Ángel Martín Municio (1923-2002)
El 30 de Noviembre de 1923 nacía en la población riojana de Haro Ángel Martín Municio. Estudió el bachillerato en Segovia y la licenciatura en Ciencias Químicas en la Universidad de Salamanca, donde había sido destinado su padre como juez de instrucción. Esta formación científica la completó con los estudios de Farmacia, que realizó en la Universidad de Santiago de Compostela. Se doctoró en Química, con Premio Extraordinario, y en Farmacia en la Universidad Complutense de Madrid.
Inició su labor docente a los veinticinco años, ejerciendo hasta 1951 como Profesor Adjunto interino de la cátedra de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias de Universidad de Madrid. Asimismo, trabajó en la Sección de Bioquímica del Instituto de Química “Alonso Barba”, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, desde 1951 hasta 1967.
Completó su formación posdoctoral orientando sus investigaciones hacia la bioquímica, especialidad a la que consagró sus intereses científicos. Así, estuvo en la holandesa Universidad de de Rijks, en Utrech, primero y, becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores español, en el Medical Research Council de Londres y Cambridge y en el Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Newcastle.
En 1967 se crea en la Universidad Complutense de Madrid la cátedra de Química Fisiológica (más tarde de Bioquímica y Biología molecular) en la Facultad de Ciencias (Ciencias Biológicas y Químicas) y el profesor Martín Municio la ocupa por oposición y de manera ininterrumpida hasta su jubilación en 1989.
Muy pronto forma parte de prestigiosas instituciones científicas internacionales. Así, es el primero de los científicos españoles que fue miembro de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO) (1969). Ese mismo año es elegido académico de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la que fue su presidente desde 1985 y principal impulsor de una obra tan importante de esta institución como el Vocabulario científico y técnico (1990). En esta Academia realizó algún trabajo de historiografía científica como Torres Quevedo y su época (1991) y fue el principal mentor del Programa de Promoción de la Cultura Científica y Tecnológica.
Su vasta cultura abarcaba no sólo los espacios científicos. El profesor Martín Municio creía en una nueva cultura de carácter global, no parcelada en saberes científicos y no científicos. Sus méritos en este sentido le permitieron Ingresar en la Real Academia Española en 1984, ocupando el sillón “o”, a propuesta de Pedro Laín, Antonio Colino y Carlos Bousoño. En su discurso de ingreso disertó sobre “La biología del habla y del lenguaje”. Siempre preocupado por el lenguaje, científico o no, escribió El valor económico de la lengua española que se publicó en 2003, después de su fallecimiento.
Asimismo, desde 1992 fue miembro de la Academia Europea de Artes, Ciencias y Humanidades, desde 1998 de la Academia de Ciencias y Artes Europea, desde su creación en 1992 participó como Miembro del Patronato del Instituto Cervantes, etc.
El profesor Martín Municio creó un laboratorio de bioquímica de referencia, al menos en nuestro país, en los campos de estudio de los lípidos y de las proteínas. Resultado de su trabajo fue la publicación de más de 80 artículos en revistas científicas de su especialidad, tanto españolas como extranjeras
Ejerció tareas de organización como Vicerrector de Investigación y de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense desde 1982 hasta 1986. También fue director del Departamento de Investigación Básica del Síndrome Tóxico en el Ministerio de Sanidad, del Departamento de Biología de la Fundación Juan March y del Servicio de Investigación del Plan Oncológico de la Comunidad de Madrid
Fue distinguido con la Medalla al Mérito Investigador de la Real Sociedad Española de Física y Química, con la Cruz de Alfonso X el Sabio y con muchos otros galardones. Falleció inesperadamente en Madrid el 23 de noviembre de 2002.

