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	<title>Los biólogos españoles &#187; s. XVI</title>
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	<description>Francisco Teixidó Gómez nos presenta la historia de la biología en España a través de la biografía de aquellas personas que dedicaron su vida a esta ciencia</description>
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		<title>Antonio José Cavanilles Palo</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 19:19:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>adm</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.biologia-en-internet.com/fteixido/s-xvi/antonio-jose-cavanilles-palo/" title="Antonio José Cavanilles Palo"><img width="218" height="320" src="http://cdn.biologia-en-internet.com/fteixido/files/2012/01/antoniojosecavanilles.jpg" class="attachment-medium wp-post-image" alt="el día 16 de enero de 1745 nacía en Valencia Antonio José Cavanilles Palop, autor de una de las obras fundamentales de la botánica descriptiva de la Ilustración europea: Icones et descriptiones plantarum. Realizó sus primeros estudios en el Colegio jesuita de San Pablo. En 1759 ingresó en la “Facultad de Artes” de la Universidad [...]" title="Antonio José Cavanilles Palo" /></a></p>el día 16 de enero de 1745 nacía en Valencia Antonio José Cavanilles Palop, autor de una de las obras fundamentales de la botánica descriptiva de la Ilustración europea: Icones et descriptiones plantarum. Realizó sus primeros estudios en el Colegio jesuita de San Pablo. En 1759 ingresó en la “Facultad de Artes” de la Universidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.biologia-en-internet.com/fteixido/s-xvi/antonio-jose-cavanilles-palo/" title="Antonio José Cavanilles Palo"><img width="218" height="320" src="http://cdn.biologia-en-internet.com/fteixido/files/2012/01/antoniojosecavanilles.jpg" class="attachment-medium wp-post-image" alt="el día 16 de enero de 1745 nacía en Valencia Antonio José Cavanilles Palop, autor de una de las obras fundamentales de la botánica descriptiva de la Ilustración europea: Icones et descriptiones plantarum. Realizó sus primeros estudios en el Colegio jesuita de San Pablo. En 1759 ingresó en la “Facultad de Artes” de la Universidad [...]" title="Antonio José Cavanilles Palo" /></a></p><p>el día 16 de enero de 1745 nacía en Valencia Antonio José Cavanilles Palop, autor de una de las obras fundamentales de la botánica descriptiva de la Ilustración europea: <em>Icones et descriptiones plantarum.</em></p>
<p>Realizó sus primeros estudios en el Colegio jesuita de San Pablo. En 1759 ingresó en la “Facultad de Artes” de la Universidad de Valencia, donde consiguió el grado de Bachiller. Posteriormente estudió Teología en Gandía y Valencia, especialidad en la que se doctoró en 1766.</p>
<p>Recién graduado, Cavanilles intentó dedicarse a la enseñanza en la Universidad de Valencia, en la que fue profesor sustituto. Después quiso, sin éxito, obtener las cátedras de Filosofía y Matemáticas.</p>
<p>Fue preceptor del hijo de Teodomiro Caro de Briones, a la sazón Oidor de la Audiencia valenciana, lo que le obligó a marchar a Oviedo, población en la que fue ordenado sacerdote en 1772. Después, al ser designado Caro Ministro del Consejo de Indias, estuvo en Madrid, donde se relacionó con importantes hombres de la cultura española (Mayáns entre ellos).</p>
<p>En 1774, al morir Teodomiro Caro de Briones, el obispo de Murcia le propuso como profesor de Lógica en el Seminario de San Fulgencio, donde estuvo año y medio. Vuelve de nuevo a Madrid como preceptor y capellán de los hijos del duque del Infantado. Con ellos, y desde el verano de 1777, marcha París, donde va a residir hasta 1789. Esta etapa francesa de Cavanilles es fundamental en la formación científica en general y botánica en particular del sacerdote valenciano; es un periodo en el que participa en cursos de diferentes disciplinas científicas que se imparten en la corte francesa: botánica, mineralogía, química, etc. No obstante, lo más significativo es que el París de entonces es la ciudad europea más importante en relación con la ciencia de las plantas y la difusión de publicaciones de esta especialidad.</p>
<p>Inició sus conocimientos botánicos, según su propia confesión, en 1780 gracias, entre otras razones, al trato que tuvo con personalidades científicas de esa especialidad en diferentes gabinetes privados y con personalidades de la talla de Jussieu, Thouin, Lamarck, Desfontaines, Beaupré, etc., observando los jardines de París, Bruselas y Lovaina y estudiando diferentes herbarios.</p>
<p>De vuelta a España en 1789 (tras la toma de la Bastilla) Cavanilles se agrega a la vida cortesana; gracias al médico de la Casa del Infantado (su amigo Antonio Franseri) se incorpora a la Real Academia médica de Madrid (1790) y merced al marqués de Santa Cruz se relaciona con la nobleza de la capital: Montijo, Urquijo, Aranda, etc.</p>
<p>Desde su llegada a Madrid trabaja en el Jardín Botánico preparando publicaciones, pero hay ciertas reticencias por parte de Gómez Ortega, que obligaron a una R. O. que permitiría al valenciano acceder a ese centro científico. En efecto, desde el otoño de 1789, el conde de Floridablanca le concede un permiso expreso para que &#8220;dibuje, grabe y publique&#8221; cuanto desee de lo sembrado en Jardín. Y es que se había creado cierta competencia entre Casimiro Gómez Ortega y Cavanilles que, de algún modo, discutía su independencia al frente de esa institución botánica, donde ya se habían formado numerosos botánicos españoles de prestigio (Ruiz, Pavón, Cervantes, Boldó, etc.) y donde se habían gestado las importantes expediciones científicas españolas del siglo XVIII (Chile y Perú, Nueva España, etc.).</p>
<p>Cavanilles dedicó su trabajo científico a la taxonomía, para lo cual usó una modificación del sistema de Linné. Para algún estudioso moderno de la obra del valenciano “su obra culminó la botánica descriptiva de la Ilustración”. Describe los vegetales con rigor, no sólo por lo que observa a simple vista, sino por lo que le permite la utilización de los aparatos ópticos de la época. Asimismo investigó la estructura interna de las plantas y puede considerársele uno de los pioneros en los estudios de la citología vegetal. Además, su habilidad para el dibujo le permitió realizar casi todas las láminas de sus publicaciones.</p>
<p>El primer trabajo científico de Cavanilles son las diez <em>Disertaciones</em> botánicas (publicadas en París y Madrid) que agrupadas con el nombre <em>Monadelphia</em> aparecieron entre 1785 y 1790 y que fueron consideradas por la Real Academia de Ciencias de París el trabajo más completo que sobre esa Clase se había realizado hasta entonces. Este estudio prestigió considerablemente al valenciano pero también fue criticado por el alemán Medicus, motivó una polémica con L&#8217;Heritier y otra, más importante, con Gómez Ortega e Hipólito Ruiz.</p>
<p>Su obra más importante desde el punto de vista botánico es: <em>Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispania crescunt aut in hortis hospitantur, </em>que apareció en Madrid (entre 1791 y 1801), en seis volúmenes, al cuidado de la Imprenta Real. En ella se describen más de 700 especies fruto de las observaciones de vegetales silvestres (una cuarta parte de las plantas: 187), de jardines (algo menos de la cuarta parte: 204) y de herbarios (casi la mitad: 321). Las plantas eran de la península Ibérica —muy especialmente del Reino de Valencia—, de Nueva España, Virreinato del Perú, Australia, etc. Es decir, una buena parte de los materiales para esta obra procedían de las expediciones a Perú y Chile (1778-1787), Nueva España (1787-1803) y la dirigida por Alejandro Malaspina (1789-1803). Esta significativa obra demuestra claramente que Cavanilles era un “botánico de gabinete”. No obstante, no es ajeno a las observaciones micrográficas lo que le lleva a usar, frecuentemente, el microscopio.</p>
