Carlos Pau Español (1857-1937)

El 10 de mayo de 1857 nacía en la población castellonense de Segorbe Carlos Pau Español, uno de los botánicos españoles más destacados de su tiempo, prolífico autor y uno de los más eminentes personajes de la historia de la botánica española

Debido a los problemas de salud de sus padres, tardó en completar sus estudios medios, de manera que obtuvo el título de bachiller en 1879. Ese mismo año se matricula en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona y termina la licenciatura en 1882. El año siguiente marcha a Madrid y en febrero de 1884 se doctora con una tesis titulada: “La familia de las Ranunculáceas considerada en sus relaciones con la Farmacia”.

Se ganó la vida trabajando en una oficina de Farmacia: primero en la poblaciones turolenses de Olba y Gea de Albarracín y finalmente, desde 1886, en su localidad de nacimiento.

Desde un primer momento dedica su tiempo a los estudios botánicos, que publica en el Tratado de las plantas de Aragón (1885) de Francisco Loscos Bernal (1823-1886). Loscos era, por aquel entonces director de un conjunto de recolectores botánicos con los que iba a realizar una flora aragonesa, un proyecto científico al que dedicó su vida. En 1884 Pau pone a disposición de Loscos todos sus conocimientos sobre la vegetación de los pueblos turolenses antes citados y mantiene una relación científica con él hasta su muerte, acaecida dos años más tarde.

Loscos mantenía intercambios científicos con Willkomm, el mejor conocedor de entonces de la flora española, que había concluido su monumental obra Prodromus Florae hispanicae (Willkomm y Lange, 1861-1880). Entre las especies que envía a Willkomm se encuentra una del género Centaurea que Pau ha recolectado en las cercanías de Segorbe y que Loscos sugiere al alemán que podría denominarse C. paui si fuera una nueva especie. Así sucedió y así lo hizo el científico germano años después.

A lo largo de su vida científica Pau realiza intercambios de plantas con especialistas de toda Europa y así, Willkomm, Lange, Todaro, Callier, Christ, Richter, Bernaulli, Kheil, Sampaio, etc., son algunos de los botánicos europeos con los que el de Segorbe mantiene contactos. Además de intercambios científicos de especies vegetales le empiezan a pedir de toda Europa información sobre la flora española.

Sin embargo, mientras vivió, no tuvo buenas relaciones con las personalidades “oficiales” de la botánica española. Así, mantuvo una permanente enemistad con Miguel Colmeiro (1816-1901), a la sazón catedrático de Botánica de la Universidad Central de Madrid y máxima autoridad de la ciencia de las plantas en nuestro país. No obstante, en 1891, se presentó a la cátedra de Botánica de la Facultad de Farmacia de Madrid, y en ella tuvo que competir con un desconocido Bonet y con Blas Lázaro e Ibiza (1858-1921), que por entonces carecía del curriculum y prestigio internacional del castellonense, pero sí tenía el apoyo de Colmeiro, que entonces era Ayudante interino en el Jardín Botánico de Madrid que dirigía Colmeiro. El tribunal de la oposición estuvo integrado por solo dos botánicos, que dieron su voto a Bonet, y cinco científicos no especialistas en la ciencia de las plantas que decidieron que el nuevo catedrático de Botánica sería Lázaro. Desde entonces la enemistad de Pau con los ambientes científicos institucionales se hizo permanente.

Lo más destacado de su obra en estos años son seis folletos titulados Notas botánicas a la flora española, en los que describe numerosas plantas nuevas para la ciencia y da noticia de gran cantidad de novedades corológicas de la flora castellonense y de Teruel.

A partir de entonces hace numerosos viajes científicos, sin ayuda oficial, por tanto costeados por él, por todo el territorio nacional: Andalucía (1895, 1903, 1908), Madrid (1897, 1911), Baleares (1899, 1933), Murcia (1902, 1903), Melilla (1910)… En la primavera de 1921 y financiado por el Museo de Historia Natural de Madrid (única vez que aprovecha una ayuda oficial) realiza una exploración a Marruecos.

También desde esta época empieza a recibir numerosos paquetes de plantas que le envían sus corresponsales en Cataluña, Andalucía, Baleares, Murcia, Castilla, etc.

