Olayo Díaz Giménez (1810-1885)
Olayo Díaz Giménez nació en 1810 en la población manchega de Almadén. Desde 1827 y hasta 1830 fue alumno interno en el cordobés Real Colegio de la Asunción Dos años después marcha a Madrid para iniciar sus estudios superiores. Así, se matricula de las disciplinas de Botánica y Agricultura en el Museo de Ciencias Naturales de la capital y hace lo propio en el antiguo Conservatorio de Artes, donde aprende Física experimental.
En 1833 comienza a cursar la carrera de médico, para lo cual ingresa en el Colegio Nacional de Medicina y Cirugía de San Carlos. En 1840 se licencia y dos años después empieza su actividad docente en diversos centros de nuestra Península.
Su vida estuvo dedicada a la docencia en diferentes Institutos de Enseñanza Media: primero fue nombrado catedrático interino de Geografía-Historia en el Instituto de Lérida, después marchó a Cuenca como catedrático interino de Física y Química, donde estuvo hasta 1846. Ese mismo año consiguió por oposición la cátedra de Física y Química y fue destinado al Instituto Provincial de Pontevedra, en el que también impartió la asignatura de Historia Política y en el curso 48-49 también la disciplina de Historia Natural. Su estancia gallega la completó con el grado, obtenido en 1849, de Profesor-Regente de la Cátedra de Historia Natural de la Universidad de Santiago. Después, por petición propia, en 1850, fue al Instituto de Segovia, donde permaneció doce años.
Con motivo del fallecimiento de su mujer y de su hijo, Olayo Díaz marcha en 1863 a Murcia. La razón del cambio desde la fría meseta castellana a la templada ciudad de la huerta se encontraba en que éste era el lugar donde residían unas sobrinas suyas y en que Ángel Guirao (1817-1890), un buen amigo de don Olayo era, a la sazón, director del Instituto de la ciudad. En Murcia permaneció hasta su fallecimiento, acaecido en 1885.
Olayo Díaz impulsó los Gabinetes de Física de los diferentes centros en los que trabajó pero, además, fue una personalidad implicada en todas las manifestaciones culturales. Desde el punto de vista biológico, asunto que nos ocupa, participó de una manera muy activa en lo que fue el debate del darwinismo en España. Llegó a Murcia en un momento en el que empezaba la polémica sobre el evolucionismo, o transformismo, como se le llamaba entonces, y participó en ella con su saber.
En Murcia, Díaz Giménez publicó muchos artículos en El Semanario Murciano, donde fue reproducido (en casi cincuenta números) su extenso Discurso inaugural del Liceo de Murcia, en el que dejó muy claras sus ideas evolucionistas. En este Discurso hay referencias a Haeckel, a Lamark, cuyas teorías científicas contrasta con las de Cuvier y, evidentemente de Darwin: aborda la justificación del transformismo a través de la fertilidad y fecundidad de las especies, de la lucha por la vida y, como no podía ser de otra forma, de la selección natural, basándose en el uso empírico previo de la artificial. Además, no rehúsa explicar el controvertido asunto de la evolución humana y tampoco soslaya el muy discutido tema del darwinismo social, aunque considera necesario intervenir en el proceso natural cuando se habla de nuestra especie.
Olayo Díaz obtuvo, en 1851, el Premio de mérito en la sección primera del escalafón de catedráticos, fue miembro corresponsal de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y Socio numerario de la Sociedades Económicas de Amigos del País de Lérida, Cuenca y Murcia.
Falleció en Murcia en 1885.