<p>Durante poco más de dos años (1791-1793) realiza, por encargo real, diferentes excusiones por el Reino de Valencia, fruto de las cuales son sus <em>Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia, </em>en dos volúmenes que vieron la luz en 1795 y 1797; en esta obra se aportan numerosos datos y detalles de la historia natural, geografía y economía de la región de estudio.</p>
<p>En 1799 intervino en la fundación de los <em>Anales de Historia Natural, </em>que pronto pasó a denominarse <em>Anales de Ciencias Naturales, </em>en la que publicó numerosos artículos: de botánica, de zoología, de geología y de medicina y materia médica.</p>
<p>Dos años más tarde, al jubilarse Casimiro Gómez Ortega de la dirección y de la cátedra del Jardín Botánico de Madrid, ocupa ese cargo y, en vez de sueldo, se le da una canonjía con una remuneración considerablemente superior a la de sus honorarios como profesor del Jardín. Además, aumentó considerablemente el poder de su predecesor en al cargo de manera que sólo los discípulos que aprendían en la citada institución botánica podían ocupar las cátedras de la disciplina en cuestión. Por otra parte, durante su corta estancia como director se realizaron importantes mejoras científicas, técnicas y docentes en el Jardín.</p>
<p>Describió más de 40 géneros nuevos y más de 1200 especies desconocidas para la ciencia. El género <em>Cavanillesia</em>, descrito por primera vez por los botánicos de la expedición a Perú y Chile (Hipólito Ruiz y José Pavón), sirve para inmortalizar taxonómicamente al eminente botánico valenciano.</p>
<p>Falleció en Madrid, el 10 de mayo de 1804.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Francisco López De Gómara (1511-ca. 1562)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Oct 2010 09:54:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
				<category><![CDATA[s. XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Soria]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1511 venía al mundo en Gómara, cerca de Soria, Francisco López de Gómara, uno de los primeros cronistas que informaron de las características de la naturaleza americana. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, donde después ejerció como catedrático de Retórica, puesto que abandonó, probablemente, para hacerse sacerdote. Viajó a Roma y fue [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 1511 venía al mundo en Gómara, cerca de Soria, Francisco López de Gómara, uno de los primeros cronistas que informaron de las características de la naturaleza americana.</p>
<p>Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, donde después ejerció como catedrático de Retórica, puesto que abandonó, probablemente, para hacerse sacerdote. Viajó a Roma y fue capellán de Hernán Cortés, al que acompañó en su expedición a Argel. Al morir éste, se pierde el rastro de Gómara.</p>
<p>Su gran obra, redactada con datos suministrados por Cortés y otros exploradores, ya que él no pisó la tierra americana, es <em>La historia de las Indias y conquista de México</em> (1552). Para su elaboración empleó gran parte de la información que le aportaron protagonistas de la conquista: Andrés de Tapia, Gonzalo de Umbría, Pedro Ruiz de Villegas, Sebastián Gaboto, etc. e intelectuales de la talla de Pedro Mártir de Anglería (<em>ca.</em> 1456-1526) y Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557).</p>
<p>Es una obra escrita con un lenguaje ameno, en la que se describen los territorios del Nuevo Mundo y donde se pueden leer numerosos datos etnográficos. Es un texto en el que abunda información sobre los fenómenos naturales americanos y sobre la flora y fauna recién descubierta, especialmente la de las Antillas.</p>
<p>En <em>La historia de las Indias y conquista de México</em> de Gómara hay muchas noticias de la naturaleza americana, expuestas sin orden ni método, lo que no es óbice para que tenga un gran interés.  Así, hay narraciones de las costumbres de los naturales de La Española, de muchas especies vegetales: “Tíñense para la guerra con jagua, que es zumo de cierta fruta, como dormideras, sin coronilla, que los para más negros que azabache, y con bija, que también es fruta de árbol, cuyos granos se pegan como cera y tiñen como bermellón”;  y animales: del manatí, de diversas especies de hutias (“tres maneras de conejos, o por mejor decir ratas, que llamaban hutias, cori y mohuy; quemis, que eran como liebres y gozquejos, de muchos colores, que ni gañían ni ladraban. Cazaban con ellos, y después de gordos comíanselos”), de “vacas corcovadas” (bisontes), de “vacas mochas” (tapires), etc.</p>
<p>Falleció en Gómara hacia 1562.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-626" src="http://www.biologia-en-internet.com/fteixido/files/2010/10/López-de-gomara.jpg" alt="" width="435" height="660" /></p>
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		<title>Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478-1557)</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Aug 2009 00:25:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Madrid]]></category>

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		<description><![CDATA[Un día de agosto de 1478 venía al mundo en Madrid, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, al que cronológicamente podemos considerar el primer estudioso de la naturaleza americana. De familia hidalga de origen asturiano, fue paje de un sobrino de Fernando el Católico y mozo de cámara del príncipe don Juan, hijo de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-480 alignleft" style="margin-left: 20px;margin-right: 20px" src="http://www.biologia-en-internet.com/fteixido/files/2009/08/Gonzalo-Fernandez-de-Oviedo.jpg" alt="Gonzalo-Fernandez-de-Oviedo" width="250" height="343" />Un día de agosto de 1478 venía al mundo en Madrid, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, al que cronológicamente podemos considerar el primer estudioso de la naturaleza americana.</p>
<p>De familia hidalga de origen asturiano, fue paje de un sobrino de Fernando el Católico y mozo de cámara del príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos. Todo ello le permitió adquirir una esmerada educación en latín, autores griegos y latinos y conocer a importantes personalidades de la historia de España. Al morir el infante en 1497 abandonó la corte y viajó por Italia: en Milán estuvo al servicio de Ludovico Sforza y conoció a Leonardo da Vinci; en Mantua, sirvió a Isabel de Aragón y conoció al pintor Andrea Mantenga y a los Borja. En 1500 marchó a Roma y después a Nápoles, donde sirvió en la corte de don Fadrique. De allí fue a Sicilia donde conoció a Gonzalo Fernández de Córdoba. En 1502 regresó a España, fijó su residencia en Madrid y en 1507 fue nombrado escribano público. Residió junto al duque de Calabria hasta 1512, año en que éste fue hecho prisionero y conducido al castillo de Játiva. Volvió a Madrid a diversas funciones oficiales hasta que se fue a las Indias</p>
<p>Veintidós años de su vida estuvo en el continente americano. Así, en 1514 marchó al Nuevo Mundo con diversos cargos, entre los que se encontraba el de veedor en las Indias Después de un año y medio volvió a la Península, produciéndose entonces un violento enfrentamiento con Bartolomé de las Casas, que lo acusó de ser &#8220;partícipe de las crueles tiranías” que se producían en el Nuevo Mundo. Después, Fernández de Oviedo realizó cuatro viajes a América. Desde 1532 y durante veinticinco años fue cronista de Indias.</p>
<p>Además de escribir alguna novela de caballerías como el <em>Libro del muy esforzado e invencible caballero de fortuna propiamente llamado Don Claribalte </em>(1519), un <em>Catálogo Real de Castilla</em> y otras obras más o menos importantes, en 1526 publicó el <em>Sumario de la Natural Historia de las Indias</em> como un adelanto de uno de los textos más espectaculares de su tiempo en relación con los territorios americanos: la <em>Historia General y Natural de las Indias</em> que ya había empezado a redactar y cuya primera parte fue impresa en 1535; no obstante, no terminó de editarse completa hasta mediados del siglo XIX. Este libro, considerado clásico entre los científicos, es un documento con un marcado carácter naturalista pero que no obvia los relatos históricos; en él se manifiesta el madrileño en tres facetas: la de historiador, la de etnólogo y la de naturalista. En pocos años se tradujo al latín, italiano e inglés.</p>
