Florencio Bustinza Lachiondo (1902-1982)

El día 7 de noviembre de 1902 venía al mundo en la ciudad de Liverpool (Inglaterra), en el seno de una familia vasca, Florencio Bustinza, que iba a renovar de la fisiología vegetal que se hacía en España, al utilizar en esta disciplina los conocimientos de bioquímica.

Estudió en el St. Joseph’s College, en Dumfries (Escocia), y en los Institutos de Reus y Tarragona realizó el bachillerato español. En el periodo comprendido entre 1919 y 1926 se licenció y doctoró en Ciencias Naturales y en Farmacia. A pesar de esto podemos afirmar que la verdadera vocación de Bustinza era la música (tocaba muy bien el piano).

Su etapa docente la empieza como catedrático de Agricultura y de Técnica Industrial del Instituto de Enseñanza Media de Salamanca (1926), de donde pasó al centro homónimo de Oviedo. Interrumpe muy pronto su tarea de profesor al conseguir una beca de la Junta para Ampliación de Estudios para realizar investigaciones de fisiología vegetal en la Facultad de Ciencias, de la Universidad de Ginebra, con el botánico suizo Robert Chodat (1865-1934).

En 1928 obtiene el título de Doctor en Farmacia con una tesis titulada Contribución al estudio de la catalasa y sus aplicaciones a la Farmacognosia, Bromatología e Higiene y un año después obtiene el doctorado en Ciencias Naturales con otra tesis sobre la Contribución al estudio Bioquímico de la Chufa. En ambas obtuvo el Premio Extraordinario del doctorado.

Se reincorpora a la Enseñanza Media al obtener en 1930, de nuevo por oposición, la cátedra de Agricultura del Instituto Cardenal Cisneros de Madrid. Después de la Guerra Civil simultaneó su labor docente en el Instituto con el puesto de Auxiliar de la cátedra de Fisiología Vegetal en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid. En este sentido hay que recordar que el catedrático de Instituto, además de sus publicaciones científicas, escribió en las décadas de los 50 y 60 diversos manuales para estudiantes de Bachillerato: Anatomía, Fisiología e Higiene Humanas y Zoología (1954), Biología para el Curso Preuniversitario (1967), etc.

Al quedar vacante la cátedra de Fisiología Vegetal, en 1943, la gana por oposición y permanece en la misma hasta su jubilación en 1972. En ella realizó en los primeros años una labor callada, con escasa ayuda oficial y en un edificio indecoroso que estaba ubicado en el Real Jardín Botánico.

Sus investigaciones científicas tuvieron dos direcciones: las de enzimología y las referidas al estudio de los antibióticos y sus intentos de encontrar nuevas cepas de hongos que produjeran esas sustancias.

Sobre el primer asunto, Florencio Bustinza fue pionero de los estudios de enzimología en España; cuando ingresó en la Real Academia de Farmacia en 1942 leyó un discurso sobre la Importancia de la Enzimología y aplicaciones de las Enzimas. En relación con el segundo aspecto realizó numerosas investigaciones sobre la influencia de los antibióticos en la germinación de las semillas, estudió los antibióticos procedentes de líquenes, buscó la actividad antibacteriana de diversas especies de hongos o de la porción carnosa de algunas semillas, etc.

Asimismo, publicó varios libros en los que explicaba la evolución del descubrimiento de los antibióticos: De Pasteur a Fleming. La Penicilina y los Antibióticos, antimicrobianos (1945), Les antibiotiques antimicrobiennes et la Pénicilline (1946), Contribución a la historia de la penicilina (1946), De Koch a Waksman, La Estreptomicina y la lucha contra el Mycobacterium tuberculosis (1948), Diez años de amistad con Sir Alexander Fleming (1961), etc. Algunos de ellos fueron elogiados por científicos de la talla de Ernst B. Chain (1906-1979) y Howard W. Florey (1898-1968), que en 1949 compartieron con Alexander Fleming (1881-1955) el Premio Nobel de Fisiología y Medicina; también tuvo el aplauso de Selman A. Waksman (1888-1973), que en 1952 recibió el mismo galardón por el descubrimiento de la estreptomicina:

Ingresó en la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales con un discurso que leyó 12 diciembre 1962 titulado En la era antibiótica.

En 1960, Henry Welch y Félix Martí-Ibáñez dedicaron al catedrático de Fisiología Vegetal el libro The antibiotic saga y escribieron lo siguiente: “Al doctor Florencio Bustinza, de Madrid, España. Científico, educador y hombre de buenos deseos, en la gran tradición humanista hispana, que ha hecho mucho y bien en la investigación de los antibióticos, y creado un clima de cooperación entre los hombres de ciencia en este campo”.

Falleció en el 10 de enero de 1982.

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