Cómo funciona
Gregor Mendel era un monje agustino de Brno, en la actual República Checa. En 1865 presentó resultados de casi 30.000 plantas de guisante.
En su época se pensaba que los rasgos del padre y de la madre se mezclaban en los hijos y daban un aspecto intermedio. Mendel escogió características sin término medio, como el color de la flor, que en sus guisantes era violeta o blanca. A la característica se la llama carácter, y a cada una de sus opciones, rasgo. Estudió siete caracteres de ese tipo.
La flor del guisante se fecunda con su propio polen, sin necesitar otra planta. A las plantas que así dan siempre hijas iguales a ellas se las llama líneas puras. Para cruzar dos variedades, Mendel pasaba a mano el polen de una a la flor de la otra.
Cruzó una línea pura de flor violeta con otra de flor blanca. Todas las plantas hijas salieron violetas y el blanco desapareció. Después dejó que esas hijas se fecundaran con su propio polen, y entre las plantas nietas el blanco volvió. Contó 705 plantas de flor violeta y 224 de flor blanca, unas tres violetas por cada blanca.
El resultado se entiende con una baraja. Cada planta guarda dos cartas para el color de la flor. Una le llegó del padre y otra de la madre, sus dos progenitores. Las dos cartas son las dos copias de un gen. Un gen es la instrucción heredada que decide un carácter. Cada versión posible de esa instrucción, aquí violeta o blanca, es un alelo, y en la baraja es el color de la carta.
Las hijas del primer cruce venían de dos variedades distintas. A un ser vivo así se le llama híbrido. Llevaban una carta violeta y una blanca, y todas tenían la flor violeta porque, cuando las dos cartas son distintas, una tapa a la otra. Esa es la ley de dominancia. El alelo que se ve en el híbrido se llama dominante y el que queda escondido, recesivo. Recesivo solo quiere decir que no se ve junto al dominante, no que sea más débil.
La carta blanca seguía en el híbrido sin mezclarse con la violeta. Cada planta fabrica células reproductoras, los gametos, que en el guisante son el polen y los óvulos. En cada gameto mete una sola de sus dos cartas, al azar, así que la mitad de los gametos de un híbrido lleva violeta y la otra mitad, blanca. Esa es la ley de segregación.
Al juntarse los gametos de dos híbridos hay cuatro combinaciones igual de probables. Una de cada cuatro nietas recibe dos cartas violetas, dos reciben una de cada color y una recibe dos blancas. Solo esta última tiene la flor blanca, y de ahí salen las tres violetas por cada blanca.
La última regla aparece al seguir a la vez dos caracteres de la semilla, el color, amarillo o verde, y la textura, lisa o rugosa. Cada gameto recibe una carta de color y una carta de textura, y la primera no influye en la segunda. Esa es la ley de distribución independiente. Al cruzar guisantes lisos y amarillos con guisantes rugosos y verdes, las hijas salen todas lisas y amarillas. Entre las nietas aparecen las cuatro combinaciones posibles de textura y color. Con muchas plantas, la proporción esperada entre esos cuatro grupos es 9:3:3:1, es decir, 9, 3, 3 y 1 de cada 16. Es lo esperado, no un resultado exacto.