Bernardo Zapater Marconell (1823-1907)

En 1823 nacía en la localidad turolense de Albarracín Bernardo Zapater Marconell, el más eminente de los naturalistas aragoneses de su época.

Estudió en su población natal en el Colegio de las Escuelas Pías y posteriormente en la Universidad Central y Seminarios de Teruel y Cuenca. En Madrid estuvo como capellán en la comunidad de las Descalzas Reales y en el Hospital del Carmen; además, fundó y dirigió el madrileño Colegio de San Vicente de Paul.

Mucho después, en 1880, volvió a su población de nacimiento para dedicar gran parte de su vida al estudio de la fauna y flora de la región. Le interesaron todas las formas vivas naturales y, así, se ocupó del mundo vegetal, de los moluscos terrestres y fluviales, de diversos grupos de insectos (muy especialmente de los lepidópteros), etc.

Se relacionó con otros científicos de su época, tanto españoles como extranjeros: Carlos Pau Español (1857-1937), que lo consideró su maestro y el primero de los herborizadores españoles, Heinrich Moritz Willkomm (1821-1895), etc. Asimismo, herborizó con el botánico aragonés Francisco Loscos Bernal (1823-1886) y descubrió diversas especies en la provincia de Teruel, entre ellas la Draba zapateri. Su labor más significativa en el mundo de las plantas fue la publicación, en 1904, en las Memorias de la Sociedad Española de Historia Natural, de la “Flora Albarracinense”, donde citaba 1260 especies.

Por otro lado, gracias a él se descubrió en su comarca natal algún endemismo malacológico que lleva su nombre: Helix zapateri. En relación con este asunto, el padre Zapater publicó algunas de sus investigaciones en las Hojas malacológicas.

No obstante, su principal actividad científica fue la entomología. Recolectó una gran cantidad de mariposas que fueron el punto de partida de una de sus publicaciones científicas más importantes: “Listado Sistemático de los Lepidópteros de la provincia de Teruel. Seguido del Catálogo de Lepidópteros de la provincia de Teruel y especialmente de Albarracín y su sierra”. Fue escrito en colaboración con Maximiliano Korb y publicado en los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural (1883 y 1892); da cuenta de 2849 especies, algunas nuevas para la ciencia.

Recolectó una gran cantidad de ejemplares zoológicos que repartía entre los naturalistas europeos que se lo requerían. Esta forma de actuar hizo que algunas especies, además de las citadas, lleven su nombre: lepidópteros como Erebia zapateri y Asarta zapateri y ortópteros como Ephippigerida zapateri, que le fue dedicado por el más importante de los entomólogos españoles de su tiempo: Ignacio Bolívar y Urrutia (1850-1944).

Su colección de coleópteros se encuentra en el Seminario de Teruel y antes de morir donó la de lepidópteros al Instituto de Enseñanza Media de la misma ciudad.

Fue uno de los fundadores de la Real Sociedad Española de Historia Natural y de la Aragonesa de Ciencias Naturales, de la que llegó a ser Presidente (1903) y Socio Honorario. En las revistas de la primera de las instituciones citadas publicó la mayor parte de sus trabajos.

Murió en la población que le vio nacer el 26 de diciembre de 1907.

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