<p>La primera característica que hay que destacar de su obra biológica es que es el resultado de la observación de la naturaleza, algo muy diferente de lo que hizo un coetáneo suyo: Pedro Mártir de Anglería (1457-1526), autor de unas <em>Decadas de Orbe Novo</em> (<em>Décadas del Nuevo Mundo</em>), (1530) escritas en latín pero a partir de los datos de otros autores, ilustrados o no. Por eso, las críticas del madrileño a este cronista tienen gran fundamento: &#8220;deseaba escribir lo cierto si fielmente fuera informado, mas como habló de lo que no vido&#8230; sus Décadas padecen muchos defectos&#8221;.</p>
<p>Fernández de Oviedo ofrece en la <em>Historia General y Natural de las Indias</em> una imagen de conjunto de la naturaleza americana. Y desde el punto de vista científico la obra destaca en el ámbito biológico debido al gran número de especies que describió y a las características con las que detalla las formas vivas.</p>
<p>El madrileño estudia la naturaleza de una manera similar a como lo hicieron los naturalistas clásicos que también escribieron de historia y en particular Plinio, del que conocía su obra. Así, utilizó para su <em>Historia</em> una terminología clásica en su tiempo, Historia General, y a ella le añadió la de Natural, como la <em>Naturalis Historia </em>de Plinio; finalmente, de manera similar a como éste dedica su obra a Domiciano, Oviedo hace lo propio con su emperador: Carlos I.</p>
<p>Después de informar sobre la navegación al Nuevo Mundo, trata sucesivamente de diversos territorios, islas y tierra firme y nos da información sobre sus habitantes, zoología y flora de las comarcas y, en menor medida, de sus minerales. Su obra es, en gran parte, de naturaleza biogeográfica.</p>
<p>La <em>Historia General y Natural de las Indias</em> de Gonzalo Fernández de Oviedo es de una gran importancia científica y en ella se aprecia la espontaneidad en la descripción.</p>
<p>La clasificación vegetal de Oviedo no diferencia más que árboles, plantas o frutas y, aunque no obvia la utilidad de los vegetales para los naturales de aquellos territorios, es un autor muy moderno desde el punto de vista biológico, en la medida que su interés se basa en describir el vegetal por su interés<em> </em>por sí mismo.</p>
<p>Esto no le impide a Oviedo explicar la función de algunos vegetales, de manera que gracias a su obra podemos conocer la utilidad de muchas plantas, ya sea desde el punto de vista dietético o instrumental; así la <em>guaxuma </em>se utiliza para engordar y su madera se usa para hacer bastones y pólvora, el <em>brasil </em>para teñir paños y lanas y para pintar cuadros; el <em>guao </em>sirve de ungüento a las indias para cambiar su color en blanco, “como si nascieran en Castilla”, los panes de <em>maíz </em>y de <em>cazabí</em> se emplean en el mantenimiento a los indios, etc.</p>
<p>Como muchos cronistas, compara las plantas americanas con las españolas, lo que es una forma excelente para que sus lectores del Viejo Mundo comprendan lo que les está contando. Así, escribe que el <em>maguey </em>tiene unas hojas que crecen parecido a como lo hacen las hojas de lechuga y de los <em>ajes </em>dice que se asemejan mucho a los nabos.</p>
<p>Gonzalo Fernández de Oviedo nos informa con precisión: la “pitahaya, la cual es coloradísima como un carmesí rosado, e quiere significar escamas en la corteza, aunque no lo son, e tiene el cuerpo grueso, e aquél cortado con un cuchillo (que fácilmente se corta), está por dentro llena de granillos, como un higo; mas esos están mezclados con una pasta o carnosidad que ella y ellos son de color de un fino carmesí. E toda aquella mixtión de los granillos e lo demás, todo se come, y lo que toca, lo para tan colorado como lo suelen hacer las moras, e más. Es sana fruta e a muchos les sabe bien; pero yo escogería otras muchas antes que a ella. Hace en la orina lo que las tunas, aunque no tan presto; pero desde a dos horas que se comen dos o tres dellas, si orina el que las comió, parece verdadera sangre lo que echa”.</p>
<p>En relación con la zoología, un estudioso de la obra de Oviedo como Enrique Álvarez López ha escrito: “aunque la fauna del Nuevo Mundo hubiera desaparecido totalmente y no conociéramos sobre ella más libros que los suyos, poseeríamos un cuadro bastante completo de su conjunto, de sus características más llamativas, de su ubicación regional”.</p>
<p>Uno de los datos más interesantes de la obra de Oviedo es la noticia que da sobre la coca; entre otras cosas nos dice: “Acostumbran los indios de Nicaragua e de otras partes donde usan esta hierba yaat, cuando salen a pelear o cuando van camino, traer al cuello unos calabacinos pequeños u otra cosa vacua en que traen esta hierba, seca, curada e quebrada, hecha casi polvo; e pónense en la boca una poca della, tanto como un bocado, e no la mascan ni tragan; e si quieren comer o beber, sácanla de la boca e ponénla a par de sí, sobre alguna cosa que esté limpia, e entonces parece lo que parecen las espinacas cocidas. Cuando han comido e vuelven a caminar, tornan a la boca la misma hierba; porque, demás de ser gente mezquina e sucia, es cosa ésta que la estiman entre sí, e es buen rescate para la trocar o vender por otras cosas, donde no la alcanzan ni la hay. E traída así en la boca, la mudan de cuando en cuando de un carrillo a otro.</p>
<p>El efecto della es que, dicen los indios, que esta hierba les quita la sed y el cansancio. Y juntamente con ella usan cierta cal hecha de veneras e caracoles de la costa de la mar, que asimismo traen en calabacitas; e con un palillo lo revuelven e meten en la boca, de cuando en cuando, para el efecto ya dicho. E aunque totalmente no les quite la sed ni el cansancio, dicen ellos que se quita, o mucha parte della, e que les quita el dolor de la cabeza e de las piernas. E están tan acostumbrados en este uso, que por la mayor parte, todos los hombres de guerra, e los monteros e caminantes, e los que usan andar al campo, no andan sin aquesta hierba”.</p>
<p>Murió en Valladolid el 7 de junio de 1557.</p>
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		<title>José de Acosta (1540-1600)</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Feb 2009 16:29:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>

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		<description><![CDATA[Al finalizar septiembre o al iniciarse el mes de octubre de 1540 nacía en la localidad vallisoletana de Medina del Campo José de Acosta, considerado uno de los jesuitas más doctos del orbe y uno de los más importantes naturalistas de su tiempo, calificado como &#8220;Plinio del Nuevo Mundo&#8221;. Era uno de los nueve hijos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al finalizar septiembre o al iniciarse el mes de octubre de 1540 nacía en la localidad vallisoletana de Medina del Campo José de Acosta, considerado uno de los jesuitas más doctos del orbe y uno de los más importantes naturalistas de su tiempo, calificado como &#8220;Plinio del Nuevo Mundo&#8221;.</p>
<p>Era uno de los nueve hijos de un matrimonio de origen judío que gozaba de una situación económica desahogada. Fue jesuita como cuatro de sus hermanos. Educado en el colegio que la Compañía de Jesús tenía en su lugar de nacimiento, en 1552 marchó al noviciado de Salamanca y dos años después hizo sus primeros votos religiosos y volvió a Medina del Campo. Desde 1559 y hasta 1567 cursó estudios de Filosofía, Sagradas Escrituras, Derecho Canónico y Teología en la Universidad de Alcalá de Henares. Enseñó Teología en el Colegio de la Compañía en Ocaña desde 1567 hasta 1569 y los dos años siguientes en el de Plasencia.</p>
