¿Qué es una serpiente venenosa? Si tiene veneno es venenosa
Es clara la definición: si tiene veneno (o saliva modificada tóxica… que no es más que cuestión de tecnicismos), pues tiene que ser considerada así: venenosa.
Desde un punto de vista práctico se deben considerar como serpientes venenosas a todas aquellas especies que producen veneno o alguna otra sustancia con propiedades tóxicas, teniendo además la capacidad de introducirlo dentro de una herida en el cuerpo de su presa o enemigo, aún si esta no causa la muerte.
Este veneno, que es básicamente saliva modificada, está diseñado para inmovilizar a una presa específica, aunque también tiene otras funciones secundarias como la defensa.
Sin embargo, por lo común tendemos a considerar como serpientes venenosas sólo a aquellas que son peligrosas para el hombre y para sus animales domésticos y de pastoreo, pero en términos generales, si la serpiente tiene veneno luego entonces debe ser venenosa.
De esta maneta existen cuatro familias que presentan esta condición:
1. Familia Atractaspidae. También llamadas serpientes estileto, estas se ven igual que las culebras (familia Colubridae) pero con la diferencia de que sus colmillos pueden ser erigidos en una dirección lateral y no hacia delante como sucede con las cascabeles (por citar un ejemplo). Las glándulas de veneno de los atractáspidos son muy alongados, muy similares a las de los elápidos (cobras, coralillos y sus parientes), y su veneno contiene una única cardiotoxina llamada Sarafotoxina
Sin embargo, estas serpientes sólo se ubican en África, y aunque muchas son inofensivas o demasiado pequeñas (menores a 1 m de long.) como para envenenar de manera efectiva al hombre, hay algunos registros de personas que han fallecido por su mordedura. Ciertamente, especies como Atractaspis microlepidota son muy peligrosas.
2. Familia Colubridae. Durante mucho tiempo se pensaba que las especies propias de esta familia, conocidas comúnmente como culebras, eran todas inofensivas y sin veneno, pero la verdad es muy diferente.
Muchas de ellas poseen estructuras de tejido productoras de veneno (o saliva con propiedades tóxicas, que para el caso es lo mismo) llamadas Glándulas de Duvernoy, las cuales derivan del mismo tejido embrionario que dan lugar a las glándulas venenosas de una cobra o una víbora. Y aunque la presencia del veneno en esta familia estaba para entonces comprobado, seguíase pensando que no era de cuidado para el hombre. A excepción de la serpiente ramita, Dispholidus typus, de África, que posee un veneno fuertemente neurotóxico.
Por tal motivo, se siguió manteniendo la creencia de que esto sólo ocurría en un número muy corto de especies (como si hubiera cierta resistencia a romper con la imagen de serpiente inocua de las culebras), empero recientemente algunos investigadores han logrado aislar de la serpiente rata radiada, Coelognathus radiatus (y de muchas otras culebras) una neurotoxina: la 3FTx ó toxina de tres dedos, muy similar a la de las cobras, y que ha sido llamada alfa-colubritoxina, muy potente en comparación a las toxinas de los elápidos que bloquean los receptores acetilcolina nicotínicos, provocando una interrupción en las señales nerviosas haciendo que los músculos se colapsen.
El análisis de muchos otros linajes ha mostrado que el veneno de las especies de esta familia (Colubridae) es tan grande y complejo como el de los elápidos y vipéridos, y que se halla presente en un mayor número de especies del que se pensaba.
Otros ejemplos de colúbridos venenosos son: la falsa nauyaca, Trimorphodon biscutatus, la serpiente árbol café, Boiga irregularis, y la serpiente vino, Oxybelis aeneus.
3. Familia Elapidae. Aquí se agrupan especies como la cobra rey, Ophiphagus hannah (y el resto de las cobras), la mamba negra, Dendroaspis polylepis, y la coralillo común, Micrurus diastema, entre muchas otras, y todas ellas poseen un fuerte veneno neurotóxico, el cual liberan mediante un sistema controlado y a presión. Esto quiere decir que tales serpientes pueden controlar la cantidad inyectada y la fuerza con la que debe salir, cosa que no pueden hacer ni atractáspidos ni colúbridos.
Sin embargo, su desventaja radica en el tamaño de sus dientes, que son cortos en comparación con la familia siguiente.
Eso sí, sus mordeduras causan severos daños a las personas.
4. Familia Viperidae. Conocidas comúnmente como víboras, este es el pináculo en la carrera evolutiva de las serpientes venenosas, pues no sólo poseen un veneno que destruye los tejidos y que al mismo tiempo (aunque sólo en algunas especies) ataca el sistema nervioso (p. ej., la cascabel Mojave, Crotalus scutulatus, la cascabel tropical, Crotalus durissus, y la cascabel muda, Lachesis muta), sino que además tienen el sistema de liberación de veneno más eficiente entre los ofidios. Sus colmillos (tan largos como 5 cm en la víbora de Gabón, Bitis gabonicus) se comparan a una aguja hipodérmica, y como en los elápidos controlan la cantidad y presión del veneno inyectado.
Así pues, víboras como la nauyaca o terciopelo (Bothrops asper) causan la mayor cantidad de accidentes en México, aunque debe hacerse real énfasis en que las mordeduras de estos reptiles son sólo encuentros accidentales y siempre son el resultado de un animal amenazado, manipulado o agredido, con o sin intención, por parte del hombre.
Ahora bien, y esto es muy importante, el hecho de que muchas otras serpientes no tengan glándulas venenosas, eso no significa que sean completamente inofensivas, pues aunque no posean colmillos especializados para inyectar veneno sus pequeños dientes pueden en un momento dado hacer cortes en la piel de las personas y causar diversas lesiones que luego son contaminadas por colonias bacterianas que se hallan en el interior de su boca.
De esta manera puede verse que hay muchas cosas que ignoramos de estos reptiles, aún para quienes trabajan con ellas en el campo o en el laboratorio, y aunque día a día surgen una, dos o tres teorías acerca de tal o cual aspecto de su biología, pues estas no son mas que eso: teorías, y no pasarán de ahí mientras no se comprueben.
Somos seres ignorantes de la mayor parte del mundo natural, pero para eso trabajamos, para llegar a develar el gran misterio que encierran.

