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	<title>Los biólogos españoles &#187; Navarra</title>
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	<description>Francisco Teixidó Gómez nos presenta la historia de la biología en España a través de la biografía de aquellas personas que dedicaron su vida a esta ciencia</description>
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		<title>Eugenio Izquierdo de Ribera y Lazaún (1745-1813)</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jan 2011 23:22:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En 1745 nacía en Navarra Eugenio Izquierdo de Rivera y Lazaún, que llegó a ser director del Real Gabinete de Historia Natural. De familia humilde, realizó estudios de Química y, becado por Carlos III, marchó a París para aumentar sus conocimientos de Ciencias Naturales. En la capital francesa conoció a una personalidad importante: el ecuatoriano [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 1745 nacía en Navarra Eugenio Izquierdo de Rivera y Lazaún, que llegó a ser director del Real Gabinete de Historia Natural.</p>
<p>De familia humilde, realizó estudios de Química y, becado por Carlos III, marchó a París para aumentar sus conocimientos de Ciencias Naturales. En la capital francesa conoció a una personalidad importante: el ecuatoriano Pedro Franco Dávila (1711-1786), que poseía una colección de ciencias naturales que fue la base sobre la que, más tarde, se creó el madrileño Gabinete de Historia Natural, antecesor del actual Museo de Ciencias Naturales.</p>
<p>Cuando finalizó su formación académica ejerció como docente del Colegio Real de Francia. En 1777 fue nombrado vicedirector y profesor de Química y Ciencias Naturales del Gabinete de Historia Natural que, a la sazón, dirigía el ya citado Pedro Franco. En 1786, como consecuencia del fallecimiento del ecuatoriano, se le nombra director del Gabinete, cargo que ejerce eventualmente ya que participa en diversas comisiones de naturaleza política y económica como agente de la Corona. Y es que hay fundadas sospechas de que el navarro trabajaba al servicio regio encubriéndose de científico.</p>
<p>Entre sus actividades políticas y de gestión hay que citar una relacionada con las obras para ensanchar del cauce del río Henares en la que Izquierdo presenta los informes técnicos, y otra como director de un proyecto para alargar la vida de los barcos forrando los fondos de los navíos. Asimismo, participa en el proyecto de crear en Aragón una fábrica de esmaltes y otra de vidrios y cristales y, en su faceta política más importante, interviene en el Tratado de Fontainebleau, que se firmó en 1807 entre él (entonces Consejero de Estado y Guerra) y el General Duroc, a la sazón ministros plenipotenciarios de España y Francia, con el fin de conseguir la desmembración y adjudicación de los estados portugueses.</p>
<p>Formó una gran biblioteca que fue aumentando los anaqueles del Gabinete de Historia Natural y, al iniciarse el siglo XX, muchos fueron a formar parte de los fondos de la Biblioteca Nacional.</p>
<p>En el 29 de mayo de 1813 falleció en Chantilly, aunque se retiró de su actividad política cinco años antes.</p>
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		<title>Mariano de la Paz Graells Agüera (1809-1898)</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jun 2007 23:52:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
				<category><![CDATA[s. XIX]]></category>
		<category><![CDATA[Navarra]]></category>

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		<description><![CDATA[El día 24 de enero de 1809 nacía en la localidad riojana de Tricio, Mariano de la Paz Graells Agüera, considerado por muchos el último científico cortesano español. Después de obtener el título de Bachiller (1827), expedido por el Real Colegio de Medina y Cirugía de Barcelona recibe el diploma de médico-cirujano (1833), el de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El día 24 de enero de 1809 nacía en la localidad riojana de Tricio, Mariano de la Paz Graells Agüera, considerado por muchos el último científico cortesano español.</p>
<p>Después de obtener el título de Bachiller (1827), expedido por el Real Colegio de Medina y Cirugía de Barcelona recibe el diploma de médico-cirujano (1833), el de licenciado (1834) y el de doctor (1835). Aunque su verdadera vocación no se encontraba en la medicina, ejerció esta profesión durante algunos años en Barcelona, como médico de los Baños de Puda, y sus biógrafos dicen que tuvo un comportamiento heroico durante la epidemia de cólera que afectó a la capital catalana en 1835.</p>
