Benito Arias Montano (1527-1598)
En la población extremeña de Fregenal de la Sierra (Badajoz) nacÃa en 1527 una de las figuras más descollantes de la cultura europea del siglo XVI, Benito Arias Montano.
Nació en el seno de una familia culta en la que su padre era Familiar del Santo Oficio. Estudió en las Universidades de Sevilla (1546) y Alcalá (1548). Más tarde, en León, se ordenó sacerdote. Felipe II le envió a Amberes como director de la nueva edición de la Biblia PolÃglota y le nombró profesor de lenguas orientales del Monasterio de El Escorial.
Cultivó el Derecho, la FilologÃa, la Literatura, la FilosofÃa, la Historia, la TeologÃa y las Ciencias de la Naturaleza.
Desde el punto de vista cientÃfico la labor de Arias Montano es significativa en tres aspectos: en el trabajo que realizó en la Biblioteca escurialense, en su labor como pieza de engranaje entre el mundo intelectual de Flandes y de España y en su obra de tema cientÃfico.
De esta última destaca la faceta biológica: en los últimos años de su vida concibió el proyecto de escribir un estudio de la Biblia en relación con las ciencias naturales. El proyecto sólo se cumplió parcialmente: tres años después de su muerte se publicó, en Amberes y en los talleres de Plantino, Naturae Historia, prima in magni operis corpore pars; en ella establece analogÃas y diferencias entre distintos grupos de especies zoológicas, alejándose de la división bÃblica de animales acuáticos, terrestres y volátiles y lo que es más importante, destacando las caracterÃsticas morfológicas que hoy nos parecen más significativas.
En su Naturae Historia hace una permanente imbricación o interrelación entre las formas vivas de la Naturaleza y la Biblia. AsÃ, en el apartado dedicado a “De vario usu ex arborum generibus capiendo” agrupa los árboles por razones estéticas, por la “saludable y ventajosa opacidad de sus sombras” o por su utilidad en la construcción. En este relato Montano dice que algunos “adornan los campos y deleitan los sentidos y el espÃritu de los que los contemplan, bien por la belleza de su porte, bien por la simetrÃa de sus ramas, por el encanto de sus hojas…”; como ejemplos refiere el cedro, el alerce, el pino, etc. e inmediatamente nombra al profeta Amós: “Pero yo exterminé al amorreo delante de ellos, pues su altitud es la de los cedros”.
La labor del sabio extremeño fue glosada espléndidamente por el que fuera cofundador de la Sociedad Española de Historia Natural, el zoólogo valenciano Laureano Pérez Arcas (1824-1894) en su discurso de recepción en la Academia de Ciencias Exactas, FÃsicas y Naturales:
“Arias Montano, en su Naturae Historia, se muestra exento de casi todas las preocupaciones en que tanto abundan, no sólo los autores coetáneos, sino también los posteriores… Apenas hay que suprimir nada en los artÃculos del águila, de la paloma y de las gallinas; explica la emigración de las aves del mismo modo que se hace hoy… al formar algunos grupos, por cierto muy naturales, los distingue apreciando los caracteres más importantes; v. gr.: al tratar de las aves de rapiña, y más aún del camello, pues indica las analogÃas que tiene con los demás rumiantes, y lo que le distingue de ello, que es la forma y estructura de sus pies… Presintió Arias Montano la necesidad de las clasificaciones, y no se contenta con admitir la división de la Biblia de los animalea acuáticos, terrestres y volátiles, sino que subdivide los primeros en cetáceos, peces y testáceos, y todavÃa intenta dividir los testáceos, según que se adhieren o no a los cuerpos sumergidos, y teniendo en cuenta la naturaleza de su dermato-esqueleto. Como si todo esto no fuera suficiente, forma grupos tan naturales como el Canis y el Felis; los distingue por caracteres de la mayor importancia, como son la forma de la cabeza, disposición de las uñas y los dientes, añadiendo que del mismo modo se podrÃan formar otros grupos para llegar a conocer con más facilidad los diversos animales”.
En casa del médico Simón Tovar, en 1598, falleció el extremeño asistido por las hijas y la mujer del sevillano, que habÃa muerto dos años antes.

