Mecanismos de resistencia a los antibióticos

Cuando aparecieron los antibióticos se pensó que eran una panacea contra enfermedades de tipo infeccioso. Pero en la naturaleza, por lo menos de momento, no existen panaceas, y al poco tiempo aparecieron microorganismos que eran resistentes, es decir, que habían desarrollado mecanismos que los libraban de la acción de estas sustanciasAdemás esta capacidad se ha ido consolidando a lo largo de los años y cada vez es un problema más acuciante para la práctica clínica.

Esta capacidad no aparece por casualidad, existen evidencias que inducen a pensar que este mecanismo ha existido siempre. La resistencia de debe a una serie de genes que suelen estar asociados a elementos genéticos transferibles, de forma que aquella bacteria que adquiere estos elementos se hace resistente a la acción de los antibióticos. Su extensión en el uso de los antibióticos en la práctica clínica ha hecho que se seleccionaran las bacterias resistentes, sucumbiendo aquellas que no lo son, en consecuencia, existen cepas bacterianas que son resistentes a la varios antibióticos.

Por ejemplo, los Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina (MRSA) fueron detectados por primera vez en 1961 en un hospital británico después de que no había pasado apenas un año desde la introducción de este antibiótico en la práctica clínica. En 1963 nuevos MRSA causaron infecciones sanguíneas en hospitales daneses. La cepa llamada “Ibérica”, 40 años después, además de ser resistente a la penicilina, estreptomicina, tetraciclina, eritromicina y meticilina, también es resistente a la mayoría de los antibióticos genéricos que han sido desarrollados en los últimos 50 años, a excepción de la vancomicina, usado como última solución a las infecciones producidas por MRSA.

Se dice que un microorganismo es sensible a un antibiótico cuando éste es capaz de inhibirlo o matarlo. Se dice que un microorganismo es resistente si el microorganismo no se ve afectado por la presencia del antibiótico. Hay organismos que son de forma natural resistentes, sencillamente porque no tienen una diana para el antibiótico, por ejemplo, Micoplasma no tiene pared celular y, por lo tanto, es de forma natural resistente a los antibióticos del tipo betalactámicos. La resistencia adquirida se debe a la modificación del contenido genético de la bacteria, esta modificación puede venir por dos vías: mutación y selección de los mutantes resistentes por la presencia del antibiótico en el medio, menos frecuente que al adquirida por mecanismos de transferencia genética. Por esta segunda vía entran en la célula los genes que confieren la resistencia a los antibióticos a través de plásmidos, transposones e intrones, elementos genéticos móviles que pueden ser transferidos entre las bacterias.

Los mecanismos de resistencia son fundamentalmente evitar que el antibiótico alcance su diana, la alteración del antibiótico y la alteración de la diana. En el primer caso, lo más simple es impedir que el antibiótico entre en la célula, mutando las porinas, alterando el sistema de transporte o creando mecanismos de transporte que eliminen el antibiótico del interior de la célula con el fin de que no se acumule en cantidades suficientes como para que pueda producir la muerte del microorganismo. El segundo método es la alteración del antibiótico, básicamente consistiría en sintetizar enzimas que degradaran o modificaran el antibiótico impidiendo que reconociera su diana. Por último, otra estrategia, quizá la más sencilla, es modificar la diana, ya que pequeños cambios en la molécula que reconoce el antibiótico pueden hacerla invisible.

Las combinaciones son infinitas, es decir, una bacteria puede tener resistencia a varios antibióticos y distintas formas de resistencia para un mismo antibiótico. De ahí la importancia de no usar de forma indiscriminada los antibióticos. Su uso sin control ejerce una presión selectiva que favorece el establecimiento de cepas resistentes, incluso el uso indiscriminado en veterinaria puede tener efectos negativos en humanos.

Claves para entender esta parte:

Al utilizar los antibióticos, sobreviven únicamente los que son resistentes, por tanto con el uso de los antibióticos se seleccionan de forma artificial aquellos microorganismos que no se ven afectados.

Existen microorganismos que de forma natural son resistentes, pero la mayoría han adquirido la resistencia a través de mutaciones, los menos, o por medio de elementos genéticos móviles.

Los mecanismos de resistencia se basan en la disminución de la permeabilidad del antibiótico, la inactivación enzimática de éste y la modificación de la diana, a dos niveles, pequeños cambios en su composición o síntesis de una diana nueva que no es reconocida por el antibiótico.

Lecturas:

– Moellering Jr. R.C. Antibiotic resistance: lessons for the future. Clin. Infect. Dis. 1998; 27 (1): S135-140.
– BROCK, Microbiología, Prentice Hall Hispanoamericana ISBN 968-880-325-1
– RAWN, Bioquímica, Interamericana McGraw Hill ISBN 84-7615-428-3
– Las noticias de citologica.net
– FRANKLIN, T.J., G.A. SNOW, Biochemistry of antimicrobial action, Kluwer Academic Publishers ISBN: 0412822008

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