<p>Graells siempre estuvo interesado en la historia natural, lo que hizo que formara parte de un grupo que se reunía en torno al botánico y químico tarraconense Antonio Martí y Franqués (1750-1832). Fue en la Real Junta de Comercio del Principado de Cataluña y en la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona donde desarrolló su vocación por las formas vivas de la naturaleza.</p>
<p>En la primera institución siguió cursos de Agricultura y Botánica, Física experimental y Química aplicada, desde 1825 hasta 1828. Muy pronto publica un trabajo de asunto botánico: un calendario en el que aparecen los periodos de floración de muchas de las especies vegetales de Barcelona y de su comarca y que formó parte de la edición española de la obra <em>Elementos de botánica</em> (1831) de Achille Richard. De esa época es también una memoria dirigida a los agricultores, con orientaciones para combatir los gorgojos del género <em>Rhynchites</em> que atacaban a las vides. Son los años en los que también hay una plaga anormal de viuda negra en el campo de Tarragona (arácnidos que producen importantes picaduras) y que el naturalista riojano atribuyó a la excesiva proliferación de saltamontes en esa comarca catalana. Este hecho se volvió a repetir en 1841 y fue la razón se ser de una publicación científica sobre el asunto en los <em>Annales de la Société Entomologique de France</em>.</p>
<p>En 1835 se incorpora a la Sección de Zoología de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, donde se encarga de los cursos Zoología y Taxidermia y escribe un trabajo sobre la influencia de la temperatura baja en la metamorfosis de los insectos, parte del cual fue utilizado en un artículo que, en 1837, también apareció en los <em>Annales</em> franceses ya citados.</p>
<p>En 1836 orienta su interés por el coleccionismo científico de forma que es designado Conservador de la colección de la referida Academia, se le encarga la creación de un Gabinete de Historia Natural en esa institución y, en 1837, es nombrado Bibliotecario y responsable de la cátedra de Zoología. Graells siempre estuvo interesado en crear listas locales de ciertos grupos animales y vegetales. En su obra de unos años después: <em>Catálogo de Moluscos Terrestres y de agua dulce </em>observados en España (1846) escribió: &#8220;Váyanse formando sucesivamente muchos catálogos de los objetos que produce nuestro suelo, que de ello resultará el índice general de la Historia natural española&#8221;.</p>
<p>En 1837 deja Barcelona y se dirige a Madrid como Profesor Interino de Zoología del Museo de Ciencias Naturales, nombramiento que debe al botánico Mariano La Gasca (1776-1839).</p>
<p>Ingresó en la Real Academia de Ciencias de Madrid y, en 1837, fue nombrado catedrático de Zoología en el Museo de Ciencias Naturales de la misma ciudad, así como director del Jardín Botánico. Desde entonces, el riojano va a ser el más eminente de los profesores españoles de Zoología, el docente de la primera generación de zoólogos titulados y, lo que es más importante, el responsable de la institucionalización de esta disciplina científica en nuestro país. Director del Museo de Ciencias Naturales de Madrid entre 1851 y 1867, fue elegido, en 1855, uno de los tres primeros delegados de la<em> Société Impériale Zoologique d&#8217;Acclimatation</em> en el extranjero, junto a otros colegas de Londres y Turín. También ocupó la cátedra de Anatomía y Fisiología comparadas en la Universidad Central.</p>
<p>Su actuación al frente del Real Jardín Botánico dio lugar a un período de renacimiento científico en el que se presta mayor atención a la investigación, se mejoran las condiciones para la aclimatación de las plantas tropicales y se realizan reformas importantes que aún permanecen: el invernadero que lleva su nombre y la remodelación de la terraza superior. Sin embargo, cometió el error de instalar un zoológico en el Jardín, que doce años más tarde, siendo ya director Miguel Colmeiro(1816-1901), se trasladó al Jardín del Buen Retiro.</p>
<p>También, en esos años, apoyó la fundación de la Sociedad Española de Historia Natural y promovió la Comisión Científica del Pacífico (1862-1865), expedición de naturalistas españoles que recorrieron gran parte de la América del Sur, América Central y California y cuya figura más destacada fue Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898).</p>
