Miguel del Barco (1706-1790)
El 13 de noviembre de 1706 nació en Casas de Millán, diócesis de Plasencia, Miguel del Barco González, hijo que fue de Juan Fernández del Barco y de doña Isabel González, cristianos viejos. Es muy probable que la familia del joven Miguel tuviera una posición relativamente acomodada ya que, antes de ingresar en la CompañÃa de Jesús, estudió filosofÃa y jurisprudencia en la Universidad de Salamanca. Aún no habÃa cumplido los veintidós años cuando entró en el noviciado que la CompañÃa poseÃa en VillagarcÃa de Campos (Valladolid).
A partir de este momento, la vida de Barco se desarrolla en cuatro etapas perfectamente delimitadas: el periodo comprendido entre 1728 y 1735, que corresponde a su formación religiosa; los tres años (1735-1738) en la región central de México; la etapa de misionero en la Baja California, comprendida entre 1738 a 1768; y sus últimos años de exilio, consecuencia de la expulsión de los jesuitas, en Bolonia (1768-1790).
Durante el siglo XVIII, los jesuitas levantaron 18 misiones a lo largo de toda la penÃnsula de California. La primera fue la de Loreto, fundada por Juan MarÃa Salvatierra y la segunda la de San Francisco Javier, creada por Miguel del Barco y cuya función civilizadora la continuó Juan de Ugarte.
La obra cientÃfica de Barco, Historia natural de la Antigua California, es la primera en la que se realiza un estudio exhaustivo de la penÃnsula californiana, a pesar de que otros autores habÃan hecho previamente descripciones de la naturaleza de Nueva España. No obstante, su obra forma parte de las que son muy ricas a la hora de aportar datos sobre la historia natural del Nuevo Mundo.
En cualquier caso, al leer al jesuita se aprecian aquellas caracterÃsticas comunes a una gran mayorÃa de los cronistas del Nuevo Continente. En efecto, Barco realiza prolijas descripciones morfológicas de muchas especies animales y vegetales, utiliza la comparación entre los ejemplares indÃgenas y españoles, menciona los nombres que los naturales del paÃs dan a los diferentes seres vivos, constata la utilidad de los productos de la zona (sean estos animales, vegetales o minerales), realiza escarceos en asuntos etológicos, aporta datos ecológicos de interés, etc.
En la Historia natural de la Antigua California, el autor trata de los tres reinos naturales clásicos: animal, vegetal y mineral. No obstante, la distribución de los diferentes capÃtulos de la obra y los temas que aborda en cada uno de ellos llaman rápidamente la atención del lector.
El texto de Barco está dividido en once capÃtulos; los tres primeros dedicados a especies zoológicas pero agrupadas de forma pintoresca: en el primero habla de los animales montaraces, en el segundo trata de diferentes especies de insectos y reptiles y en el tercero se ocupa de las aves. Los capÃtulos del cuarto al octavo los dedica al reino vegetal, agrupando las especies botánicas de manera peculiar. Los capÃtulos nueve y diez vuelven a ser de asunto zoológico, en uno habla de peces y en el otro de testáceos (donde incluye quelonios, moluscos y crustáceos) y el undécimo es de tema geológico. Los epÃgrafes de los capÃtulos son los siguientes:
I.- Los animales montaraces. II.- De los insectos y reptiles. III.- De las aves. IV.- De los árboles de naturaleza regular. V.- De los árboles de naturaleza irregular, o de los vegetales carnosos. VI.- De los arbustos, matas y yerbas. VII.- Del trigo. VIII.- De los mezcales y algunas raÃces. IX.- De los peces. X.- De los Testáceos. XI.- De los minerales, salinas y piedras.
La Historia natural de la Antigua California rebosa didactismo; el jesuita trata de ser comprendido por los lectores y, por ello, utiliza con frecuencia la comparación entre las especies californianas y las españolas o las europeas. Por otra parte, hay veces en las que las descripciones del extremeño tienen un carácter estético, de simple admirador de la belleza natural, sin excluir, en modo alguno, lo exhaustivo del relato. Sin embargo, las descripciones de la naturaleza tienen como telón de fondo al auténtico protagonista de la misma, el indio. El protagonismo del indio en la obra barquiana le lleva a relatar importantes aportaciones de los usos y costumbres indÃgenas. De esta forma, el relato de la naturaleza adquiere asà una doble función, didáctica por un lado y de aprovechamiento del entorno por otro.
Uno de los aspectos más sobresalientes de la obra lo constituyen los párrafos en los que se muestra claramente el antecedente de la industria vinÃcola californiana, lo que constituye un buen ejemplo de la sustitución de especies autóctonas por otras llevadas a la penÃnsula americana desde Europa.
En la Historia natural de la Antigua California encontramos también interesantes descripciones relacionadas con la agricultura, y entre ellas no puede faltar la de la planta paradigmática del continente americano, el maÃz. Sin embargo, su relato agrÃcola más detallado es el del trigo. La etologÃa y ecologÃa también aparecen en la obra del extremeño. Por último, en la obra hay un interesante “estudio” de la emersión de la penÃnsula californiana, basado en observaciones y deducciones personales.