<p>Destinado a las misiones andinas, en 1572, después de un año de travesía, llega a Lima, en el Virreinato del Perú, donde imparte clases de Teología. A principios de 1.575 fue nombrado Rector del Colegio de San Pablo, impartiendo cursos de Latinidad, Retórica, Arte y Teología, con tanto éxito, que dejó sin alumnos a la recién fundada Universidad de San Marcos de Lima. Cuatros meses más tarde fue designado Provincial del Perú, fue el segundo de los que tuvo la Compañía en América.</p>
<p>En 1586 los problemas de salud y las preocupaciones habidas en su cargo de Provincial de la Compañía hicieron que el padre Acosta pidiera volver a la Península ya que se encontraba &#8220;aquejado de congojas del corazón y humor de melancolía&#8221;, lo que parece implicar una probable enfermedad depresiva o, como dicen otros, alguna dolencia debida al &#8220;mal de altura&#8221;.</p>
<p>Destinado a Nueva España, reside en la ciudad de México casi un año y en 1587 regresa a la Península. Ocupó la cátedra de Teología en el Colegio Romano en 1594 y hasta su fallecimiento fue nombrado Rector de la Universidad de Salamanca.</p>
<p>Como fruto de su experiencia evangelizadora escribió muy pronto, en latín, seis libros que formaron <em>De Procuranda Indorum Salute</em> (Predicación del Evangelio en Indias), un importante manual en relación la propagación del Evangelio en Indias, en el que se denuncian algunos abusos de los españoles.</p>
<p>Pero, además, su mentalidad abierta y científica le hace observar detenidamente la geografía y naturaleza del Nuevo Continente, de las que dio buena cuenta. Así, recién llegado a la Península publica dos libros sobre la naturaleza americana, y que titula <em>De Natura Novi Orbis</em>, como proemio de la obra ya citada <em>De Procuranda</em>. Dedicada al rey Felipe II, el título completo de la misma es: <em>De Natura Novi Orbis Libri Duo, et De Promulgatione Evangelii apud Barbaros sive de Procuranda Indorum Salute, Libri Sex, De Procurada Indorum Salute (1588)</em>. El texto tuvo varias ediciones en poco tiempo.</p>
<p>Toda su fama, al menos desde un punto de vista científico, se la debe a una obra monumental escrita con un lenguaje claro y sencillo: <em>Historia natural y moral de las Indias</em>, publicada en Sevilla en 1590. El título completo de la misma es <em>Historia Natural y Moral de las Indias. En que se tratan las Cosas notables del Cielo y elementos, metales, plantas y animales de ellas y los ritos, ceremonias, leyes y gobierno y guerras de los indios.</em></p>
<p>En menos de 20 años la obra tuvo cuatro ediciones en España y en menos de 15 fue traducida al francés, italiano, alemán, holandés y latín. Esto nos da una idea de la importancia que tuvo en toda Europa.</p>
<p>José de Acosta es un excelente ejemplo de uno de los muchos religiosos que se embarcaron, a lo largo del siglo XVI, con destino a las Indias. En la Historia natural y moral de las Indias discutió la forma del cielo y de la Tierra, estudió los vientos, mares y ríos del Nuevo Continente, trató de los minerales, vegetales y animales suramericanos y explicó el origen de estos últimos. En resumen, su obra es un compendio de geografía, filosofía natural, botánica y zoología. Él mismo nos los dice en la introducción:</p>
<p>&#8220;Así que aunque el mundo nuevo ya no es nuevo sino viejo, según hay mucho dicho y escrito de él, todavía me parece que en alguna manera se podrá tener esta Historia por nueva, por ser conjuntamente Historia y en parte Philosofía, y por ser no sólo de las obras de naturaleza, sino también las de libre albedrío, que son los hechos y costumbres de hombres. Por donde me pareció darle nombre de Historia Natural y Moral de Indias, abrazando con este intento ambas cosas&#8221;.</p>
<p>El título bicéfalo (<em>natural y moral</em>) agrupa una serie de escritos monográficos que describen la geografía, la naturaleza y las sociedades americanas. Es el primero de los cronistas de Indias que titula así su obra.</p>
<p>Acosta estructura su texto en siete libros, cuatro de historia natural y tres de historia moral, que se dedican a los aspectos políticos y religiosos. Desde el punto de vista científico destacan, por tanto, el primer libro que se ocupa de la esfericidad de la Tierra y de las características de los hemisferios meridionales y occidentales; el segundo, en el que estudia el clima, temperatura y lluvia en la zona tropical; el tercero, en el que trata de los vientos, océanos y las tierras; y el cuarto que comprende el estudio de los minerales, plantas, y  animales.</p>
<p>No obstante, Acosta no intenta realizar en su <em>Historia Natural y Moral</em> una revisión profunda de los fenómenos y seres propios de la naturaleza americana, sino que desea estudiar su significado. Por eso se pregunta &#8220;cómo sea posible haber en las Indias animales que no hay en otra parte del mundo&#8221;.</p>
<p>Alexander von Humboldt (1769-1859), una de las personalidades científicas más relevantes de la historia y uno de los últimos sabios universales, fue un lector ávido de las crónicas de Indias. Este científico eminente tomó el sistema descriptivo de la<em> Historia Natural y Moral</em> como base para la elaboración de sus ideas. Así, la visión de Humboldt del hombre americano como miembro de la naturaleza tiene precedentes en los jesuitas del siglo XVI y, muy especialmente, en José de Acosta. El naturalista alemán utilizó la <em>Historia Natural y Moral de las Indias </em>para la creación de su obra más importante:<em> Cosmos.</em> De esta manera, a la hora de entender el Nuevo mundo, se pueden apreciar numerosos parecidos entre las descripciones de Acosta y las del científico germano.</p>
<p>Sus observaciones sobre la fisiología de la población andina, habituada a vivir a más de 4000 metros de altitud, han hecho que algunos científicos modernos consideren al padre Acosta precursor de la medicina astronáutica.</p>
<p>Muchos capítulos de la Historia Natural del jesuita están dedicados a la descripción de las especies botánicas y zoológicas. Al comprobar la presencia de especies iguales a las europeas (osos, jabalíes, zorras, etc.) que no han sido llevadas por los españoles y constatando que no pueden pasar el océano a nado y &#8220;embarcarlos consigo hombres es locura&#8221;, de una manera muy novedosa para su tiempo, Acosta aporta la idea de que los animales han pasado por alguna parte de contacto de las tierras.</p>
<p>Además, en relación con la anterior, integra a los seres humanos en la misma idea zoológica global. Así, al referirse al origen de los primeros pobladores de las Indias escribe: &#8220;porque no se trata qué es lo que pudo hacer Dios, sino qué es conforme a razón y al orden y estilo de las cosas humanas&#8221;. Y concluye: &#8220;es más conforme a buena razón pensar que vinieron por tierra los primeros pobladores de las Indias&#8221;.</p>
<p>Mayor dificultad encuentra en explicar el hecho por el cual hay especies muy diferentes a ambos lados del mar. Para explicarla da tres soluciones.</p>
<p>Una de carácter teológico según la cual Dios creó en el Nuevo Mundo unos animales diferentes a los del Viejo Continente. No obstante, el jesuita no se mostraba muy convencido con esta solución ya que implicaba que la creación del Mundo, según el libro del Génesis, no había sido perfecta ya que &#8220;restaban nuevas especies de animales por formar, mayormente animales perfectos&#8221;. Hay que tener en cuenta que, de acuerdo con las concepciones de la época, después del Diluvio hubo una nueva creación pero, si se habían creado nuevas especies después de él, &#8220;no hay que recurrir al Arca de Noé, ni aún hubiera para qué salvar entonces todas las especies de aves y animales si habían de criarse de nuevo&#8221;.</p>
<p>En la segunda solución aporta los criterios teológicos, ya que dice que las especies se conservaron en el Arca de Noé; pero también participa con otros científicos y más concretamente biogeográficos: &#8220;se fueron a diversas regiones, y en algunas de ellas se hallaron tan bien, que no quisieron salir de ellas, o si salieron no se conservaron, o por tiempo vinieron a fenecer&#8221;.</p>
