Antonio José Cavanilles Palo

el día 16 de enero de 1745 nacía en Valencia Antonio José Cavanilles Palop, autor de una de las obras fundamentales de la botánica descriptiva de la Ilustración europea: Icones et descriptiones plantarum. Realizó sus primeros estudios en el Colegio jesuita de San Pablo. En 1759 ingresó en la “Facultad de Artes” de la Universidad […]

el día 16 de enero de 1745 nacía en Valencia Antonio José Cavanilles Palop, autor de una de las obras fundamentales de la botánica descriptiva de la Ilustración europea: Icones et descriptiones plantarum.

Realizó sus primeros estudios en el Colegio jesuita de San Pablo. En 1759 ingresó en la “Facultad de Artes” de la Universidad de Valencia, donde consiguió el grado de Bachiller. Posteriormente estudió Teología en Gandía y Valencia, especialidad en la que se doctoró en 1766.

Recién graduado, Cavanilles intentó dedicarse a la enseñanza en la Universidad de Valencia, en la que fue profesor sustituto. Después quiso, sin éxito, obtener las cátedras de Filosofía y Matemáticas.

Fue preceptor del hijo de Teodomiro Caro de Briones, a la sazón Oidor de la Audiencia valenciana, lo que le obligó a marchar a Oviedo, población en la que fue ordenado sacerdote en 1772. Después, al ser designado Caro Ministro del Consejo de Indias, estuvo en Madrid, donde se relacionó con importantes hombres de la cultura española (Mayáns entre ellos).

En 1774, al morir Teodomiro Caro de Briones, el obispo de Murcia le propuso como profesor de Lógica en el Seminario de San Fulgencio, donde estuvo año y medio. Vuelve de nuevo a Madrid como preceptor y capellán de los hijos del duque del Infantado. Con ellos, y desde el verano de 1777, marcha París, donde va a residir hasta 1789. Esta etapa francesa de Cavanilles es fundamental en la formación científica en general y botánica en particular del sacerdote valenciano; es un periodo en el que participa en cursos de diferentes disciplinas científicas que se imparten en la corte francesa: botánica, mineralogía, química, etc. No obstante, lo más significativo es que el París de entonces es la ciudad europea más importante en relación con la ciencia de las plantas y la difusión de publicaciones de esta especialidad.

Inició sus conocimientos botánicos, según su propia confesión, en 1780 gracias, entre otras razones, al trato que tuvo con personalidades científicas de esa especialidad en diferentes gabinetes privados y con personalidades de la talla de Jussieu, Thouin, Lamarck, Desfontaines, Beaupré, etc., observando los jardines de París, Bruselas y Lovaina y estudiando diferentes herbarios.

De vuelta a España en 1789 (tras la toma de la Bastilla) Cavanilles se agrega a la vida cortesana; gracias al médico de la Casa del Infantado (su amigo Antonio Franseri) se incorpora a la Real Academia médica de Madrid (1790) y merced al marqués de Santa Cruz se relaciona con la nobleza de la capital: Montijo, Urquijo, Aranda, etc.

Desde su llegada a Madrid trabaja en el Jardín Botánico preparando publicaciones, pero hay ciertas reticencias por parte de Gómez Ortega, que obligaron a una R. O. que permitiría al valenciano acceder a ese centro científico. En efecto, desde el otoño de 1789, el conde de Floridablanca le concede un permiso expreso para que “dibuje, grabe y publique” cuanto desee de lo sembrado en Jardín. Y es que se había creado cierta competencia entre Casimiro Gómez Ortega y Cavanilles que, de algún modo, discutía su independencia al frente de esa institución botánica, donde ya se habían formado numerosos botánicos españoles de prestigio (Ruiz, Pavón, Cervantes, Boldó, etc.) y donde se habían gestado las importantes expediciones científicas españolas del siglo XVIII (Chile y Perú, Nueva España, etc.).

Cavanilles dedicó su trabajo científico a la taxonomía, para lo cual usó una modificación del sistema de Linné. Para algún estudioso moderno de la obra del valenciano “su obra culminó la botánica descriptiva de la Ilustración”. Describe los vegetales con rigor, no sólo por lo que observa a simple vista, sino por lo que le permite la utilización de los aparatos ópticos de la época. Asimismo investigó la estructura interna de las plantas y puede considerársele uno de los pioneros en los estudios de la citología vegetal. Además, su habilidad para el dibujo le permitió realizar casi todas las láminas de sus publicaciones.

El primer trabajo científico de Cavanilles son las diez Disertaciones botánicas (publicadas en París y Madrid) que agrupadas con el nombre Monadelphia aparecieron entre 1785 y 1790 y que fueron consideradas por la Real Academia de Ciencias de París el trabajo más completo que sobre esa Clase se había realizado hasta entonces. Este estudio prestigió considerablemente al valenciano pero también fue criticado por el alemán Medicus, motivó una polémica con L’Heritier y otra, más importante, con Gómez Ortega e Hipólito Ruiz.

Su obra más importante desde el punto de vista botánico es: Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispania crescunt aut in hortis hospitantur, que apareció en Madrid (entre 1791 y 1801), en seis volúmenes, al cuidado de la Imprenta Real. En ella se describen más de 700 especies fruto de las observaciones de vegetales silvestres (una cuarta parte de las plantas: 187), de jardines (algo menos de la cuarta parte: 204) y de herbarios (casi la mitad: 321). Las plantas eran de la península Ibérica —muy especialmente del Reino de Valencia—, de Nueva España, Virreinato del Perú, Australia, etc. Es decir, una buena parte de los materiales para esta obra procedían de las expediciones a Perú y Chile (1778-1787), Nueva España (1787-1803) y la dirigida por Alejandro Malaspina (1789-1803). Esta significativa obra demuestra claramente que Cavanilles era un “botánico de gabinete”. No obstante, no es ajeno a las observaciones micrográficas lo que le lleva a usar, frecuentemente, el microscopio.

Durante poco más de dos años (1791-1793) realiza, por encargo real, diferentes excusiones por el Reino de Valencia, fruto de las cuales son sus Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia, en dos volúmenes que vieron la luz en 1795 y 1797; en esta obra se aportan numerosos datos y detalles de la historia natural, geografía y economía de la región de estudio.

En 1799 intervino en la fundación de los Anales de Historia Natural, que pronto pasó a denominarse Anales de Ciencias Naturales, en la que publicó numerosos artículos: de botánica, de zoología, de geología y de medicina y materia médica.

Dos años más tarde, al jubilarse Casimiro Gómez Ortega de la dirección y de la cátedra del Jardín Botánico de Madrid, ocupa ese cargo y, en vez de sueldo, se le da una canonjía con una remuneración considerablemente superior a la de sus honorarios como profesor del Jardín. Además, aumentó considerablemente el poder de su predecesor en al cargo de manera que sólo los discípulos que aprendían en la citada institución botánica podían ocupar las cátedras de la disciplina en cuestión. Por otra parte, durante su corta estancia como director se realizaron importantes mejoras científicas, técnicas y docentes en el Jardín.

Describió más de 40 géneros nuevos y más de 1200 especies desconocidas para la ciencia. El género Cavanillesia, descrito por primera vez por los botánicos de la expedición a Perú y Chile (Hipólito Ruiz y José Pavón), sirve para inmortalizar taxonómicamente al eminente botánico valenciano.

Falleció en Madrid, el 10 de mayo de 1804.

 

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