Uno de los principales méritos científicos de Carlos Pau fue el de aglutinar el grupo de botánicos y naturalistas aficionados que había formado Francisco Loscos y que le enviaban plantas y otros que se incorporaron a su grupo a lo largo de su vida. Muchos de ellos fueron botánicos renombrados gracias a su trabajo y al impulso que recibieron del castellonense. Pau dirigió a los científicos que contactaban con Loscos y a otros nuevos que estaban en periodo de formación: el sacerdote y naturalista albarracinense Bernardo Zapater (1823-1907), que aunque trabajó más en el campo zoológico realizó algunas aportaciones botánicas y el de Segorbe siempre le consideró su maestro y el primero de los herborizadores españoles; el padre Antonio Badal Solsona (1834-1911), botánico autodidacta; Estanislao Vayreda (1848-1901), que además de a la botánica se dedicó a la ornitología; el jesuita Longinos Navás Ferrer (1858-1938), que se interesó por todos los aspectos de la naturaleza y consiguió reunir una gran cantidad de ejemplares; Pío Font Quer (1888-1964), fundador del Instituto Botánico de Barcelona; Emilio Huguet del Villar (1871-1951), pionero de los estudios geobotánicos en España; Arturo Caballero (1877-1950), el primer director del Instituto Botánico Cavanilles; Romualdo González Fragoso (1862-1928), considerado el “padre de la Micología” española; José Cuatrecasas (1903-1996), uno de los mejores conocedores de la flora colombiana, etc. También se relacionó con otros botánicos menos conocidos: el farmacéutico burgalés Juan Ruiz Casaviella que residía en Caparroso (Navarra), Benito Vicioso, farmacéutico de Calatayud y su hijo Carlos Vicioso, el catalán Juan Cadevall, el sacerdote afincado en Galicia Baltasar Merino, el botánico de Cartagena Francisco P. Jiménez, etc.

Su labor botánica fue ingente, así lo atestiguan los casi 350 trabajos en revistas científicas españolas y extranjeras de su especialidad: en las Actas y el Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural, las publicaciones nacionales más importantes, en Cavanillesia, la primera revista española exclusivamente botánica, en el Butlletí de la Institució Catalana de Història Natural, en el Boletín de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales y en el también aragonés Boletín de la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales, en las francesas Bulletin de l’Academie International de Géographie Botanique y Le Monde des Plantes, en la alemana Fedde’s Reppertorium, en la portuguesa Brotéria, etc.

De la labor realizada por Pau, en la que hay que recordar de nuevo que fue realizada mayoritariamente con sus propios recursos, tenemos constancia de los más de 80000 pliegos de su herbario, lo que no admite comparación en la historia de la botánica española, ni en la cantidad ni en la diversidad de vegetales almacenados por una sola persona en su domicilio personal. Además, contaba con una biblioteca de unos 700 volúmenes, algunos de gran rareza bibliográfica y muchos números de revistas y separatas botánicas.

El material que acumuló tenía un valor científico muy alto, y así fue tasado poco antes de su fallecimiento por la Universidad de Valencia (le ofreció 50000 pesetas de entonces). Sin embargo, la Guerra Civil provocó que, después de la misma, su legado científico acabara en la capital de España, en el herbario general del Jardín Botánico de Madrid. Él y sus herederos cobraron algunos plazos de lo pactado, el resto fue requisado por las autoridades de la República por unas comprometidas declaraciones.

Sin lugar a dudas, Pau vivió en una época de florecimiento (valga el término) de la botánica española. Grande fue la labor que en su época realizaron científicos de la categoría de Lázaro e Ibiza, González Fragoso, Font Quer, Reyes Prósper y tantos otros, pero entre ellos, el trabajo realizado por Carlos Pau Español no queda a la zaga y debe resaltarse como el que más.

En 1927 fue nombrado Académico correspondiente nacional de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales.

Falleció en su Segorbe natal en 1937.

Los biólogos españoles

Francisco Teixidó Gómez nos presenta la historia de la biología en España a través de la biografía de aquellas personas que dedicaron su vida a esta ciencia

Sitios de interés
Historia de la ciencia española

Tenemos más información

Buscar