Eugenio Morales Agacino (1914-2002)

Eugenio Morales Agacino nació en Barcelona el 15 de marzo de 1914. La profesión de su padre, Inspector Médico de la Armada, hace que el niño Eugenio pase su infancia en distintas ciudades españolas: Las Palmas de Gran Canaria, Cartagena, Vigo, Madrid y Barcelona. En su ciudad natal empieza, influido por su familia, los estudios de Medicina, pero los abandona nada más iniciados.

En 1931 la familia Morales se traslada a Madrid y Eugenio, en 1932, comienza a trabajar en el Laboratorio de Vertebrados del Museo Nacional de Ciencias Naturales de la capital que, a la sazón, dirige el insigne entomólogo de fama internacional Ignacio Bolívar y Urrutia (1850-1944). Sin duda, el contacto con este científico marcó su vida. También, en ese año, inició la licenciatura en Ciencias Naturales, que no terminó hasta 1947, lo que no fue ningún problema para que antes obtuviera un reconocimiento internacional importante.

Su vida científica estuvo orientada en tres direcciones. En efecto, en sus primeros trabajos científicos estudia mamíferos ibéricos y marroquíes, y lo hace tanto desde un punto de vista morfológico y taxonómico como de síntesis biogeográfica. En estas investigaciones describe una subespecie nueva de gacela (Gazella dama lozanoi), dos especies de musarañas (Crocidura bolivari y Crocidura foucauldi) y cuatro subespecies de roedores. Asimismo, en diciembre de 1945, encuentra una colonia formada por unas dos decenas de focas monje (Monachus monachus) en Río de Oro, en las costas del Sahara, detalle muy interesante ya que publica, en 1950, esta información en Mammalia, revista francesa de reconocido prestigio internacional. Esto dio una gran popularidad a Morales Agacino, dado que hasta entonces nadie había encontrado esa rara especie de mamífero.

En segundo lugar, Morales Agacino investigó con gran detalle muchos grupos de insectos, principalmente ortópteros norteafricanos. El resultado fue la publicación de numerosos e importantes trabajos sobre langostas, chicharras, etc. en revistas nacionales e internacionales de gran predicamento. En resumen, firmó más de 80 trabajos de entomología. En este sentido se hace necesario resaltar que describió 38 nuevos taxones de ortópteros: 14 subespecies, 20 especies, 2 subgéneros y dos géneros (Bolivaremia y Pseudoglauia). En los años 60 y 70 realiza trabajos sobre la biogeografía de ortópteros ibéricos y canarios y en la década de los 80 trabaja en el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, donde colabora en estudios de citogenética de saltamontes.

Por último, el aspecto científico más importante y descollante de Morales Agacino es el que se refiere a sus estudios, tanto desde el punto de vista ecológico como desde los aspectos económico y social, sobre la migración de las langostas. Fruto de esta labor es la publicación de artículos e informes de la FAO Sus vastos conocimientos sobre este asunto los adquirió en las campañas que, en los años cuarenta, realizó en diversos territorios norteafricanos (Sahara Occidental, Mauritania, Argelia, etc.) contra las plagas de langostas. Se convirtió entonces en el español con más conocimientos en la lucha para evitar los efectos devastadores de estos insectos.

Son los años en los que el prestigio internacional del barcelonés le hacen ser comisionado por la FAO (hasta 1955) para estudiar las plagas de langostas en América Central y México. El año siguiente es nombrado Asesor Técnico de esa institución para asistir en Londres a la Conferencia mundial sobre la langosta del desierto, también participa como delegado español y de la FAO en muchas reuniones científicas de ámbito mediterráneo, es designado miembro del Comité Ejecutivo de la Commission Internationale de Lutte Biologique y, en 1967, es comisionado por la FAO para colaborar con el gobierno iraní en la lucha contra la plagas agrícolas que afectaban a los cereales.

Aunque había colaborado desde la década de los 40 en el INIA, Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (en 1941 Manuel Mendizábal lo agregó a la Estación Fitopatológica del Instituto en Almería), no formó parte de la plantilla del mismo hasta 1969; después fue jefe de varios departamentos de ese centro.

En relación con sus trabajos biogeográficos hay que recalcar que ha sido considerado uno de españoles pioneros de los estudios de biogeografía y de conservación del medio natural. Fue subdirector general de protección de la Naturaleza del Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA), Asesor científico en los convenios internacionales del programa Man and Biosphere de la UNESCO, Asesor de la Ministerio de Agricultura, etc.

Por último, he de decir que Morales Agacino realizó incursiones en la historiografía científica, publicando algunos comentarios a la obra de Félix fe Azara (1746-1821).

En marzo de 1997 la Universidad Autónoma de Madrid le concedió el doctorado honoris causa “en atención a sus destacadas aportaciones en el ámbito de la entomología, por su magisterio y contribución al desarrollo de la investigación científica en la Universidad, así como por su reconocido prestigio internacional en el ámbito de la Biología”. En la sesión de investidura el nuevo doctor leyó un discurso que es un perfecto resumen de su obra: “Recuerdos de un naturalista en el desierto”.

Falleció en Madrid el 9 de marzo de 2002.

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