Luis Simarro Lacabra (1851-1921)

El 4 de noviembre de 1851 nacía en Roma, Luis Simarro Lacabra, uno de los más importantes histólogos de españoles y un gran neurocientífico.

Su nacimiento en la capital italiana fue la consecuencia de que su padre, el pintor valenciano Ramón Simarro Oltrá, estuviera pensionado en esa ciudad. Pronto quedó huérfano: su padre falleció de tuberculosis el 7 de mayo de 1855 y su madre se suicidó el día siguiente. Luis ingresa en el colegio de Damas Nobles de Játiva, al amparo de familiares y benefactores, entre los que cabe citar a su padrino el pintor Luis Madrazo.

Realizó los estudios medios en el Instituto de Valencia, donde obtuvo el título de Bachiller en 1867. En el otoño siguiente ingresó en la Facultad de Medicina y tuvo un comportamiento político bastante radical; estuvo en las barricadas durante el levantamiento de 1869, lo que le enfrentó a alguno de sus profesores de ideas políticas contrarias. Por ello, a pesar de ser el mejor alumno de su promoción, fue a Madrid en 1873 para terminar su carrera el año siguiente. En 1875 obtiene el título de Doctor en Medicina con el “Ensayo de una exposición sistemática de las relaciones materiales entre el organismo y el medio como fundamento de una teoría general de higiene”.

En un primero momento trabajó en el laboratorio de micrografía del Museo Antropológico de Madrid, asistió a las sesiones de la Sociedad Histológica Española (fundada por Aureliano Maestre de Sanjuán) y dio cursos de Física, Anatomía, Histología y Fisiología en la Institución Libre de Enseñanza. En el Boletín de la citada Institución publicó durante 1878 y 1879 una Fisiología general del sistema nervioso.

En estos años de viva polémica darwinista fue seguidor de las teorías del sabio británico y, desde una perspectiva evolucionista, se ocupó de asuntos de anatomía comparada, embriología e histología.

En 1876 obtiene por oposición un puesto en el Hospital de la Princesa y el año siguiente es nombrado director del Manicomio de Santa Isabel en Leganés (Madrid), pero dimitió en 1879 por problemas con las autoridades eclesiásticas.

Amplía estudios en París, desde 1880 a 1885, con científicos de la talla de los histólogos Mathias Duval y Louis Antoine Ranvier, y de los psiquiatras Jean Martin Charcot y Valentin Magnan. También ingresó en la masonería (en 1917 llegó a ser Gran Maestre de la Masonería Española) como poco antes lo había hecho Ramón y Cajal en Zaragoza.

Su estancia en Francia le sirvió para confirmar su darwinismo, para perfeccionar sus técnicas micrográficas y para orientarse hacia la neuropsiquiatría, que ejerció privadamente cuando regresó a la capital de España. Y es que, desde el punto de vista científico, la histología y la psiquiatría fueron objeto de su principal interés.

En 1902 consigue la primera cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid. La asignatura se impartía en el Doctorado en Ciencias (Sección de Naturales), Medicina y Filosofía.

Aparte de su condición de neuropsiquiatra, se ocupó de la neurohistología. En efecto, en París aprendió el nuevo método de tinción cromoargéntica ideado por Camilo Golgi en 1873, que permitía la tinción selectiva de las células nerviosas. Simarro enseñará a Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) este método histológico y también el de Weigert (modificado por Pal), que tiñe con hemotoxilina la mielina que envuelve a los axones. El sabio de Petilla de Aragón escribió de Simarro:

“Yo procuraré siempre hacer justicia al que, discípulo de Ranvier, trajo de París la buena nueva de la histología, esparciéndola a los cuatro vientos y beneficiándonos a todos. De su generoso magisterio guardo los mejores recuerdos y así, en mi autobiografía procedí como con todos aquellos sabios a quienes debí el inestimable favor de una enseñanza práctica… murió si haber leído mis Recuerdos y sin saber lo mucho que yo le veneraba y quería”.

Más tarde competirá con Cajal, sin éxito, por la cátedra de de Histología y Anatomía patológica de la Facultad de Medicina de Madrid. En la Revista Trimestral Micrográfica dará a conocer en 1900 una nueva técnica de tinción que llamó “proceder fotográfico”, con lo que Simarro fue el primer científico que logró teñir las neurofibrillas con sales de plata; con esta técnica estudió la localización de estas estructuras en el interior neuronal. Este método histológico de Simarro fue algo modificado por Ramón y Cajal en su famoso método del nitrato de plata reducido. Las técnicas histológicas, a base de compuestos de plata, estaban relacionadas con las prácticas fotográficas. Y es que Simarro era, como muchos histólogos de la época (Cajal incluido), aficionado a la fotografía, que usaba como complemento de sus trabajos.

La línea histológica de Simarro fue continuada por Nicolás Achúcarro (1880-1918), que buscó una técnica de tinción de la neuroglía y de la sustancia fundamental del tejido conectivo. El resultado fue el método del tanino y la plata amoniacal. Después, Pío del Río Hortega (1882-1945) realizó grandes descubrimientos con su famoso método del carbonato de plata amoniacal.

Desgraciadamente, Simarro casi no escribió nada, por lo que su pensamiento y aportaciones científicas han de basarse en las informaciones dadas por sus discípulos: Gonzalo Rodríguez Lafora, Juan Vicente Viqueira, etcétera.

En 1907, al crearse la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas se incorporan a ella los dos más eminentes neurocientíficos españoles: Santiago Ramón y Cajal y Luis Simarro. Fue promotor e impulsor de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias y presidente, en Zaragoza, del primer congreso de la misma. También fue un miembro activo de la Real Sociedad Española de Historia Natural.

Tras su muerte, muy pronto se constituyó con sus bienes una fundación, que habría de llevar su nombre, destinada al mantenimiento del Laboratorio de Psicología Experimental, que él había creado en la Universidad de Madrid. La Fundación quedó formada con aportaciones dinerarias, acciones y solares, y una colección pictórica en la que figuraban cuadros de Sorolla, Berruete, Madrazo y grabados de Durero y Goya. También la conformaban su biblioteca y el material de su laboratorio particular. Los objetos científicos eran de tres tipos: su correspondencia científica y cuadernos de trabajo; las preparaciones histológicas y, por último, el instrumental que formó parte del primer laboratorio de psicología experimental creado en España.

Falleció en Madrid el 19 de Junio de 1921.

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