<p>Graells fue un gran impulsor de proyectos de zoología aplicada, como los de aclimatación de fauna útil o los cultivos marinos de ostras y mejillones. Así, dirigió personalmente los primeros trabajos sobre explotaciones piscícolas en nuestro país, que se realizaron en unos estanques en el Real Sitio de San Ildefonso o La Granja (Segovia); empezaron a funcionar en 1867 y aunque fueron interrumpidos en 1868 (año de La Gloriosa) se reanudaron en 1875 gracias a Rafael Breñosa. Como hombre de prestigio perteneció al Consejo de Agricultura y fue comisionado para el estudio de la filoxera, insecto que ataca las cepas y que en poco tiempo, aniquiló nuestros viñedos.</p>
<p>En honor de la Reina Isabel II dio el nombre de <em>Saturnia isabellae</em>, divisa de la entomología española, a una nueva especie de lepidóptero encontrada, en 1848, en los pinares de la Sierra de Gredos y que fue la primera de un nuevo género que, en su honor, fue denominado, más tarde, <em>Graellsia</em>.</p>
<p>Entre sus trabajos, alcanzaron especial difusión su estudio sobre los cetáceos y las descripciones de nuevas especies de insectos, amén de una de sus obras más importantes, la <em>Fauna Mastodológica Ibérica</em>, que apareció en 1897.</p>
<p>Fue uno de los fundadores de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la que fue Vicepresidente en tres etapas (1886-1888; 1892-1894 y 1896-1898). Recibió numerosas distinciones: comendador de la Orden de Carlos III, de la portuguesa del Cristo, Senador del Reino, etc.</p>
<p>Durante los años centrales del reinado de Isabel II, Mariano de la Paz Graells participó en todos los foros científicos de Madrid, fue un personaje influyente y formó parte de un selecto grupo con capacidad de decisión. Y es que era un científico cercano al poder, de manera similar a como un siglo antes lo fue también Casimiro Gómez Ortega (1741-1818).</p>
<p>Falleció el 4 de febrero de 1898.</p>
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		<title>Pedro Gregorio de Echeandía y Jiménez (1746-1817)</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2007 23:01:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 4 de enero de 1746 nacía en Pamplona Pedro Gregorio Echeandía y Jiménez, pionero de los estudios botánicos en Zaragoza. En su ciudad natal adquirió una gran cultura lingüística (griego, italiano, francés, latín) e inició su formación en Teología, que abandonó por los estudios de Farmacia. A los 26 años se fue a Zaragoza, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 4 de enero de 1746 nacía en Pamplona Pedro Gregorio Echeandía y Jiménez, pionero de los estudios botánicos en Zaragoza. En su ciudad natal adquirió una gran cultura lingüística (griego, italiano, francés, latín) e inició su formación en Teología, que abandonó por los estudios de Farmacia.</p>
<p>A los 26 años se fue a Zaragoza, población en la que residió el resto de vida y en la que regentó una de las nueve farmacias que tenía la ciudad. Como muchos farmacéuticos, demostró un gran interés por los asuntos botánicos y así, desde 1784, fue comisionado del Real Jardín Botánico de Madrid para la recogida de semillas, plantas, flores, árboles, arbustos del Reino de Aragón.</p>
<p>En 1786 es nombrado socio de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y en abril de 1797, como consecuencia de los esfuerzos de esta institución, se crean el Jardín Botánico y las cátedras de Química y Botánica en Zaragoza. En el discurso inaugural, Echeandía, el primer profesor del Jardín aragonés, lee un discurso en el que pone de manifiesto la importancia de los estudios botánicos para los profesionales de la medicina, veterinaria y farmacia.</p>
<p>Durante 20 años de docencia, eventualmente interrumpida por la Guerra de la Independencia, fueron alumnos suyos personalidades tan eminentes como el aragonés Mariano La Gasca Segura (1776-1839), uno de los botánicos más importantes de su época, y Florencio Ballarín Causada (1801-1877), más tarde catedrático de Historia Natural y profesor de Santiago Ramón y Cajal (1854-1934). Su rebotica también fue una &#8220;cátedra&#8221; donde Echeandía enseñaba a los vecinos sobre asuntos botánicos orientados hacia la agricultura.</p>