<p>Es la primera vez en la historia de la ciencia en la que se ofrece una explicación de la dispersión geográfica de las especies en relación con su adaptación al medio (&#8220;se encontraron tan bien&#8221;). Y añade algunos ejemplos de carácter más general: &#8220;Y si bien se mira, esto no es caso propio de Indias, sino general de otras muchas regiones y provincias de Asia, Europa y África: de las cuales se lee haber en ellas castas de animales que no se hallan en otras; y si se hallan, se sabe haber sido llevadas de allí&#8221;. Y así como hay algunos animales que sólo se encuentran en un territorio (pone el ejemplo de los elefantes que sólo se localizan en la India oriental) &#8220;del mismo modo diremos de estos animales del Perú, y de los demás de Indias, que no se hallan en otras partes del mundo&#8221;.</p>
<p>Por ello se considera al de Medina del Campo el fundador de la Paleobiogreografía histórica.</p>
<p>Finalmente, la tercera solución es de índole biológica y más concretamente &#8220;evolucionista&#8221;. Acosta admite que los animales americanos no son más que una modificación de los europeos: &#8220;Si los tales animales difieren específica y esencialmente de todos los otros, o si su diferencia accidental, que pudo ser causada de diversos accidentes, como en el linaje de los hombres, ser unos blancos y otros negros, unos gigantes y otros enanos. Así, verbi gratia, en el linaje de los simios ser unos sin cola y otros con cola, y en el linaje de los carneros ser unos rasos y otros lanudos, unos grandes y recios, y de cuello muy largo, como los del Perú; otros pequeños y de pocas fuerzas, y de cuellos cortos, como los de Castilla&#8221;.</p>
<p>En fin, el padre José de Acosta fue un científico moderno en la medida que se apoyó en datos empíricos, buscó explicaciones razonables a muchos fenómenos naturales y rechazó muchas veces el &#8220;criterio de autoridad&#8221; de los clásicos (Aristóteles, por ejemplo), rémora intelectual de buena parte de su siglo y de los precedentes.</p>
<p>Murió en Salamanca, el 15 de Febrero de 1600.</p>
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		<title>Bernardino de Sahagún (ca. 1499-1590)</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jun 2008 23:01:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
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		<category><![CDATA[León]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1499 ó quizá en el año 1500 nacía en el pueblo leonés de Sahagún de Campos el que fuera un excepcional humanista del Renacimiento y el primer investigador de la cultura de los indios mexicanos. Su verdadero nombre era Francisco Rivera, o Ribeira, y al ingresar en la orden franciscana lo cambió por el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 1499 ó quizá en el año 1500 nacía en el pueblo leonés de Sahagún de Campos el que fuera un excepcional humanista del Renacimiento y el primer investigador de la cultura de los indios mexicanos.</p>
<p>Su verdadero nombre era Francisco Rivera, o Ribeira, y al ingresar en la orden franciscana lo cambió por el de su localidad de nacimiento. Estudió en la Universidad de Salamanca y en 1524 se ordenó sacerdote. Cinco años más tarde se embarcó hacia México donde, sin dejar de ejercer su ministerio sacerdotal, se dedicó a la enseñanza y a la investigación. Se ocupó de la instrucción de los indios en el colegio de Santa Cruz, centro que los franciscanos habían establecido en Tlaltelolco.</p>
<p>Desde el punto de vista científico, la obra por la que ha pasado a la posteridad es por la Historia general de las cosas de Nueva España, una enciclopedia de tipo medieval, modificada por los conocimientos renacentistas y los de la cultura náhuatl. Este texto es considerado un referente de la antropología cultural moderna, hecho por el cual Bernardino de Sahagún es también calificado como Padre de la investigación antropológica americana.</p>
<p>La obra fue realizada durante más de treinta años con el siguiente método: confeccionó una serie de cuestionarios en náhuatl, en los que participaron alumnos del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco que sabían su lengua materna (el náhuatl) y conocían relativamente bien el latín y el castellano. Los formularios le fueron leídos a unos &#8220;informantes&#8221; que eran unos ancianos respetables de tres poblaciones mexicanas. De esta manera consiguió recopilar y describir todo lo que se refiere a la vida de los antiguos mexicanos y lo hizo en náhuatl y español. El texto del franciscano permaneció en el olvido hasta el siglo XIX.</p>
<p><em>Historia general de las cosas de Nueva España</em> está compuesta por 12 libros que tratan sobre las creencias y costumbres de los indígenas; de la naturaleza mexicana en sus ámbitos botánico, zoológico y mineralógico; de retórica, astrología, filosofía moral, etcétera.</p>
<p>Es una historia objetiva ya que diferencia lo interpretativo de lo descriptivo. Además, no interviene en los textos en náhuatl de los informantes, sino exclusivamente en los prólogos de los capítulos, advertencias, prefacios y comentarios, y añade, en el margen escrito en el idioma indígena, una traducción al español.</p>
<p>El libro XI de la <em>Historia general de las cosas de la Nueva España</em> está dedicado a la &#8220;historia natural&#8221;, concretamente a la botánica, zoología y mineralogía del mundo novohispano: &#8220;De las propiedades de los animales, aves, peces, árboles, hierbas, flores, metales y piedras, y de los colores&#8221;.</p>
<p>Para confeccionar la parte dedicada a la zoología Sahagún creó una serie de preguntas que nos dan una idea de la minuciosidad investigadora del trabajo del franciscano: a) El nombre del animal, y si tiene varios díganse. Agréguese la razón de haberle dado este nombre; b) Cómo es, qué aspecto, cualidades y forma tiene; c) En dónde se cría y anda; d) Qué hace, cuál es su oficio, bueno o malo, o si no tiene; e) Cómo se proporciona el alimento. Díganse los modos raros para ello, si los tiene; f) Cómo se coge o caza; g) Costumbres y particularidades dignas de conocerse; g) Historias populares en que entre el animal; h) Dichos salidos de sus costumbres, o modos que tiene.</p>
<p>En esta obra se observa el interés de Sahagún por acercar al lector a las nuevas realidades de un mundo recién descubierto y, por ello, utiliza la comparación de lo que encontraba en el Nuevo Mundo y lo que existía en el Viejo. Este recurso fue utilizado por numerosos cronistas de Indias. Así, en el citado Libro XI escribe:</p>
<p>&#8220;Hay unas avecillas en esta tierra, que se llaman cocotli, y todos los españoles las llaman tortolillas, no son tan grandes como las de Castilla, pero son de aquella color, son bajuelas: tienen las alas rubias son pintadillas, tienen la pluma muy lisa, tienen los pies colorados y bajuelos, llámanse cocotli; porque cuanto cantan dicen coco, cococ, comen semillas de las yerbas, y también chian, no se casan mas de una vez; y cuando muere uno el otro, siempre anda como llorando, y solitario diciendo coco, coco: dicen que la carne destas aves comida, es contra la tristeza a las mujeres celosas danlas a comer la carne destas aves, para que olviden los celos y también los hombres&#8221;.</p>
<p>Murió en México el 28 de octubre de 1590.</p>
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		<title>Benito Arias Montano (1527-1598)</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Apr 2008 23:01:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Badajoz]]></category>

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		<description><![CDATA[En la población extremeña de Fregenal de la Sierra (Badajoz) nacía en 1527 una de las figuras más descollantes de la cultura europea del siglo XVI, Benito Arias Montano. Nació en el seno de una familia culta en la que su padre era Familiar del Santo Oficio. Estudió en las Universidades de Sevilla (1546) y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la población extremeña de Fregenal de la Sierra (Badajoz) nacía en 1527 una de las figuras más descollantes de la cultura europea del siglo XVI, Benito Arias Montano.</p>
