Alberto Sols GarcÃa (1917-1989)
Alberto Sols nació en 1917 en la localidad alicantina de Sax, en el seno de una familia acomodada; su padre ejercÃa de notario en la citada población. Sin embargo, su temprana muerte en 1929 dejó a la familia Sols GarcÃa en una situación económica muy mala. Estudió becado en el colegio San José de los jesuitas de la ciudad de Valencia hasta 1932 y como la II República prohibió a las órdenes religiosas ejercer la docencia, tuvo que continuar el Bachillerato, hasta su finalización en 1935, en el Instituto de Luis Vives de la ciudad del Turia. Su interés por la biologÃa le hizo matricularse en la Facultad de Medicina de la universidad valenciana.
Después del forzoso paréntesis de la Guerra civil, obtuvo el tÃtulo de licenciado en 1944 y, durante dos años, estuvo haciendo el doctorado en la Universidad de Barcelona con Fernando Ponz y Juan Jiménez Vargas (profesores de FisiologÃa). Su trabajo versaba sobre el transporte y absorción intestinal de monosacáridos. Como no era posible de otra forma, en 1946 defendió su tesis en la Universidad Central de Madrid.
Se traslada a Barcelona y en 1947 consigue las oposiciones (por cuatro años prorrogables) a la plaza de profesor adjunto de FisiologÃa en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Después, decide completar su formación cientÃfica en los Estados Unidos de Norteamérica. AsÃ, en 1951, marcha a la Universidad de San Luis y está tres años en el laboratorio del matrimonio Cori, Carl (1896-1984) y Gerty (1896-1957), famosos en todo el mundo cientÃfico y que, en 1947, obtuvieron el premio Nobel de Medicina. Unos años antes, después de la Segunda Guerra Mundial, en el mismo laboratorio y con los mismos cientÃficos estuvo aprendiendo Severo Ochoa (1905-1993).
En el laboratorio de enzimologÃa de los esposos Cori estuvo investigando en el funcionamiento de la enzima hexoquinasa. Cuando en 1975 se inauguró el Centro de BiologÃa Molecular, durante unos dÃas se celebró una reunión cientÃfica en homenaje a Severo Ochoa y a la misma asistieron nada menos que diez premios Nobel, entre ellos uno de sus maestros Carl Cori (Gerty habÃa fallecido muchos años antes).
De vuelta en nuestro paÃs, en 1954, aprueba las oposiciones de Colaborador cientÃfico de Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas (CSIC). Se instala en Madrid y realiza su labor investigadora en el Instituto de FisiologÃa de la Universidad Complutense y, desde 1956, en los laboratorios del recién creado edificio del Centro de Investigaciones Biológicas. Allà trabajó en enzimologÃa con una nueva generación de bioquÃmicos que empezaban a formarse cientÃficamente: Eduardo Cadenas, Carlos Villar PalasÃ, Antonia Medina, etc. Dos años más tarde casó con Angelines RodrÃguez-Candela y el matrimonio tuvo cinco hijos.
Alberto Sols fue uno de los artÃfices de la creación en 1963 de la Sociedad Española de BioquÃmica, de la que fue su presidente durante los cinco primeros años. Los miembros de la citada sociedad creyeron oportuno, con gran acierto, no publicar revista cientÃfica alguna sino hacerlo en las revistas internacionales de mayor prestigio. La bioquÃmica en España estaba en mantillas y Alberto Sols era su Quijote (asà le definió Severo Ochoa). Por otra parte, consiguió, el año siguiente, integrar esa institución en la Federación Europea de Sociedades de BioquÃmica (FEBS) y en 1969, junto con otros colegas, consiguió reunir en Madrid a más de dos mil bioquÃmicos (diez premios Nobel) en el VI congreso de la citada Federación.
Sus investigaciones cientÃficas a lo largo de toda su carrera investigadora viraron desde los problemas fisiológicos referentes a la absorción intestinal de azúcares, a los trabajos sobre enzimas y, finalmente, a los estudios estructurales sobre este tipo de moléculas. Y esta dispersión de intereses le hizo escribir: “Una curiosidad grande sin ambición conduce fácilmente a la dispersión. A lo largo de gran parte de mi vida cientÃfica he investigado más en extensión que en profundidad. Ahora, con la perspectiva del tiempo, lo siento. La alegrÃa intensa de llegar realmente al fondo sobrepasa con mucho la suma de las pequeñas alegrÃas que produce la exploración de muchas superficies”.
Una de las investigaciones más sobresalientes del alicantino es la que hizo, con Robert Crane, sobre la especificidad de sustrato de la hexoquinasa; fue el primer trabajo en el que se describió un sitio regulador especÃfico en una enzima (distinto de los de unión de los sustratos y del cofactor) que era además sitio especÃfico del producto de la reacción. Este trabajo sobre el alosterismo de la hexoquinasa fue el punto de partida para otra investigación importante, la que demostraba la hipótesis de Koshland del “ajuste inducido” (la modificación de la conformación de las enzimas al unirse a un sustrato o a un inhibidor). Otra aportación importante del profesor Sols fue el descubrimiento de la inhibición alostérica por ATP de la fosfofructoquinasa (enzima del metabolismo de los glúcidos). Estas investigaciones son una prueba evidente de que el bioquÃmico español realizó investigaciones a gran nivel en el ámbito de la enzimologÃa de la época.
A lo largo de su vida Alberto Sols consiguió numerosos premios de diversa importancia y entre ellos, y cronológicamente, podemos destacar el Juan de la Cierva (1947), el Francisco Franco de Ciencia (1956), el Santiago Ramón y Cajal del CSIC (1970), el Nacional de Investigación en BiologÃa (1976), el primer Premio PrÃncipe de Asturias de Investigación CientÃfica y Técnica (1981), el Santiago Ramón y Cajal del Ministerio de Educación y Ciencia (1981), etc. Estaba en posesión de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (1975), era Académico de la Real Academia Nacional de Medicina (1989) y miembro de numerosas sociedades cientÃficas internacionales: de la Biochemical Society, de la American Society of Biological, de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, FÃsicas y Naturales de Argentina, de la Sociedad de BiologÃa de Chile, etc. Finalmente, fue nombrado doctor honoris causa de las universidades e Santander (1982), Barcelona (1983) y Alicante (1984).
En 1991, el Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas le distinguió, in memoriam, con la Medalla de Plata.