<p>Estudió el cultivo y propagación del sésamo, cacahuete, melón, sandía, diversas variedades de trigo, etc.; introdujo el cultivo de la patata en Aragón; realizó unos comentarios a la <em>Materia médica</em> del escocés William Cullen (1710-1790), elaboró una sinonimia botánica, divulgó las teorías de eminentes científicos de su tiempo: Proust, Lavoisier, Baumé, Linneo, etc.</p>
<p>Uno de los pocos textos suyos que se conservan es una monografía de 1797: <em>Memoria sobre el Maní de los americanos, Cacahuete de los españoles y Arachis hypogoea de Linneo</em>.</p>
<p>Su principal obra fue el estudio de la flora del municipio de Zaragoza: <em>Flora Caesaraugustana</em>, de la que sólo se conoce un listado de 936 especies que fue publicado por Pardo Bartolini en 1861. La obra original hizo que la población aragonesa fuera la primera ciudad española que tuvo un catálogo de su flora; estaba escrita en latín y contenía la descripción de las diferentes especies, sus aplicaciones medicinales y algunos datos de interés económico. Algunos de los vegetales descritos por el ilustrado navarro eran desconocidos por la ciencia.</p>
<p>El más influyente de los botánicos de su época, Casimiro Gómez Ortega (1741-1818), le dedicó el género Echeandia, que comprende tres liliáceas americanas.</p>
<p>En sus últimos años, el botánico navarro pasó muchas necesidades económicas. En 1817 su botica fue vendida a los frailes de San Lázaro y, en pública subasta, sus libros y manuscritos se perdieron en estantes desconocidos. La parte del herbario de Echeandía que se conserva es el más antiguo de Aragón y uno de los primeros de España; posee 215 ejemplares de plantas y se encuentra en la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País de Zaragoza.</p>
<p>Su labor casi no tuvo reconocimiento mientras vivió. Falleció en 1817.</p>
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		<title>Santiago Ramón Y Cajal (1852-1934)</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Oct 2006 23:20:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>francisco teixido</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La noche del 1 de mayo de 1852 nacía en el enclave navarro de Petilla de Aragón, Santiago Felipe Ramón y Cajal, el más importante de los científicos españoles y uno de los más significativos de la historia de la Humanidad. Como consecuencia de los traslados de su padre, Justo Ramón Casasús, médico de profesión, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La noche del 1 de mayo de 1852 nacía en el enclave navarro de Petilla de Aragón, Santiago Felipe Ramón y Cajal, el más importante de los científicos españoles y uno de los más significativos de la historia de la Humanidad.</p>
<p>Como consecuencia de los traslados de su padre, Justo Ramón Casasús, médico de profesión, creció en los pueblos aragoneses de Larrés, Luna, Valpalmas y Ayerbe. En 1861 inicia el Bachillerato en el Colegio de los Padres Escolapios de Jaca, que continúa desde 1864 en el Instituto de Huesca y en 1869 comienza en Zaragoza los estudios de preparación de Medicina. Una vez finalizados ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, porque su padre ha obtenido la plaza de médico de la Beneficencia provincial en la capital aragonesa y es nombrado Profesor Interino de Disección.</p>
<p>Aunque se licencia en Medicina en 1873, Ramón y Cajal no tiene un interés notable por la ciencia médica y, por eso, gran parte de su tiempo universitario lo usa en el desarrollo de su &#8220;manía literaria&#8221;, que le lleva a escribir diversas obritas; su &#8220;manía gimnástica&#8221; que le hace adquirir una mejora muscular importante y le persuade de que &#8220;el excesivo desarrollo muscular en los jóvenes conduce casi indefectiblemente a la violencia y el matonismo&#8221;; y, finalmente, su &#8220;manía filosófica&#8221;, que lo lleva a leer casi todas las obras de metafísica existentes en los anaqueles de la Universidad aragonesa. Finalmente, su permanente afición y su extraordinaria habilidad para el dibujo hicieron del sabio español un ilustrador excelente de sus artículos científicos, libros, clases, conferencias, etc.</p>
<p>Con motivo de la llamada &#8220;Guerra de los 10 años&#8221; que se produjo en Cuba (1868) y de la tercera Guerra carlista (1872), el Jefe del Gobierno Emilio Castelar había promulgado el reclutamiento obligatorio de todos los mozos útiles y el joven Santiago fue llamado a filas; después aprobó las oposiciones de médico militar con el rango de teniente y en 1874, como capitán, fue enviado a la isla caribeña. En ella contrajo el paludismo y la disentería, lo que le hizo volver a península Ibérica en junio de 1875. Probablemente, los muchos dolores, cólicos y diarreas que tuvo el histólogo durante su vida fueron las secuelas de las dos enfermedades citadas.</p>