<p>Nació en el seno de una familia culta en la que su padre era Familiar del Santo Oficio. Estudió en las Universidades de Sevilla (1546) y Alcalá (1548). Más tarde, en León, se ordenó sacerdote. Felipe II le envió a Amberes como director de la nueva edición de la Biblia Políglota y le nombró profesor de lenguas orientales del Monasterio de El Escorial.</p>
<p>Cultivó el Derecho, la Filología, la Literatura, la Filosofía, la Historia, la Teología y las Ciencias de la Naturaleza.</p>
<p>Desde el punto de vista científico la labor de Arias Montano es significativa en tres aspectos: en el trabajo que realizó en la Biblioteca escurialense, en su labor como pieza de engranaje entre el mundo intelectual de Flandes y de España y en su obra de tema científico.</p>
<p>De esta última destaca la faceta biológica: en los últimos años de su vida concibió el proyecto de escribir un estudio de la Biblia en relación con las ciencias naturales. El proyecto sólo se cumplió parcialmente: tres años después de su muerte se publicó, en Amberes y en los talleres de Plantino, <em>Naturae Historia, prima in magni operis corpore pars</em>; en ella establece analogías y diferencias entre distintos grupos de especies zoológicas, alejándose de la división bíblica de animales acuáticos, terrestres y volátiles y lo que es más importante, destacando las características morfológicas que hoy nos parecen más significativas.</p>
<p>En su <em>Naturae Historia</em> hace una permanente imbricación o interrelación entre las formas vivas de la Naturaleza y la Biblia. Así, en el apartado dedicado a &#8220;De vario usu ex arborum generibus capiendo&#8221; agrupa los árboles por razones estéticas, por la &#8220;saludable y ventajosa opacidad de sus sombras&#8221; o por su utilidad en la construcción. En este relato Montano dice que algunos &#8220;adornan los campos y deleitan los sentidos y el espíritu de los que los contemplan, bien por la belleza de su porte, bien por la simetría de sus ramas, por el encanto de sus hojas&#8230;&#8221;; como ejemplos refiere el cedro, el alerce, el pino, etc. e inmediatamente nombra al profeta Amós: &#8220;Pero yo exterminé al amorreo delante de ellos, pues su altitud es la de los cedros&#8221;.</p>
<p>La labor del sabio extremeño fue glosada espléndidamente por el que fuera cofundador de la Sociedad Española de Historia Natural, el zoólogo valenciano Laureano Pérez Arcas (1824-1894) en su discurso de recepción en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales:</p>
<p>&#8220;Arias Montano, en su <em>Naturae Historia</em>, se muestra exento de casi todas las preocupaciones en que tanto abundan, no sólo los autores coetáneos, sino también los posteriores&#8230; Apenas hay que suprimir nada en los artículos del águila, de la paloma y de las gallinas; explica la emigración de las aves del mismo modo que se hace hoy&#8230; al formar algunos grupos, por cierto muy naturales, los distingue apreciando los caracteres más importantes; v. gr.: al tratar de las aves de rapiña, y más aún del camello, pues indica las analogías que tiene con los demás rumiantes, y lo que le distingue de ello, que es la forma y estructura de sus pies&#8230; Presintió Arias Montano la necesidad de las clasificaciones, y no se contenta con admitir la división de la Biblia de los animalea acuáticos, terrestres y volátiles, sino que subdivide los primeros en cetáceos, peces y testáceos, y todavía intenta dividir los testáceos, según que se adhieren o no a los cuerpos sumergidos, y teniendo en cuenta la naturaleza de su dermato-esqueleto. Como si todo esto no fuera suficiente, forma grupos tan naturales como el <em>Canis </em>y el <em>Felis</em>; los distingue por caracteres de la mayor importancia, como son la forma de la cabeza, disposición de las uñas y los dientes, añadiendo que del mismo modo se podrían formar otros grupos para llegar a conocer con más facilidad los diversos animales&#8221;.</p>
<p>En casa del médico Simón Tovar, en 1598, falleció el extremeño asistido por las hijas y la mujer del sevillano, que había muerto dos años antes.</p>
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		<title>Francisco Micó (1528-ca. 1592)</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Sep 2007 23:01:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
				<category><![CDATA[s. XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>

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		<description><![CDATA[El 28 de mayo de 1528 nacía en la población barcelonesa de Vic, Francisco Micó, uno de los más importantes botánicos catalanes de su tiempo Es muy probable que alcanzara sus primeros conocimientos en la Universidad Literaria de su ciudad natal, pero muy pronto marchó a la de Salamanca para cursar estudios en la Facultad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 28 de mayo de 1528 nacía en la población barcelonesa de Vic, Francisco Micó, uno de los más importantes botánicos catalanes de su tiempo</p>
<p>Es muy probable que alcanzara sus primeros conocimientos en la Universidad Literaria de su ciudad natal, pero muy pronto marchó a la de Salamanca para cursar estudios en la Facultad de Medicina.</p>
<p>Fue catedrático en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona y autor de una obra titulada <em>Alivio de sedientos</em> (1576), en la que se explican las virtudes higiénicas y dietéticas del agua fría. Sin embargo, independientemente de su profesión médica, su fama también ha pasado a la historia de la ciencia en su calidad de botánico.</p>
<p>Así, sabemos que herborizó en Cataluña, Castilla y Extremadura y que en su etapa extremeña estuvo como médico en los Hospitales de Guadalupe, donde trabajó con el también médico y naturalista Francisco Hernández (1517-1587). Su colaboración se realizó tanto en los aspectos galénicos como en los botánicos, ya que herborizó con el que fuera médico de Felipe II por las sierras extremeñas. Cuando terminó su formación en Extremadura fijó su residencia en Barcelona, donde permaneció hasta su fallecimiento. Estudió la flora de las montañas de su región catalana por deseo del rey Felipe.</p>
<p>Fruto de su trabajo como botánico fueron las descripciones y dibujos de numerosos ejemplares, de los que informó al médico y naturalista francés Jacques Dalechamps (1513-1588). Francisco Micó enviaba a Dalechamps, semillas, raíces y plantas de América y de los jardines reales, que recibía del boticario de palacio. Micó mandaba a la Corte plantas de sus herborizaciones, del huerto que tenía en Barcelona y algunos ejemplares que recibía de Dalechamps.</p>
<p>Micó no publicó nada de sus aportaciones botánicas, pero fruto de su relación con el francés, éste incluyó 25 de los ejemplares que le envió Micó en los dos volúmenes de su obra <em>Historia generalis plantarum</em> (1586-1587), compilación de los conocimientos botánicos de la época. Una de las especies enviadas por el de Vic y conocida como &#8220;oreja de oso&#8221; y &#8220;hierba tosera&#8221;, fue llamada así por Micó, que la experimentó como un gran remedio contra la tos, y fue nominada por Delachamp como <em>Aricula ursi Miconii</em>, esto es, de Micó, en honor del científico español. Más tarde Linneo la llamó <em>Verbascum myconi</em> y en la actualidad es la <em>Ramonda myconi</em>.</p>
<p>Falleció poco antes de 1592.</p>
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		<title>Francisco Hernández (1517-1587)</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jun 2005 23:01:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
				<category><![CDATA[s. XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Toledo]]></category>

