Casiano del Prado y Vallo (1797-1866)
El 13 de agosto de 1797 nacÃa en la localidad gallega de Santiago de Compostela, Casiano del Prado y Vallo, pionero de los estudios paleoantropológicos en España
Aunque su familia estaba muy relacionada con las Bellas Artes, Casiano del Prado adquirió conocimientos de latÃn, matemáticas y ciencias naturales en su ciudad natal y orientó su formación hacia los aspectos cientÃficos y técnicos.
En 1828 marcha a Madrid para estudiar arquitectura, pero la influencia de su amigo, el mineralogista José MarÃa de Parga, le hace desistir y acude a clases de QuÃmica. En 1829 es nombrado alumno pensionado de Minas. Cinco años después es ingeniero de minas y durante su vida trabaja en actividades relacionadas con su formación técnica, siendo director de las minas de RÃo Tinto (Huelva) y de las de Almadén (Ciudad Real). Sin embargo, también se ocupó de asuntos de Ãndole geológico, prehistórico y paleontológico.
En las décadas de los 50 y 60, Casiano del Prado se interesa gradualmente por las investigaciones que sobre el hombre fósil se están produciendo en el resto de Europa.
En 1849 se promulga por Real Decreto la creación de la Comisión para formar la Carta Geológica de Madrid y la General del Reino. Presidida por FermÃn de Arteta y Sesma, la integraban personalidades del mundo cientÃfico como Mariano de la Paz Graells (1808-1898), responsable de la sección zoológica; Casiano del Prado lo fuel de la sección geológica y paleontológica.
En el curso de los trabajos de la Comisión tuvieron noticia de que, cerca de la Ermita de San Isidro, habÃan aparecido huesos de gran tamaño, que Prado inspeccionó con Paz Graells y reconocieron que eran restos de Elephas. Pero junto a ellos no afloraron materiales lÃticos. En estos años Graells y el gallego eran los dos únicos cientÃficos españoles interesados en los estudios sobre el hombre fósil.
Con el naturalista Felipe Eduardo Poullieter de Verneuil (1805-1873) adquiere conocimientos paleontológicos y realiza algunos hallazgos. Por otra parte, en ParÃs conoce a Francisco Prunner Bey (1808-1882), médico y etnólogo alemán que le anima a investigar sobre el hombre fósil. Cuando vuelve a España explora diversas cuevas en las provincias de León, Palencia y Segovia con el fin de encontrar restos del hombre prehistórico en nuestro paÃs, pero no realiza hallazgos paleoantropológicos y lo más significativo que encuentra fue una quijada de Hyaena speloea; también descubrió algunas muelas de rinoceronte y de otros animales.
En 1862 fue a Madrid Verneuil, acompañado del naturalista M. Luis Lartet, y con él volvió a San Isidro; fue entonces cuando encontraron algunas hachas de sÃlex que no habÃan aparecido en la exploración precedente.
Por sus estudios geológicos y paleontológicos obtuvo reconocimiento internacional y fue nombrado miembro de la Geological Society (1862) y de la Societé Géologique de France (1862).
En la Descripción fÃsica y geológica de Madrid (1864), Prado describe, por primera vez en España, al ser humano como una especie paleontológica más, algo obligado de acuerdo con los últimos avances paleontológicos. En esta obra expone los descubrimientos sobre el paleolÃtico de la penÃnsula Ibérica.
Al final de su vida le fue reconocida su labor cientÃfica en España: obtuvo la distinción de Caballero Gran Cruz de Isabel la Católica (1865) y en 1866 ingresó como académico numerario en la Real Academia de Ciencias Exactas, FÃsicas y Naturales con un discurso de carácter geológico.
Falleció 4 de julio de 1866 en Madrid.