<p>Su etapa de médico militar y los informes que aportó con motivo de la epidemia de cólera ocurrida en Valencia en 1866 fueron sus únicas actuaciones como médico.</p>
<p>Se doctora en Medicina (1877) y a partir de entonces comienza sus investigaciones histológicas gracias a la buena labor e influencia de dos maestros muy significativos: Aureliano Maestre de San Juan Muñoz (1828-1890), primer catedrático de Histología de la Universidad española, y su ayudante Leopoldo López García (1854-1932). Ambos lo inician en la disciplina biológica en la que iba a destacar, la Histología, y gracias a ellos Cajal aprendió las técnicas necesarias para realizar las preparaciones micrográficas. Es, por tanto, anticientífico el hecho, repetido machaconamente, de considerar la obra de Santiago Ramón y Cajal como la de un autodidacta sin raíces en la tradición científica española. El de Petilla no es la excepción que confirma la regla, sino la manifestación del despertar científico español que se empieza a expresar en las últimas décadas del siglo XIX.</p>
<p>En Zaragoza, en 1879, se casó con Silveria Fañanás García, con la que tuvo siete hijos: Fe (1880), Santiago (1883), Enriqueta (1884), Paula (1885), Jorge (1886), Pilar (1890) y Luis (1892).</p>
<p>Tras dos intentos frustrados, en 1883 gana la cátedra de Anatomía de la Universidad de Valencia y cuatro años después ocupa en la Universidad de Barcelona la cátedra de Histología normal y patológica. Finalmente, en 1892, en Madrid, ocupa la cátedra de esa misma asignatura.</p>
<p>En 1887 fue nombrado miembro de un tribunal de oposiciones y residió un tiempo en Madrid. Aprovechó entonces para visitar a su primer maestro en la histología, Maestre de Sanjuan, y el laboratorio de Luis Simarro Lacabra (1851-1921), catedrático de Psicología Experimental de la Universidad de Madrid. Con él aprendió las técnicas de tinción del sistema nervioso por el método del cromato de plata, que utilizaba el gran histólogo italiano Camilo Golgi (1844-1926): ve que, aparentemente al azar, sólo unas pocas células de una región se tiñen y lo hacen por completo. De esta manera, con el método de Golgi, se podían ver unas pocas neuronas teñidas, cada una de ellas completa (para muchos científicos éste ha sido el descubrimiento más importante de la neurohistología después de la invención del microscopio). Después utilizó también el método del nitrato de plata reducido, de su invención, que permitió conocer la disposición de las neurofibrillas neuronales.</p>
<p>Su año más sobresaliente desde el punto de vista científico es 1888, el que denomina &#8220;mi año cumbre, mi año de fortuna&#8221;: demuestra la individualidad o independencia de las neuronas, esto es, comprueba que las neuronas son células que están separadas unas de otras y que se comunican entre sí: entre las neuronas hay contigüidad pero no continuidad. Esto da el traste con la &#8220;teoría reticular&#8221;, que defendían Golgi y otros, que consideraban al sistema nervioso formado por una maraña de células unidas. Años más tarde escribió un gran libro que sintetizaba las dos posturas de la neurohistología de la época: <em>¿Neuronismo o reticularismo?</em> (1933).</p>
<p>Por otra parte, la doctrina de la individualidad neuronal le permite concluir que el soma y las dendritas tienen que intervenir en la conducción nerviosa y que el impulso nervioso se trasmite por &#8220;contacto o por una suerte de inducción&#8221;. Es decir, estableció lo que fue corroborado en 1954 por George Emil Palade (1912) con la ayuda del microscopio electrónico: la sinapsis, término acuñado por el neurobiólogo británico Charles Scott Sherrington (1857-1952) en 1934, que consideraba al de Petilla como &#8220;el anatómico del sistema nervioso más grande que se ha conocido&#8221;.</p>
<p>No obstante, a finales de los años 80, Ramón y Cajal no es popular entre la comunidad de científicos, de manera que tiene que &#8220;arrastrar&#8221; (literalmente) a Albert Von Kölliker (1817-1905), en el Congreso de Berlín de 1889 (al que asistió pagándose los gastos), hacia sus preparaciones histológicas, convencerle de sus descubrimientos y conseguir que el germano-suizo se admirarse ante ellos.</p>