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		<description><![CDATA[Fue el director de una expedición en la que también participaron su hijo mayor Juan, el cosmógrafo Francisco Domínguez, varios dibujantes, escribientes, algunos curanderos indígenas, mozos de mulas, etc. La empresa, nacida por los deseos de Felipe II, es considerada como la primera que, con carácter científico, se realiza en el mundo de la Edad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fue el director de una expedición en la que también participaron su hijo mayor Juan, el cosmógrafo Francisco Domínguez, varios dibujantes, escribientes, algunos curanderos indígenas, mozos de mulas, etc. La empresa, nacida por los deseos de Felipe II, es considerada como la primera que, con carácter científico, se realiza en el mundo de la Edad Moderna</p>
<p>Francisco Hernández nació en 1517 en la localidad toledana de Puebla de Montalbán y después de estudiar Medicina en la Universidad de Alcalá ejerció su profesión en Torrijos y en los hospitales del Monasterio de Guadalupe, en los que realizó disecciones de cadáveres. Hernández se codeó con lo más granado de la intelectualidad de la época, fuera científica o no. Entre sus amistades figuran personalidades de gran nivel científico, técnico y artístico: Andrés Vesalio (1514-1565), Juanelo Turriano (1500-1585), Juan de Herrera (ca.1530-1597), Benito Arias Montano (1527-1598), etc.</p>
<p>Al finalizar los años sesenta pasó a ser médico de su Majestad, Felipe II, pero su dedicación más importante, donde realizó sus aportaciones científicas de mayor nivel, fue la de naturalista: estudió la flora y fauna de ciertas comarcas andaluzas, se ocupó del jardín botánico de los hospitales de Guadalupe y de la naturaleza de algunas sierras extremeñas. Llegó a disecar animales y realizó experimentos con ellos. Hernández tradujo y realizó unos amplios y ajustados comentarios científicos en castellano a una de las obras más influyentes en el conocimiento de la naturaleza en el siglo XVI europeo, la Historia natural de Plinio. En este aspecto se nos muestra como un auténtico sabio renacentista, conocedor, obviamente, de la medicina, pero también de la botánica, zoología, mineralogía, geología, cosmografía, lenguas clásicas, etc. Además, como científico moderno que es, discute la supuestamente infalible autoridad de los sabios de la Antigüedad. Quizá por todo ello, el monarca español eligió al de la Puebla como director de la expedición que se iba a ocupar del estudio de la naturaleza de Nueva España.</p>
<p>¿Qué debía hacer en el territorio americano? Tenía que preguntar a los médicos y en general a todas aquellas personas, españolas o indias, que supieran algo de las propiedades medicinales de las plantas de ese territorio americano; debía escribir una relación de los vegetales de uso medicinal y tenía que informar sobre la forma de cultivarlos. Por último, Hernández tenía que enviar a la península Ibérica aquellas plantas que no hubiera en España y, asimismo, debía redactar una Historia natural sobre ese territorio.</p>
<p>Francisco Hernández fue, por consiguiente, el director de una expedición en la que también participaron su hijo mayor Juan, el cosmógrafo Francisco Domínguez, varios dibujantes, escribientes, algunos curanderos indígenas, mozos de mulas, etc. La empresa, nacida por los deseos de Felipe II, es considerada como la primera que, con carácter científico, se realiza en el mundo de la Edad Moderna. Los viajeros partieron de Sevilla en agosto de 1570, y después de seis meses de travesía, llegaron a Veracruz en febrero del año siguiente.</p>
<p>Dos grandes etapas marcan el periodo americano del trabajo científico: durante los tres primeros años Francisco Hernández recorrió casi todos los territorios de Nueva España; el resto de su estancia en América, hasta su regreso a la península en 1577, residió en la ciudad de México ocupado en ordenar los materiales recopilados, realizar experimentos sobre las propiedades terapéuticas de los vegetales y redactar una historia natural de ese territorio.</p>
<p>El resultado de muchos años de trabajo fue un espléndido compendio de una gran cantidad de información científica, no sólo de botánica medicinal sino sobre la historia natural de esos territorios.</p>
<p>A Su Majestad le fueron entregadas plantas vivas, simientes, raíces, herbarios, pieles, plumas, animales disecados, minerales, pinturas de animales y vegetales y treinta y ocho volúmenes con textos y dibujos. Hernández quería transcribir toda la información que poseía sobre toda la naturaleza que había estudiado y por ello manifestó su disgusto con la idea real, exclusivamente práctica, de redactar un manual de fármacos.</p>
<p>Hernández dejó sus manuscritos en la biblioteca de El Escorial: cuatro volúmenes escritos en latín, once libros de láminas coloreadas, algunas de las cuales colgó el monarca en su habitaciones, varios de herbarios y un índice. De los cuatro libros escritos, tres estaban dedicados al mundo vegetal y uno a vegetales y animales. En total había más de tres mil capítulos, 2911 dedicados a vegetales, 410 a animales y 14 a minerales y en cada uno de ellos se ocupaba de una especie vegetal, animal o mineral aunque, en algún caso, describió grupos de plantas. Francisco Hernández quiere que su obra se escriba en latín, para los hombres de ciencia europeos, desea hacerlo en castellano para sus compatriotas y en náhuatl para los indígenas americanos.</p>
<p>La obra de Hernández no fue publicada en la vida de su autor, pero tuvo una gran influencia en los ambientes científicos de su tiempo. En 1580 los manuscritos del naturalista fueron entregados al napolitano Nardo Antonio Recchi, médico de cámara de Su Majestad, para que realizara una selección y recopilación. El caso es que Recchi carecía de formación naturalista y, además, tenía una mentalidad utilitaria que chocaba con una más moderna y, sin lugar a dudas, más científica del español.</p>
<p>Sin embargo, el napolitano no le hizo ascos al mandato regio y la obra de Hernández fue resumida en cuatro libros con un total de 516 capítulos; son los <em>Cuatro libros sobre temas médicos de la Nueva España, recogidos por mandato de Felipe II, rey invicto de las Españas y de las Indias, por Francisco Hernández, primer doctor del Nuevo Mundo, y organizados por el doctor Nardo Antonio Recchi, médico de su misma Majestad</em>. Aunque esta sinopsis de los textos hernandianos no se llegó a publicar nunca, podemos asegurar que fue responsable de la difusión por Europa del trabajo del naturalista español, ya que hay que tener en cuenta que la labor realizada por Hernández era conocida, antes de finalizar el siglo, por personalidades de la categoría científica del padre José de Acosta, Della Porta, Aldrovandi y Clusio.</p>
<p>La obra de Hernández fue posteriormente depositada en El Escorial, aunque él se quedó con las copias y borradores de lo que dejó. Desgraciadamente, los originales se quemaron en el incendio que afectó a la biblioteca escurialense en 1671.</p>
<p>El texto no publicado de Recchi y el original del sabio español despertaron la curiosidad del mundo científico y los estudiosos de la naturaleza que visitaban Madrid intentaron ver la obra de Hernández y copiar alguna parte.</p>
<p>Cuando murió Recchi, sus herederos vendieron su trabajo a un gran mecenas de la cultura, el príncipe Federico Cesi, uno de los pioneros de la utilización de la sistemática vegetal y la personalidad más influyente de la Academia dei Lincei. Se redactó entonces el <em>Rerum Medicarum Novae Hispaniae Thesaurus</em>, o lo que es igual, &#8220;Tesoro de las cosas medicinales de Nueva España&#8221;, conocido por el mundo científico, a partir de entonces, como &#8220;El Hernández&#8221;. La obra fue editada entre 1630 y 1651, muchos años después de la muerte del médico-naturalista español, acaecida en 1587.</p>
<p>Debido a sus modernos planteamientos, la influencia de Hernández en la botánica fue enorme: figuras de esta ciencia de años posteriores citaron con profusión su obra y reprodujeron en sus propios textos muchos fragmentos escritos por el naturalista español; en este sentido podemos citar los escritos de figuras como Ray, Jussieu, Tournefort e incluso Linneo. Finalmente, uno de los aspectos más destacados de la impresionante labor hernandiana es el de haber sido responsable de la introducción en la farmacia europea de algunos remedios vegetales</p>
