Cómo funciona
Casi todo lo que hace una célula cuesta energía, y la mayoría de sus procesos la toman de una misma molécula, el ATP. Es como una pila recargable muy pequeña: cargada, mueve lo que haga falta; gastada, hay que cargarla otra vez. La contracción de un músculo es un ejemplo de trabajo que se paga con estas pilas.
Gastar ATP consiste en quitarle una de sus piezas. Lo que queda es la pila descargada, y la célula no la tira: le vuelve a poner esa misma pieza y la usa de nuevo.
El cuerpo guarda muy poco ATP y no lo almacena con facilidad. Sus reservas de energía están en moléculas más grandes, entre ellas las grasas. La situación es la de un aparato que no se apaga nunca y solo tiene un puñado de pilas: la única salida es recargarlas una y otra vez. La electricidad de esa recarga la ponen la glucosa y las grasas. Ese ir y venir de gasto y recarga es el metabolismo energético.
La glucosa se rompe poco a poco, en dos partes. La primera ocurre en el líquido que llena la célula y no necesita oxígeno en ninguno de sus pasos. Se llama glucólisis y hace de cargador de bolsillo: va a cualquier parte, pero carga poco. De cada molécula de glucosa saca 2 ATP.
Lo que queda de la glucosa pasa después a la mitocondria, un compartimento de la célula con dos membranas, una dentro de otra. Es el cargador de pared, y es la sede principal de la producción de ATP. La membrana interior forma pliegues, y en ellos está la maquinaria que rehace el ATP. Ahí hace falta oxígeno. Se ha estimado que un adulto sano rehace en sus mitocondrias unos 70 kilos de ATP al día: no es que el cuerpo pese más, es la misma molécula, una y otra vez.
Dentro de la mitocondria, los restos de la glucosa terminan de romperse hasta quedar en un gas. Sus hidrógenos se unen al oxígeno y forman agua. Ese paso con oxígeno recibe el nombre de respiración celular. No es lo mismo que respirar: es lo que hace cada célula con el oxígeno que le llega.
El cargador de pared rinde mucho más que el de bolsillo. De todo el ATP que da una molécula de glucosa, la gran mayoría sale de la mitocondria y una parte pequeña de la glucólisis. Una célula sin mitocondrias se quedaría con esos 2 ATP. Las cuentas del total varían un poco de un cálculo a otro, pero coinciden en este reparto.
Las grasas usan el mismo cargador de pared con otro cable. Entran en la mitocondria con ayuda de una molécula que las transporta, allí se cortan en trozos pequeños y esos trozos siguen el mismo camino que los restos de la glucosa.
Un cargador se calienta porque no aprovecha toda la electricidad que recibe. En la célula pasa lo mismo. Cambiar la energía de una forma a otra tiene pérdidas, y cada vez que se gasta y se rehace ATP una parte sale como calor.