EstadÃsticas de mordeduras: zonas del paÃs más propensas
Aunque el problema de las mordeduras por serpientes venenosas en México es un problema de salud pública, esto sólo ocurre en zonas especÃficas del paÃs.
Es difÃcil considerar cuál serpiente es la más peligrosa, o la más venenosa, dado que el envenenamiento depende de una serie de factores. Por ejemplo: se puede tener una vÃbora con un veneno altamente tóxico, pero si ésta no puede penetrar los colmillos con eficiencia a su vÃctima animal o humano, por obvias razones el venenos no acturá en su totalidad. O se puede tener a un ofidio muy venenoso, pero si el Estado de salud de la vÃctima es inmejorable, es posible que pueda resistir mejor al envenenamiento que una que se halle desnutrida o que tenga algún otro problema que afecte a su sistema inmunológico.
Del mismo modo, hay serpientes muy peligrosas, como las corales, que pese a ser muy temidas por los efectos de su mordedura en el organismo no poseen un sistema de liberación muy eficiente al tener colmillos muy cortos… o posteriores, como en el caso de los colúbridos.
Asà pues, vemos que otros factores como la salud de la serpiente, edad de la persona afectada (cuando se trata de humanos), la hora del dÃa, estación del año, número de mordidas, irritabilidad y tamaño de la serpiente, indudablemente intervienen en este tipo de eventos.
Por tal motivo no todas las serpientes se consideran de peligro para el hombre y sus animales domésticos; quizás por esta razón no se tenga un censo completo de su importancia en el paÃs y el impacto real que ejercen sobre el hombre y los seres que le brindan algún tipo de beneficio.
Según un censo llevado a cabo por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el año de 1996, los alacranes son la principal causa de accidente por animales venenosos en México, con 54 475 casos registrados, en tanto que las SERPIENTES  se ubican en la 4 posición con 2 078 casos, por debajo de las arañas y las abejas.
Ahora bien, con respecto al trabajo hecho por Casas-Andreu y Reyna-Trujillo (1991), las principales serpientes de importancia en salud pública son: Bothrops asper, a lo largo de la vertiente del Golfo de México, incluyendo Estados como el sur de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, norte de Oaxaca, norte y sureste de Chiapas,
centro-sur de Campeche, Quintana Roo y noreste de Yucatán. Esta especie es la que más accidentes y muertes causa en nuestro paÃs, según las investigaciones hechas por Campbell y Lamar (1989), Hardy (1994a y b) o Juliá-Zertuche (1981).
Otra especie, que por su amplia distribución en México puede ser d e pelig ro es Crotalus atrox, que abarca Estados como BC, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas, San Luis Potosà y la zona norte de Veracruz.
La especie Crotalus scutulatus se distribuye por todo el desierto de Sonora, y es importante porque es quizás la cascabel (y la vÃbora en general) que tiene el veneno más tóxico en México, ya que los efectos de su mordedura no sólo destruye los tejidos de su vÃctima, sino que también afecta al sistema nervioso central, por lo que si en un principio no aparecen efectos locales visibles es posible que haya confusión en cuanto a si hubo un envenenamiento efectivo o no.
Finalmente otras especies como Agkistrodon bilineatus se distribuye por toda la vertiente del PacÃfico, desde el Sur de Sonora hasta Chiapas, pasando por la penÃnsula de Yucatán, en tanto que en Tamaulipas, el cantil de Taylor, Agkistrodon taylori (antes Agkistrodon bilineatus taylori) tiene su efecto sobre la población.
Crotalus basiliscus, Crotalus molossus y Crotalus triseriatus completan la lista, aunque las estadÃsticas son menores para estas especies, y aunque no sean tan grandes como los ejemplares anteriores, su mordedura no deja de ser de cuidado.
Las zonas más propensas según el Trabajo de Casas y Reyna, en Oaxaca, Veracruz y Chiapas se presenta el promedio anual de defunciones más alto en la República, con 28, 24 y 11 respectivamente; en tanto que para el Estado de Tabasco sólo se registran 5 al año, según un censo llevado a cabo entre los años de 1970 – 1974.
Sin embargo, datos más recientes en un periodo entre 1994 – 1996 (Madrazo y Zárate, 1998), se han registrado hasta 1961 mordeduras por serpientes en la población amparada por el IMSS, siendo las delegaciones de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Coahuila, Guerrero y Yucatán las de mayor incidencia, seguidas por Baja California Sur, Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz Norte, Colima, Michoacán, Oaxaca y Chiapas, con una incidencia media.
De acuerdo con el trabajo de estos autores, los pies y los tobillos son las zonas más propensas a ser mordidas por una serpiente (72%), en virtud de que por lo común esto sucede cuando las personas pisan por accidente a una vÃbora que se haya descansando entre la hojarasca del suelo, y el animal entonces reacciona por el temor o el dolor provocado por el hombre. Y completan la lista los muslos (14%), las manos (13%) y la cabeza (1%).
De 1994 a 1996, en el IMSS, se han notificado 12 defunciones por mordedura de serpiente; 7 en 1994, 5 en 1995, y 0 en 1996. En este periodo las delegaciones más afectadas fueron San Luis Potosà (3 muertes), Veracruz norte (2 muertes), y Chihuahua, Tamaulipas, Jalisco, Guerrero, Chiapas, Yucatán y Zacatecas (todas con 1 muerte).
La distribución porcental de las defunciones por grupo de edad en este periodo es la siguiente: 41.67% se registraron para personas de 45 a 64 años de edad, seguido por las 25 a 44 y las de 65 y más con 25% respectivamente. En el sexo masculino ocurrió el 66.7% y el 33.3% restante en el femenino.
La morbilidad por estos accidentes es realmente desconocida, ya que las estadÃsticas registran sólo parcialmente a los atendidos en las instituciones de salud, dejando fuera hoy en dÃa a un número indeterminable de casos por cuantificar. Debemos tomar en cuenta que los envenenamientos ocurren principalmente en las poblaciones de menos recursos, las cuales no cuentan son serviciones de salud que puedan ofrecer una ayuda real a aquellos que han sido mordidos por una serpiente venenosa.
Sin embargo, debe hacerse énfasis es que la mayor parte de estos accidentes son el resultado de un animal manipulado o agredido, con o sin intención, por parte del hombre. HAY QUE TENER EN CUENTA QUE LAS SERPIENTES NO MUERDEN POR EL SÓLO HECHO DE MORDER, PUES NO SON ANIMALES PERVERSOS. Antes los accidentes automovilÃsticos o las infecciones causadas por ratas, cucarachas o mosquitos causan más muertes que las propias serpientes.
Crotalus durissus, también tiene una a mplia di stribución, a lo largo de la zona de selva tropical, en todos los Estados del Golfo de México, asà como en Chiapas, Oaxaca, Guerrero y algunas zonas de Morelia.

