Juan Isern Batlló y Carrera (1821-1866)
El 25 de septiembre de 1821 nacÃa en la población gerundense de Setcases Juan Isern Batlló y Carrera, el botánico más importante de la Comisión CientÃfica del PacÃfico (1862-1865).
Penúltimo de una familia de doce hijos, estuvo interesado desde muy pequeño por la naturaleza. Sin embargo, obedeciendo los deseos paternos, inicia en 1839 la carrera eclesiástica en el Seminario de Gerona. Después va a Barcelona, donde compagina los estudios religiosos con las clases de Botánica aplicada a la Agricultura, conocimientos que se impartÃan en la Escuela de la Junta de Comercio, donde fue alumno de Miguel Colmeiro (1816-1911).  En 1845, en Gerona, se hace Bachiller en FilosofÃa y en 1847, abandona los estudios eclesiásticos e ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.
Debido a sus amplios conocimientos botánicos, recolectaba plantas de la región para venderlas y obtener unos beneficios que le permitieran vivir.
Aunque no abandonó la carrera de Medicina, se desplazó a la capital de España y desde 1851 fue Colector botánico en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. En 1854 obtuvo el grado de Bachiller en Medicina y CirugÃa por la Universidad Central.
A Valdemoro acudió como médico para prestar sus servicios en la epidemia de cólera y, en esta población madrileña, conoció a Tomasa del Olmo, con la que se casó en 1856 y tuvo tres hijos.
Al suprimirse su plaza en el Museo de Ciencias Naturales, en 1857 fue nombrado Ayudante de las cátedras de Botánica de la Facultad de Ciencias y después responsable de la biblioteca del JardÃn Botánico.
En 1862 Isern fue propuesto por el profesor de ZoologÃa Mariano de la Paz Graells (1809-1898) y, el ya citado, Colmeiro como botánico principal de una expedición polÃtico-militar en la que también iba a participar un grupo de naturalistas: la Comisión CientÃfica del PacÃfico (1862-1865), la más importante expedición ultramarina de la España de Isabel II. Y es que el director general de Instrucción Pública querÃa ejemplares americanos para los museos y, además, pensaba en la aclimatación de diversas especies para un parque zoológico como el que se querÃa crear en Madrid. En los años expedicionarios viajó, junto con otros naturalistas, por Canarias, Cabo Verde, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador.
Cuando se ordenó la suspensión de la expedición cientÃfica, Isern, Francisco de Paula MartÃnez y Sáez (1835-1898), Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898) y Manuel Almagro (1834-1895), decidieron prorrogar la misma sin contar ya con la ayuda militar y se les permitió continuar su trabajo en el territorio americano. Estos cientÃficos realizaron lo que se denominó El Gran Viaje, que llevó a la muerte al gerundense cuando exploraba el rÃo Napo, afluente del Amazonas, ya que en la misma contrajo una enfermedad tropical que le produjo un fallo hepático por el que falleció el 23 de enero de 1866 en Madrid, dos semanas después de haber llegado a la PenÃnsula. Conviene recordar que la importante obra cientÃfica de Juan Isern no tuvo reconocimiento público de gratitud por parte de las autoridades, ni recibió ningún homenaje oficial. A su viuda e hijos se les asignó una lastimosa pensión de 35 pesetas mensuales.
La labor de los expedicionarios fue extraordinaria y la parte botánica, de la que el principal responsable fue Isern, dio como resultado la colección de 8.176 especies vegetales que envió a España perfectamente catalogadas. La Comisión realizó sobre esta importante expedición una exposición en mayo de 1866 en el Real JardÃn Botánico de Madrid. En los años 30 del siglo XX, el también botánico gerundense, José Cuatrecasas (1903-1996) estudió la colección de Isern.
Finalmente, cientÃficos europeos de importancia tales como Graells, Trelease, Philippi, Willkomm, Cuatrecasas, le han puesto su nombre a diversas especies vegetales. AsÃ, por ejemplo, la especie Centaurea isernii, de la familia Compuestas, nominada de esta manera por Willkomm.