<p>A partir de este momento su reconocimiento científico internacional fue extraordinario: era requerido por las universidades nacionales y extranjeras y recibía premios, galardones y distinciones de los más importantes centros de investigación de todo el mundo.</p>
<p>Santiago Ramón y Cajal ingresó en la Real Sociedad Española de Historia Natural en 1892 y cinco años más tarde fue su Presidente.</p>
<p>Aportó pruebas de lo que llamó &#8220;principio de polarización dinámica&#8221;: la excitación nerviosa se propaga desde las dendritas hasta el axón, es decir, hay una unidireccionalidad en la transmisión del impulso nervioso, lo que demuestra con unos trabajos, de 1889 y 1990, sobre la retina y el bulbo olfatorio.</p>
<p>A partir de la década de los 90 estudia el desarrollo de la médula espinal en embriones de pollo y descubre una estructura fundamental en el crecimiento de los axones primitivos: el &#8220;cono de crecimiento&#8221;. Para explicar el movimiento del cono postula la existencia de sustancias químicas que estimulan la división del mismo. Mucho después, Roger Wolcott Sperry (1913-1994), en 1968, corroboró la hipótesis cajaliana y en 1975 Rita Levi-Montalcini (1909) descubrió una sustancia proteica responsable del alargamiento de los axones en los ganglios simpáticos: el NFG (Factor de crecimiento nervioso).</p>
<p>Cajal realizó también otra aportación excepcional: da numerosas pruebas en multitud de artículos en las que demuestra que las conexiones neuronales, las sinapsis, no se producen de una manera aleatoria, casual, sino que son muy organizadas y tienen un carácter específico. Así, publica muchos trabajos sobre la neuroarquitectura de diferentes porciones del encéfalo, identifica numerosas células y, en la medida que le fue técnicamente posible, explica cómo se producen las conexiones entre las diferentes estructuras nerviosas que describe. En la primera década del siglo XX estudió la degeneración y regeneración de estructuras encefálicas, médula y nervios periféricos, lo que le llevó a escribir <em>La Degeneración y Regeneración del sistema nervioso </em>(1913-1914), referencia obligada en los primitivos trabajos relacionados con la plasticidad del sistema nervioso.</p>
<p>Cajal perfeccionó el método de Golgi y consiguió, con ello, ampliar sus descubrimientos y dar nuevos pasos en el conocimiento de la neurobiología. Publica entonces su libro más importante: <em>Textura del sistema nervioso del hombre y los vertebrados</em> (1904), considerada en la actualidad la &#8220;obra única&#8221; más importante de la neurobiología.</p>
<p>Años después inventa dos nuevos métodos histológicos: el del formol-urano (1912), con el que estudia el aparato de Golgi de las neuronas y el del sublimado-oro (1913), que le permite diferenciar la neuroglia.</p>
<p>En 1907 se funda en España la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE) bajo la presidencia del sabio de Petilla; una institución fundamental para la ciencia de la época que tenía la finalidad de fomentar y promover los intercambios intelectuales con el extranjero, animar a la investigación científica nacional y favorecer el desarrollo de instituciones educativas.</p>
<p>Su prestigio lleva al Gobierno español a crear el Laboratorio de Investigaciones Biológicas (1901), una de las instituciones fundamentales de la ciencia española del siglo XX. La personalidad científica de Ramón y Cajal fue la aglutinante de toda una generación de científicos que alrededor de ese centro y los laboratorios creados por la JAE en la Residencia de Estudiantes, consolidaron la base científica española y fueron la referencia para un gran número de investigaciones en neurología, histología y fisiología del sistema nervioso. Y es que el de Petilla fue un científico que creó escuela. Entre sus discípulos cabe destacar a Jorge Francisco Tello, Fernando de Castro, Rafael Lorente de No, etc. Asimismo, su prestigio hizo trabajar en el Laboratorio a numerosos científicos extranjeros y consiguió que la revista <em>Trabajos del Laboratorio de Investigaciones Biológicas (Travaux du Laboratoire de Recherches Biologiques)</em> fuese referencia obligada de la ciencia de todo el mundo.</p>
