Pedro Alberch i Vié (1954-1998)

El día 2 de noviembre de 1954 nacía en Badalona (Barcelona), Pedro Alberch i Vié, estudioso de la biología evolutiva del desarrollo y que llegó a ser el profesor más joven de la Universidad de Harvard.

Su pasión por las ciencias de la vida le fue promovida por su madre y abuelo. Así, siendo socio del Museo de Zoología de Barcelona comenzó unos trabajos de investigación que dieron lugar a sus dos primeras publicaciones antes de cumplir los 20 años.

Su formación científica discurrió en Estados Unidos: en la Universidad de Kansas se tituló en Biología y Ciencias Ambientales en el año 1976. Después se incorporó como doctorando al grupo de investigación del profesor de la Universidad de California, en Berkeley, David B. Wake; en dicho centro también trabajó con George Oster. En 1980 se doctoró en Zoología en la citada Universidad.

En la década de los años 80 dirigió un equipo de investigación y ocupó el puesto de Conservador en el Departamento de Herpetología (anfibios y reptiles) del renombrado Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard. Su valía le permitió que, desde entonces y hasta 1989, ejerciera como docente de Biología de ese centro, en el que fue durante varios años el profesor más joven. Aquí consiguió formar un grupo de jóvenes estudiantes (Neil Shubin, Cliff Tabin, Annie Burke y Chris Rose entre otros) que destacan actualmente en el ámbito científico conocido como “devo-evo”, esto es, la biología evolutiva del desarrollo, una disciplina joven y en plena efervescencia.

En 1989 regresó a España como Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde estuvo como director del madrileño Museo Nacional de Ciencias Naturales. Trabajó estrechamente con colegas de todos los lugares de Europa y continuó investigando sobre la biología de la salamandra, especie que utilizó como modelo de sus estudios sobre evolución y desarrollo. Desde otro punto de vista, quería que la gente se acercara al Museo que dirigía como se aproxima a un espectáculo porque, según su opinión, deseaba que la ciencia compitiera con el fútbol y el cine.

Fue un hombre de laboratorio interesado por la evolución orgánica y la Paleontología, intentaba conciliar, por tanto, esta disciplina con la Biología del desarrollo. Sus estudios en vertebrados, principalmente en anfibios y reptiles actuales, le proporcionaron, a través del desarrollo de sus extremidades, las bases empíricas para establecer unos puntos de vista teóricos que pueden centrarse en el hecho de considerar la limitación evolutiva causada por las características del proceso de desarrollo embrionario.

Alberch dedicó la mayor parte de su investigación a mostrar cómo los sistemas ontogénicos pueden utilizarse para comprender los cambios evolutivos, de manera que presenta las teratologías como modelos de estudio de los patrones generados por las propiedades del desarrollo. Mantiene que hay unas “reglas de construcción del desarrollo” que determinan no sólo cómo debe hacerse una extremidad en la ontogenia sino también cómo ésta podrá ser modificada durante la filogenia.

Sus aportaciones intelectuales fueron muy influyentes en los ámbitos científicos y tuvieron el reconocimiento de sus colegas de las Universidades de Cambridge, Uppsala, Berkeley, etc. De hecho, era miembro del equipo editorial de revistas tan prestigiosas como Trends in Ecology and Evolution (desde 1993), Biodiversity Letters (desde 1992), Journal of Theoretical Biology (desde 1985) y Journal of Evolutionary Biology (1986-1991). Además, algunos de sus trabajos científicos aparecieron en colaboración con autores de la reputación de Stephen Jay Gould (1941-2002) y John Maynard Smith (1920-2004) y vieron la luz en revistas científicas tan significativas como Quarterly Review of Biology, Evolution, Development, etc.

Alberch también estaba muy interesado en el arte contemporáneo, y muy especialmente en el catalán. Así, logró cierta notoriedad como crítico de arte y se mostró muy interesado en la búsqueda de nuevos talentos en los mundos de la fotografía y de la pintura.

Estaba ya todo preparado para su traslado a Valencia como miembro del nuevo Instituto Universitario “José Cavanilles” de Biodiversidad y Biología Evolutiva, cuando le sorprendió la muerte en Barcelona el 13 de marzo de 1998.

Su obituario fue realizado por David B. Wake y apareció en Nature el 18 de junio del año de su fallecimiento.

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