Enrique Rioja lo Bianco (1895-1963)

El día 16 de febrero de 1895 nacía en Santander, Enrique Tomás Rioja, uno de los biólogos marinos españoles más importantes de todos los tiempos.

Era hijo del zoólogo José Rioja Martín (1866-1945), director de la Estación de Biología Marina de Santander. Realizó los estudios medios, con brillantes calificaciones, en el Instituto de la capital cántabra. Después se trasladó a Madrid para cursar la carrera de Ciencias, en su sección de Naturales, en la que se licenció en 1915 con matrícula de honor en todas y cada una de las asignaturas y con Premio Extraordinario.

Es evidente que la fuerte vocación de Enrique fue adquirida, en buena forma, por influencia de su padre, pero no hay que olvidar que su tío materno, el científico Salvatore Lo Bianco, era jefe del acuario de la Stazione Zoologica de Nápoles y que su padre le conoció cuando estuvo investigando en ese centro italiano.

El interés del santanderino por la biología marina se manifestó desde un primer momento, ya que durante el verano asistía a los cursos que se impartían en la Estación de Biología Marina de Santander. En estos años recolectó y estudió poliquetos del litoral norteño, animales que fueron de su interés durante toda su vida y de los que se convirtió en especialista máximo; sobre ellos realizó su tesis doctoral: “Datos para el conocimiento de la Fauna de Anélidos Poliquetos del Cantábrico”. Fue defendida en 1916 y también obtuvo el Premio Extraordinario.

Poco antes, en el verano de 1916, asiste como alumno becario al curso de Zoología que organiza el Museo Nacional de Ciencias Naturales y en los años siguientes dirige los cursos de verano de Zoología marina del Museo y que, orientados a alumnos recién licenciados, tienen su sede en diversas poblaciones costeras españolas: Valencia, Coruña y San Vicente de la Barquera.

En 1917 se incorpora a la enseñanza media; primero en el Instituto de Santander como Ayudante gratuito y, el año siguiente, obtiene por oposición la cátedra de Historia Natural y Fisiología e Higiene en el Instituto de Mahón, trasladándose después a los de Reus (1919), Badajoz (1920) y, desde 1930, al Instituto San Isidro de Madrid, centro donde fue director en 1931. En 1922 consigue, por oposición entre doctores, la cátedra de Ciencias Naturales de la Escuela Superior de Magisterio de Madrid. En 1932, ocupó la cátedra de Biología aplicada a la Educación que formaba parte de la recién creada Sección de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid. Dos años después impartió clases de Biología en la Facultad de Ciencias en la misma universidad.

Durante la Guerra Civil Rioja tiene responsabilidades educativas, entre las que cabe destacar la presidencia de la Junta Central Técnica Inspectora de Segunda Enseñanza y la participación en la creación de los denominados Institutos para Obreros. Al finalizar enero de 1939 marcha a Francia y escribe, pidiéndole un empleo, a Isaac Ochotorena, entonces director del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, que le ofreció un puesto en el departamento de su dirección. No llegó a ser investigador a tiempo completo en ese Instituto mexicano hasta 1956.

En el territorio americano simultaneó la actividad docente con la investigadora. Inicialmente impartió clases de Ciencias Naturales en centros educativos creados por los exiliados y, desde 1944, en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México dio clases de Hidrobiología, Fisiología Comparada, Ecología, etc. En el Instituto Politécnico Nacional también impartió Historia de las Doctrinas Biológicas.

En esta Universidad reorganizó e impulsó como centro científico el Laboratorio de Hidrobiología, el cual se convirtió en un lugar de referencia en la investigación hidrobiológica que se hizo en ese país,
En México publicó más de 200 trabajos de naturaleza científica, didáctica y divulgativa que representan algo más de 60% de su producción intelectual.

A lo largo de su vida científica, además de interesarse por los poliquetos, realizó estudios sobre los crustáceos y, en tercer lugar, se ocupó de diversos trabajos generales de naturaleza hidrobiológica y otros de carácter taxonómico y ecológico de diversos grupos de organismos acuáticos. Sus investigaciones aparecieron en revistas españolas y extranjeras: Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (Serie Zoología), Scientia, Archivio Zoologico italiano, Anales del Instituto de Biología, Revista de la Sociedad Mexicana de Historia Natural, Revista Chilena de Historia Natural, Ciencia, etcétera.

La mayoría de los trabajos científicos de Rioja son taxonómicos, aunque en muchos de ellos hay acercamientos ecológicos, etológicos e incluso biogeográficos. A él se debe (1917) la familia taxonómica de los Oweniidae (poliquetos) y el descubrimiento de numerosas especies nuevas para la ciencia. Además, son varias las especies de poliquetos dedicadas al científico cántabro: Lycastopsis riojai, Namanereis riojai, Loandalia riojai, etcétera.

Participó, representando a México, en reuniones científicas internacionales que tenían relación con la biología marina. De entre ellas hay que destacar la presidencia del Consejo Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Oceanografía (1963). En este sentido se debe recordar que gran parte de su obra estuvo dirigida hacia el fomento de la investigación y docencia oceanográficas en iberoamérica.

Además de sus artículos científicos Rioja publicó, algunos en colaboración con otros autores, textos para sus alumnos –Biología (1927), Elementos de Biología general y especial (1930), etcétera- y unas interesantes obras de divulgación como La vida en el mar (1925), El mar. Acuario del mundo (1941) y otras. Entre sus textos descuella el publicado con Manuel Ruiz Oronoz e Ignacio Larios Rodríguez: Tratado elemental de Zoología que apareció en 1947 y que fue reeditado numerosas veces.

Obtuvo la medalla de oro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales por su trabajo sobre los Poliquetos de la Península Ibérica (1928).

Con el propósito de “fomentar el desarrollo de las Investigaciones sobre anélidos poliquetos e impulsar a los estudiantes que se inician en diversas disciplinas orientadas a este grupo de invertebrados marinos”, la Facultad de Ciencias Biológicas, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en México, ha creado el premio “Dr. Enrique Rioja LoBianco” a las mejores tesis de Licenciatura, Maestría y Doctorado.

Falleció en México el 20 de septiembre de 1963.

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