burcella abortus, Salmonella thyphi, Vibrio cholerae y Clostridium botulinum. Otros candidatos serían Clostridium tetani, Enterohaemorrhagic Escherichia coli serotipo 0157 y Legionella pneumophila.
2. Virus: Ebola virus y otros tipos que producen fiebres hemorrágicas como congo-crimea, también son candidatos el dengue, la fiebre amarilla y algunos virus que provocan encefalitis, Influenza y unos pocos más.
3. Clamidias y riquetsias: Rickettsia quintana, Rickettsia ricketsii, Coxiella burnetti o Clamydia psittaci
4. Hongos: actuarían sobre las plantas, Microciclus ulei, Puccinia striiformis
5. Toxinas: Cólera, tétano, abrina, toxinas producidas por el hongo Trichothecene

Muchos de ellos los conocerás y, si quieres saber más sobre ellos, sólo tienes que escribir su nombre en cualquier buscador de Internet, seguro que encuentras un gran número de páginas con información. Otra cosa son aquellos que han sido obtenido mediante ingeniería genética, en dos aspectos: incluyendo una secuencia de DNA que les proporciona la capacidad de producir enfermedades (en general obtenida de los microorganismos que hay en la lista) o bien, que el DNA introducido produzca una toxina.

¿Porqué son espaciales las armas biológicas?, porque una nación, un grupo u organización, o una persona individual que tenga la determinación de construir un arma biológica lo puede hacer con una mínima financiación e infraestructura. Pequeñas cantidades del agente biológico son suficientes debido a la capacidad reproductiva de los microorganismos. Muchos países y organizaciones farmacéuticas o universidades disponen de repositorios y colecciones de microorganismos obtenidos de la naturaleza y, además, muchos de ellos han sido genéticamente modificados con el fin, por ejemplo, de producir proteínas de interés clínico. Existen también microorganismos en los repositorios que han desaparecido de la naturaleza (Variola virus).

El crecimiento de la industria biotecnológica es muy rápido, por lo que la producción de literatura referente a estos avances es proporcional el capital invertido en ella. El acceso a las publicaciones es un derecho común, sin embargo, esta tecnología parece que puede tener un doble uso, por un lado su aplicación en la obtención de productos farmacéuticos, alimentos, etc, y por otro su uso con fines bélicos.

El uso de agentes biológicos con fines bélicos no es una invención de nuestra era, con catapultas y flechas se introducían en las fortalezas tejidos infectados, se envenenaban los pozos tirando en ellos animales en descomposición o se colocaban cercanos a los depósitos de comida de los adversarios. En la Primera Guerra Mundial el uso de este tipo de estrategias se extendió con la diseminación del cólera y también se empleó presumiblemente el ántrax utilizando animales infectados como medio de propagación. Como consecuencia de ello en 1925 se firmó un protocolo que prohibía su uso, pero no su investigación, desarrollo, producción y almacenaje, con el nombre de Protocolo de Ginebra.

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas naciones desarrollaron rápidamente este tipo de armas, en 1942 la Academia Nacional de la Ciencia de EEUU estableció el llamado Biological Warfare Committee que se dedicó al estudio de las implicaciones del uso de este tipo de armamento. En 1969, el presidente Nixon declaró la renuncia unilateral de EEUU al uso bélico de los agentes biológicos. En 1972 se estableció la Biological Weapons Convention donde se establecían las bases para la prohibición del desarrollo, producción y almacenamiento de agentes biológicos (incluidos toxinas) y se establecían los protocolos apropiados para su destrucción.

En los años 80 se reanudó la discusión de la utilidad del uso de agentes biológicos como armas estratégicas, por ejemplo, basándose en estudios sobre el empleo de más de 25 agentes sobre la población durante la Segunda Guerra Mundial entre los que había tifus, gas gangrena, tétano, cólera, ántrax y viruela asociados a la falta de un mecanismo de dispersión apropiado, lo que podría ser un indicativo de que este tipo de armamento es más efectivo por su impacto psicológico en la población que el efecto real en cuanto al número de muertes causadas.

Recientemente, la aparición de enfermedades emergentes ha complicado el panorama, SIDA, enfermedades priónicas y muchas fiebres hemorrágicas como el virus Ébola han obligado a las instituciones a elaborar una red de alerta y posibles acciones a tomar frente a este tipo de agentes que residen en la naturaleza y que tienen una capacidad de propagación en la población muy levada, constituyendo un peligro mayor que propiamente el uso de los agentes mencionados con fines bélicos.

Es fácil leer o escuchar en cualquier medio de comunicación que 10.000 esporas de Bacillus anthracis convenientemente dispersadas serían suficientes para causar la muerte de miles de personas, sin embargo, la posibilidad de que todos los parámetros precisos para que esto ocurra se den en una zona determinada en un momento determinado, hace que la probabilidad de que esto ocurra sea muy remota, sin embargo, el efecto psicológico en la población siempre será destacado.

Fuentes:
Weapons of Mass Destruction Technologies
NATO handbook on medical aspects of NBC defensive operations
Technical Aspects of Biological Weapon Proliferation

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