La doble ética de la clonación humana I

Un nuevo episodio de discusión sobre la clonación humana nos invade. Primero el uso de los embriones humanos congelados con el fin de obtener células madre embrionarias, segundo, el que asusta asegurando que viene el loboLa polémica me recuerda el programa de la Sra. Francis, que según se contaba, quién contestaba las dudas de las indecisas señoritas sobre el amor era un hombre. Quizá una paradoja, pero no tan lejana de la discusión que se ha establecido. Si amigos, hablar de clonación en verano es un suplicio, y trasladar la investigación básica de la clonación con fines reproductivos a la aplicación clínica es un serial de la Sra. Francis, amor y desamor unidos en una historia de investigación básica abordada por alguien que hará una aplicación clínica, según cuentan …

¿Pero qué es la clonación?

Obtener individuos idénticos. Bien, esto no es tan sencillo como parece o como se cuenta, aunque puede ser tan fácil cómo se presupone, todo depende del objetivo que se persiga. Si un investigador toma un embrión y lo divide en pocas células, estás células resultantes en el mejor de los casos darán lugar a individuos idénticos genéticamente. Esto es una técnica llamada fisión embrionaria, probada en diversos organismos con éxito y utilizada con embriones humanos en 1993, los cuales evidentemente no fueron implantados. Pero el objetivo de las discusiones no es este, la discusión se centra en el uso de células somáticas para conseguir “muchos” individuos idénticos.

Una célula somática es aquella que forma parte de cualquier zona de nuestro cuerpo que no tenga que ver, claro, con la línea celular reproductiva, a la postre oocitos y espermatozoides. Las células somáticas están programadas, son “algo” en el organismo y tienen su función concreta y precisa, aunque poseen toda la información en su DNA, digamos que no toda es accesible. De ahí que se hable de reprogramación y de células totipotentes.

Una célula totipotente es aquella capaz de generar cualquier tipo celular del organismo, por lo que también se llaman células madre. Las hay más que otras, es decir, una célula embrionaria es más totipotente que una célula del organismo adulto, ¿por qué?, pues porque en el organismo adulto las células en general están programadas en mayor o menor medida.

La idea de clonación de la que actualmente se habla consiste en transplantar un núcleo de una célula somática a un oocito enucleado. Al desarrollarse lo hará con la información genética del individuo adulto y tendremos una copia exacta de él, o cuantas queramos. Pues bien, esto es falso, ya que no se produce un nuevo ser vivo desde una única célula adulta, si bien el individuo resultante tendrá la misma información genética en el núcleo que el “progenitor”, que no en el citoplasma.

El experimento de Wilmut y colaboradores no es al pie de la letra una clonación, consiste en lo siguiente: enuclear los oocitos por aspiración y detener la proliferación de las células que donarán el núcleo. Ponerlas en contacto y someterlas a un breve pulso eléctrico con dos fines: crear microporos en las membranas de las células para favorecer la fusión de las membranas y provocar la apertura de los canales calcio para emular el efecto que tiene la entrada del espermatozoide en el óvulo, produciendo una respuesta que pone en marcha todo el mecanismo de desarrollo y el metabolismo celular del nuevo ser. En su experimento fusionaron 277 células de ubre de oveja adulta con los respectivos óvulos obteniendo sólo 29 embriones, de los cuales uno sólo prosperó hasta dar lugar al nacimiento de un individuo: la oveja Dolly.

El resultado es prácticamente nulo, muchos científicos aseguraron en su momento que se trataba de un falso positivo, pero este experimento disparó una batalla sin par en torno a la investigación del fenómeno de la activación y represión de los genes. En sí era una demostración de que los genes no quedan inactivados para siempre, no son cambios irreversibles, y que por lo tanto, el paro de la división celular inducido parece reprogramar el DNA de forma que es capaz de formar un nuevo ser encontrándose en las condiciones apropiadas.

Sea como fuere, y habiendo sido recortado el estudio de las implicaciones científicas del experimento de Wilmunt, el aspecto de la regulación génica del desarrollo ha ganado peso y los investigadores se esfuerzan en explicar cómo interaccionan los genes supresores, activadores, homeóticos, … en todo un sin fin de redes génicas, cuando los embriólogos saben desde el principio que la decisión de diferenciarse hacia un tipo celular u otro, en muchos casos no depende de los genes, sino del ambiente en el que se encuentra la célula, tales pueden ser cambios físicos o químicos. Prueba de ello son los agentes teratógenos que interfieren en el desarrollo embrionario produciendo diferentes malformaciones dependiendo en muchos casos del estadio de desarrollo en el que se encuentra el embrión.

Así pues, las cosas pintan mal en todos los sentidos. Primero, los embriones humanos son muy sensibles a las manipulaciones, no se decir si porque en realidad no se sabe cómo un embrión tan sumamente feo en comparación a los de otras especies es capaz de desarrollarse en un ser humano o porque sencillamente es presumido. Segundo, la técnica no es eficaz en absoluto y, tercero y más importante, para iniciar un programa de este tipo sería recomendable esperar unos buenos años de investigación básica en este sentido para tener la certeza de iniciar unos experimentos con aplicación clínica en humanos que realmente sean seguros.

Finalmente, a pesar de las continuas voces en el sentido de que la clonación es una alternativa a la infertilidad, desde luego que no lo es. No existen los niños perfectos pues ningún ser humano tiene un código genético perfecto, o quizá si lo tenga alguna tribu perdida y desconocida del Amazonas o del África profunda (por poner un ejemplo tonto), pero desde luego la estética de estas personas no sería un ideal para clonar en la sociedad actual occidental, que en general tiene un código genético lleno de faltas de ortografía.

Lecturas recomendadas:

Hall JL, Engel D, Gindoff PR, Mottla GL, Stillman RJ. Experimental Cloning of Human Polyploid Embryos Using an Artificial Zona Pellucida. Fertility and Sterility 1993; 60 (2 sup): S1

Wilmut I, Schieke AE, McWhir J, Kind AJ, Campbell KHS. Viable offspring derived from fetal and adult mammalian cells. Nature 1997; 385: 810-3

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