<p>Tuvo innumerables reconocimientos científicos: además de importantísimos galardones internacionales como la Medalla de Oro de Helmholtz de la Real Academia de Ciencias de Berlín (1905) y el Premio Nobel de Fisiología y Medicina de la Academia Sueca (1906), Ramón y Cajal era Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cambridge (1894), Miembro de la Real Academia de Ciencias de Madrid (1895), Premio Faurelle por la Sociedad de Antropología de París (1896), Miembro de la Real Academia de Medicina de Madrid (1896), Doctor Honoris Causa por la Universidad de Worcester (1899), Premio Internacional de Moscú (1900), Gran Cruz de Isabel la Católica (1900),  Gran Cruz de Alfonso XII (1900), Miembro electo de la Real Academia Española (1905), Premio Echegaray de la Real Academia de Ciencias de Madrid (1922), etc.</p>
<p>En 1900 fue nombrado Consejero de Instrucción Pública, pero seis años después rechazó el cargo de Ministro de Instrucción Pública.</p>
<p>En 1984, en el repertorio<em> Science Citation Index</em>, del que forman parte las 3000 revistas de mayor importancia en todas las ramas de la ciencia, el neurobiólogo español fue el científico &#8220;clásico&#8221; más citado. Concretando un poco más: Ramón y Cajal era citado 382 veces, lo que supone 46 citas más que el más conocido de los hombres de ciencia de todos los tiempos, Albert Einstein, y muchas más que el más influyente de los biólogos de la humanidad, Charles Darwin, cuyas referencias eran 239.</p>
<p>Las obras no científicas de Ramón y Cajal son de fácil lectura y constituyen una ayuda excelente a la hora de forjar la estatura espléndida de su personalidad: las <em>Impresiones de un arterioesclerótico</em>, subtítulo de su libro <em>El mundo visto a los ochenta años</em> son una muestra de la obsesión del sabio por la decadencia física de la persona. Los relatos biográficos: <em>Mi infancia y juventud </em>y los magníficos <em>Recuerdos de mi vida</em> y los <em>Tónicos de la voluntad</em>. Reglas y consejos sobre investigación científica son libros que deberían ser de lectura obligada para nuestros científicos de hoy. Las <em>Charlas de café</em> no son más que, tal y como reza en el prólogo del autor, &#8220;una colección de fantasías, divagaciones, comentarios y juicios, ora serios, ora jocosos, provocados durante algunos años por la candente y estimuladora atmósfera del café&#8221;. Los discursos y artículos recopilados en <em>La psicología de los artistas </em>y los <em>Cuentos de vacaciones</em> son unas narraciones seudocientíficas escritas como &#8220;desahogos o compensaciones dinámicos de un espíritu fatigado por veinticinco años de disciplina y de labor científica&#8221;. Por último, quiero destacar que durante los primeros años del siglo XX, Cajal publicó unos artículos técnicos sobre la fotografía que vieron la luz en diversas revistas científicas: los <em>Anales de la Sociedad Española de Física y Química</em>, la <em>Revista de la Real Academia de Ciencias</em> y en <em>La Fotografía</em>. Esta etapa culminó con la publicación en 1912 de su libro <em>La fotografía de los colores</em>.</p>
<p>Fue un hombre que unió la ciencia al espíritu patriótico: &#8220;Grande fue España en otros siglos por el caballeresco espíritu de aventuras y descubrimientos geográficos. Mas los tiempos han cambiado. Ya no quedan Indias por descubrir. No desmayemos, sin embargo. Otras Indias más grandes, ricas y prestigiosas nos esperan&#8230; Todos podemos ser Colones de esta nueva España, con tal que aliente en nosotros, con la robusta voluntad de nuestros abuelos, intensa cultura, paciencia inquebrantable, patriotismo acendrado y sin desmayos. Aun a los más humildes nos será dado enriquecer la herencia de glorias de la raza hispana, si no con vasto continente, con modesto islote, donde, andando el tiempo, cuando la nueva verdad, la abstracta invención científica se encarne en aplicación industria, tendrá su nido una familia humana, acaso muchedumbre de conciudadanos, que habrán nacido al mágico conjuro de la Ciencia, como el Cosmos al excelso fiat del Creador. Y estas tierras y estas vidas, por la ciencia ofrendadas cual homenaje de amor en el altar augusto de la Patria, jamás nos serán arrebatadas, porque estarán eternamente grabadas en las páginas de la civilización y quedarán defendidas por la gratitud de la humanidad&#8221;.</p>
<p><a href="http://www.biologia-en-internet.com/fteixido/files/2006/10/santiago-ramon-cajal.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-306" src="http://www.biologia-en-internet.com/fteixido/files/2006/10/santiago-ramon-cajal.jpg" alt="santiago-ramon-cajal" width="345" height="408" /></a></p>
<p>Falleció en Madrid el 17 de octubre de 1934.</p>
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