Cómo funciona
El glosario de términos genéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos define la mitocondria como un orgánulo con membrana. Su oficio, en esa definición, es generar la mayor parte de la energía química que la célula necesita para sus reacciones. Esa energía se guarda en una molécula pequeña, el trifosfato de adenosina, que se abrevia ATP. El nombre largo importa una vez. Después basta la sigla, ya dicha.
La narración del mismo glosario añade el detalle de la envuelta. Habla de dos membranas distintas, y las presenta como algo poco habitual. No reparte papeles entre la externa y la interna, y no hace falta inventar el reparto. Dice que esas membranas sirven al propósito del orgánulo, que es producir energía. Unas sustancias de la célula recorren vías, es decir se van convirtiendo, y de esa conversión sale energía en forma de ATP, porque el fosfato guarda un enlace de alta energía que otras reacciones de la célula pueden usar.
No todas las células cargan el mismo número. La narración lo explica por la demanda. El músculo tiene muchas mitocondrias. El hígado también. El riñón, igual. El cerebro, hasta cierto punto, vive de la energía que esas mitocondrias producen. Donde hace falta más energía, hay más orgánulos. Es una frase de cantidad, no un mapa de cada reacción.
La mitocondria lleva, además, cromosomas pequeños propios. En general, ella y por tanto su ADN se heredan solo de la madre. El glosario lo dice con ese «en general». No es una ley contada sin excepción en el texto, y el texto tampoco enumera las excepciones. Queda el sesgo materno como la regla que el glosario enuncia.
Si esas vías fallan, la misma narración sitúa las consecuencias donde la demanda es alta: en el músculo, en el cerebro y a veces en el riñón, con síntomas de muchos tipos. Y añade que probablemente no se conocen todas las enfermedades que una mitocondria en fallo puede causar. Es el límite del glosario, dicho por él. No es una lista para consultar, ni un camino de actuación. Es la admisión de que el catálogo está incompleto.
La otra pieza es de otro sitio y de otro siglo. La página de hechos del premio Nobel cuenta que Hans Krebs recibió en 1953 el premio de Fisiología o Medicina, la mitad, por el descubrimiento del ciclo del ácido cítrico. Nació en 1900 en Hildesheim y murió en 1981 en Oxford. Cuando se lo dieron estaba en la Universidad de Sheffield. La mitad importa: el premio de ese año no fue entero para un solo nombre, y esta página no se usa para bautizar a la otra mitad.
El relato del trabajo es químico y corto. Los nutrientes se descomponen en las células para soltar energía con la que construir células. Después de que Albert Szent-Györgyi identificara varias reacciones importantes de ese despiece, Krebs pudo presentar en 1937 un cuadro completo de una parte importante del metabolismo: el ciclo del ácido cítrico. Es cíclico. Tiene varios pasos. Los nutrientes se convierten en otras moléculas con una gran cantidad de energía química, y esas acaban convertidas en ATP, que aporta energía a otros procesos de la célula.
Las dos páginas se rozan en el ATP y no se tocan en el recorrido. El glosario no nombra el ciclo del ácido cítrico. La página del premio no dice que el ciclo ocurra dentro de la mitocondria, ni cuántas moléculas de ATP salen, ni qué papel hace el oxígeno, ni el tramo que va del azúcar hasta el ciclo. Coser glucólisis, ciclo y fosforilación en una sola película sería traer un manual que aquí no está. Lo honesto es dejar las piezas en la mesa: un orgánulo que produce la mayor parte de la energía y la guarda en ATP, con cromosomas propios y herencia sobre todo materna, y un ciclo, descrito en 1937, que es una parte cíclica del despiece de los nutrientes y que también termina en ATP.
La pregunta del título se responde con ese límite a la vista. El metabolismo energético, en lo que estos textos alcanzan, es el despiece de los nutrientes para obtener energía química, guardada en ATP, con la mitocondria como el orgánulo que hace la mayor parte de ese trabajo y con el ciclo de Krebs como una pieza cíclica cuyo encaje fino con el orgánulo no está en ninguna de las dos páginas.