Andrés Martínez Cañada (Floruit ca. 1888)
Pocos datos biográficos se tienen de este científico murciano. Sabemos que en 1875 trabajaba como Conservador del Gabinete de Historia Natural del Instituto Provincial de Murcia que había creado en la ciudad huertana Ángel Guirao Navarro (1817-1890), que también era el Director del Instituto.
Sus trabajos científicos aparecieron en revistas de ámbito local, principalmente en El Álbum y El Semanario Murciano. Muchos de ellos fueron artículos de divulgación en los que pretendía dar a conocer las riquezas biológicas y geológicas de la Región Murciana. Así, escribió artículos sobre asuntos entomológicos y ornitológicos en relación con la agricultura, tradujo del francés otros sobre sericicultura que tenían la finalidad de divulgar entre los huertanos diversas técnicas microscópicas para localizar las enfermedades de los gusanos, publicó trabajos sobre la utilidad de usar abonos químicos nitrogenados y no sólo los procedentes de los detritos urbanos, escribió sobre la mineralogía, las aves y la paleontología de la provincia de Murcia, etc.
Desde el punto de vista científico era partidario de las tesis catastrofistas y, por tanto, defensor de las teorías de Cuvier (1769-1832), que defendía con las pruebas basadas en los fósiles que él había encontrado en varias comarcas murcianas, como los que constan en su trabajo aparecido en El Álbum en 1877: “Animales fósiles y perdidos. Memoria sobre los encontrados en nuestra provincia, con espresión (sic) de los terrenos y masas minerales”.
Martínez Cañada fue el primer científico que trató las ideas evolucionistas en Murcia, bien es cierto que luchó para que no se aceptasen. Desde el ámbito biológico se mostró contrario, de una manera bastante radical, al transformismo (evolucionismo) de Darwin, al que criticaba con argumentos religiosos y se opuso duramente a los asuntos que implicaban la comparación del hombre con los simios y a nuestra posible procedencia animal. Así, en la revista El Álbum, en un artículo titulado “Origen de la Anatomía animal y utilidad de la taxidermia”, que apareció en 1876 y que es la primera referencia al evolucionismo en la provincia de Murcia, dice de los transformistas: “… luego deduciremos de sus teorías que para pasar del estado de bestia al del ser racional, habremos sufrido tantas metamorfosis como experimentan las ranas, las salamandras y las orugas, pasando por una escala que debemos llamar de perfección, cuyo primitivo estado habrá sido el Gibon, después el Orangután, más tarde el Chimpancé, andando el tiempo el Gorila y últimamente el hombre.”