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		<title>Pedro de Cieza de León (1520-1554)</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Apr 2005 23:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
				<category><![CDATA[s. XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Badajoz]]></category>

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		<description><![CDATA[El &#8220;príncipe de los cronistas de las Indias&#8221;, el relato ciezano no se limita a la descripción morfológica de las formas vivas, también comprende, a veces, aspectos reproductores y etológicos de algunas especies animales, amén de ciertas descripciones que constituyen verdaderos ejemplos de cómo entender la naturaleza en su conjunto, como un todo, esto es, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El &#8220;príncipe de los cronistas de las Indias&#8221;, el relato ciezano no se limita a la descripción morfológica de las formas vivas, también comprende, a veces, aspectos reproductores y etológicos de algunas especies animales, amén de ciertas descripciones que constituyen verdaderos ejemplos de cómo entender la naturaleza en su conjunto, como un todo, esto es, ecológicamente</p>
<p>Pedro de Cieza nació hacia 1520 en Llerena, provincia de Badajoz. Toda su familia era de la citada localidad pacense, familia de comerciantes y escribanos que se desplazó a Sevilla atraída por el gancho que la misma tenía en las primeras décadas del siglo XVI. La corta vida del cronista extremeño puede ser dividida en tres etapas: la primera la forman los años de infancia y adolescencia (entre 1520 y 1535); la segunda corresponde a la que podríamos llamar etapa americana, de estudio y observación (periodo comprendido entre 1535 y 1550); la tercera etapa es muy breve, transcurre en la península Ibérica (1550-1554). Cieza se casó, en 1551, con Doña Isabel López de Abreu, la cual murió en mayo de 1554, dos meses antes que su marido.</p>
<p>Antes de volver a España, Cieza tiene como objetivo la edición de un libro que narre las experiencias por él vividas y, a tal efecto, escribe y publica De la chronica del Peru. (1553). La obra tuvo una importante difusión nacional e internacional; de las once ediciones impresas durante el siglo XVI, unas lo fueron en Amberes y algunas vieron la luz en Italia. En el siglo XVIII se tradujo al inglés.</p>
<p>Pedro de Cieza de León no es un científico en el sentido moderno de la palabra, ni está al mismo nivel que algunos contemporáneos suyos como Fernández de Oviedo, José de Acosta y Bernabé Cobo. Sin embargo, este historiador-naturalista que narra la más interesante de las crónicas relativas al Perú, aborda en su obra, de forma intuitiva, aspectos biológicos como ningún otro lo había hecho hasta entonces o lo hará después.</p>
<p>Cuando nos ocupamos de los aspectos biológicos de la obra del que ha sido considerado el &#8220;príncipe de los cronistas de las Indias&#8221;, observamos una serie de características que son válidas para la totalidad de la misma. Así, Cieza es veraz, cuenta lo que observa, y si no ha tenido oportunidad de comprobar alguna de sus noticias, informa al lector lo que le han dicho otros. Los más de sus relatos son escuetos pero precisos, algunos prolijos hasta detalles aparentemente poco significativos, pero la totalidad de la narración está impregnada de un afán didáctico que se expresa a través de la comparación. En ocasiones adorna las noticias con anécdotas más o menos espectaculares que dan amenidad a sus comentarios y que resaltan las propiedades del animal o vegetal que refiere. El relato ciezano no se limita a la descripción morfológica de las formas vivas, también comprende, a veces, aspectos reproductores y etológicos de algunas especies animales, amén de ciertas descripciones que constituyen verdaderos ejemplos de cómo entender la naturaleza en su conjunto, como un todo, esto es, ecológicamente.</p>
<p>Las facetas naturales de la obra de Cieza están impregnadas de sinceridad. Son muchas las descripciones botánicas, zoológicas, etnográficas, etc. en las que informa al lector de su experiencia personal. Por último, las descripciones del extremeño están salpicadas de comparaciones como punto de partida para explicar el exotismo de la vegetación y de la fauna.</p>
<p>Cieza intuye en la morfología de muchos animales de los que da noticia una semejanza taxonómica con las especies conocidas. Así, el parecido morfológico no deja lugar a dudas cuando habla de los ñandúes, de los que dice: unas &#8220;avestruces delante de los Charcas se han hallado y los indios las tenían en mucho&#8221;; incluye al aura o buitre de cuello rojo en el mismo grupo que el cóndor; los españoles que pisaron el Nuevo Mundo llamaron a las llamas, de una manera inadecuada, &#8220;ovejas&#8221; y también &#8220;ovejas del Perú&#8221;, pero Cieza, empero, afirma, mucho más acertadamente, que &#8220;&#8230;más propiamente tiran a camellos&#8221;; acierta al incluir al pecarí entre los cerdos; y relaciona correctamente dos especies de Perisodáctilos, el danta (o tapir) y la cebra.</p>
<p>El cronista salpica sus relatos con noticias sobre el comportamiento animal: nos comenta los hábitos cazadores del aura, algunos aspectos de los hábitos reproductores de la alpaca, de la docilidad de las boas, etc.</p>
<p>La visión que tiene de la naturaleza como un todo es digna de encomio y, aunque no acuñó el término ecología, bien puede ser considerado uno de los pioneros a la hora de dar detalles de las cosas naturales en su conjunto, con una visión amplia y global de lo que debe ser el estudio de una comarca geográfica. A este respecto es conveniente destacar el relato magistral del capítulo XVI de la Crónica: &#8220;En que se da noticia de algunas cosas tocantes a las provincias de Puerto Viejo y a la línea equinocial&#8221;.</p>
<p>La patata es, probablemente, la especie paradigmática de lo que supuso la introducción en Europa de vegetales que iban cambiar los hábitos alimentarios de sus habitantes. Pues bien, Cieza es el primer naturalista que da cumplida información de esta planta. En repetidas ocasiones relata la existencia de las &#8220;papas&#8221;, que coteja con las turmas (testículos o criadillas) de tierra. Refiere el uso que del tubérculo hacen los indios: &#8220;&#8230;después de cocido queda tan tierno por de dentro como castaña cocida; no tiene cáscara ni cuesco&#8230;&#8221;. También da cuenta del porte de la parte aérea de la planta: &#8220;&#8230;produce esta fruta una hierba ni más ni menos que la amapola&#8230;&#8221;</p>
<p>Cieza informa de manera precisa de una planta muy utilizada antes del Descubrimiento, la quima, a la que no hay que confundir con la quina. Este vegetal, que recibe también los nombres de quinua, quínoa, arrocillo y trigo inca, es semejante a la española cenizo, ceñiglo o berza perruna. Hay que tener en cuenta que esta planta, junto con la patata, el maíz y la oca, constituía el principal nutrimento calórico de los indígenas de gran parte de los territorios visitados por el naturalista de Llerena, el cual describe el vegetal y nos cuenta su utilización gastronómica.</p>
<p>Una de las más interesantes aportaciones de la obra del extremeño es la de haber sido el primer texto que refiere noticias paleontológicas. La magna obra titulada Historia General de las Ciencias, dirigida por René Taton, dice que &#8220;La Crónica del Perú, de Pedro Cieza de León (1553), es el texto más antiguo referente a los vertebrados fósiles; el autor se refiere, en su crónica, a huesos gigantes&#8221;.</p>
<p>Finalmente, uno de los relatos más precisos que se pueden leer en la obra de Cieza es el del capítulo XCVI de la Crónica dedicado a la coca. La descripción que hace de la planta es la primera que se realiza con detalle de su uso, cultivo, comercio y expansión.</p>
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