Estudios

Interrupción de los sharp-wave ripples y retención de la memoria espacial en el roedor

Ilustración de un sharp-wave ripple: unas pocas neuronas disparan juntas un instante, entre otras en reposo
Ilustración. No es un registro. Un instante en que unas pocas neuronas del hipocampo disparan juntas, entre otras que siguen quietas.

Una rata, o un ratón, aprende un lugar cuando ese lugar le sirve para algo. Llega a un brazo del laberinto y encuentra comida. Elige una cámara y allí está la sacarosa. Al día siguiente, o unas horas después, se le vuelve a pedir el mismo sitio. Si lo encuentra antes, o si pasa más tiempo en él, retuvo el lugar.

Esa retención no queda cerrada en el instante de recorrer el camino. El hipocampo interviene en la adquisición, y los experimentos preguntan por lo que ocurre después, cuando el animal ya no está en el laberinto y descansa o duerme. La idea que los propios estudios ponen a prueba es concreta. Durante ese descanso el hipocampo produce unos eventos breves. En ellos vuelven a disparar neuronas que estuvieron activas en la conducta. Si esos eventos forman parte de guardar el lugar, quitarlos tendría que empeorar la prueba posterior. Si solo acompañan al descanso, la prueba tendría que salir igual.

La pregunta es de mecanismo, en la rata y en el ratón.

El sharp-wave ripple

En el hipocampo, con un electrodo fino, se registra el potencial de campo: la actividad conjunta de muchas neuronas, no el impulso de una sola. Sobre ese registro, en el sueño de onda lenta y en la vigilia quieta, aparece un evento corto y de frecuencia alta. Los detectores de estos experimentos lo buscan filtrando esa banda. Ego-Stengel y Wilson usaron de 100 a 400 Hz. Salgado-Puga y colaboradores, de 150 a 250 Hz. Cuando la señal cruza un umbral, el aparato da el evento por detectado.

Lo que importa para la memoria, según la hipótesis de estos trabajos, no es solo que la señal suba. Durante el evento, conjuntos de neuronas que se activaron en el laberinto vuelven a activarse. A eso lo llaman reactivación, y cuando el orden se parece al recorrido, replay. Chang y colaboradores separaron, dentro del mismo sueño, los ripples en los que esa reactivación de lo recién aprendido es más probable y los ripples en los que predomina lo ya conocido. Lo hicieron con el tamaño de la pupila. Pupila contraída: lo reciente. Pupila dilatada: lo anterior. Esa separación es de su estudio, no una regla que los otros tres hayan medido.

Cómo se interrumpe, y por qué así

Para saber si el evento hace algo, no basta con ver que ocurre después de aprender. Hay que quitarlo y volver a medir el lugar. Quitarlo de cualquier manera tampoco sirve. Una droga, un gen alterado o una lesión pueden bajar los ripples y, a la vez, cambiar el sueño, la atención o media corteza. Entonces no se sabe qué se rompió.

La interrupción que cuenta aquí es selectiva. Un aparato vigila el potencial de campo. Solo cuando detecta el ripple envía el estímulo. En unos estudios el estímulo es una corriente en la comisura que une los dos hipocampos, y esa corriente calla la actividad de CA1 durante unos cientos de milisegundos. En otro, es un pulso de luz sobre neuronas que se han hecho sensibles a la luz. En otro, es un ruido breve, de 50 milisegundos y 50 decibelios, que llega al oído en el momento del evento. El animal sigue durmiendo. La prueba del lugar viene después.

El control tiene que ser justo. Ego-Stengel y Wilson dieron a cada rata dos laberintos iguales. El descanso de uno se estimulaba. El del otro, no. Chang cortó una fracción parecida de ripples en dos estados de la pupila, para ver si importa cuáles. Salgado-Puga comparó el sonido pegado al ripple, el mismo sonido dos segundos más tarde, y el silencio. Rangel Guerrero comparó la luz en el instante del ripple con la misma luz 1,32 segundos después. Sin ese control, un perjuicio podría deberse a la luz, al ruido o a la corriente, y no al hecho de caer sobre el evento.

Cuatro experimentos

Ego-Stengel y Wilson, en 2010, usaron seis ratas. Una no llegó a recorrer los laberintos y quedó fuera. Las otras cinco aprendieron, durante ocho a diez días, dos laberintos de cuatro brazos. Quince minutos en cada uno, y una hora de descanso después. El laberinto cuyo descanso se estimulaba se aprendió peor: menos recorridos completos por día, más distancia, más entradas en brazos equivocados. El sueño no cambió de composición. Casi todos los estímulos cayeron en sueño no REM. Una de las cinco ratas se detuvo al cuarto día por un fallo técnico, y aun así entra en el análisis.

Rangel Guerrero y colaboradores, en 2018, usaron tres ratones y una quesera con tres metas de leche con chocolate. Durante dos sueños de tres horas, un pulso de luz de 200 milisegundos cortaba el ripple. Al salir, una sonda de diez minutos sin recompensa dio menos cruces de las metas y menos tiempo en ellas que el día en que la luz llegaba tarde. Son nueve observaciones. El artículo no calcula un valor de p y escribe que hacen falta más ratones para afirmarlo.

Chang y colaboradores, en 2025, entrenaron ratones en una quesera cuyo pozo de agua cambiaba cada día. Después de seis ensayos, dos horas de sueño, y una prueba. Si la luz cortaba los ripples de la pupila contraída, el animal tardaba más en encontrar el pozo. Si cortaba una fracción parecida con la pupila dilatada, no. Cuando había dos pozos, uno nuevo y uno ya conocido, se resentía el nuevo. El conocido se mantenía. Las cifras salen de sesiones repetidas en los mismos animales: ocho sesiones de cinco ratones en el contraste principal, no de ocho ratones distintos.

Salgado-Puga y colaboradores, en 2026, enseñaron a ocho ratas por grupo a preferir la cámara donde habían encontrado sacarosa. Luego dormían unas tres o cuatro horas. Un ruido disparado por el ripple no borró la preferencia a las tres horas. A las veinticuatro, ese grupo ya no se distinguía de su propia prueba previa, y el grupo que durmió en silencio sí conservaba la preferencia. El mismo ruido, puesto dos segundos después del ripple, también debilitó el recuerdo, aunque menos, y el recuerdo seguía siendo detectable. Un condicionamiento de miedo, con el mismo esquema de sonido, no cambió de forma significativa. De ese contraste el artículo no publica el valor de p.

Los cuatro coinciden en la comparación principal: después de interrumpir el ripple, el lugar se retiene peor, o se aprende más despacio. En el detalle no coinciden. Depende de qué ripples se cortan, de si el estímulo cae dentro del evento o un poco fuera, y de si la prueba es a las tres horas o al día siguiente.

Qué se puede afirmar

En la rata y en el ratón, interrumpir el ripple después de aprender un lugar, con un estímulo disparado por el propio evento, deja la prueba de ese lugar peor que su control. Eso es lo que muestran tres estudios con una prueba formal, y en la misma dirección un cuarto, con tres ratones, que no publica esa prueba. No se sigue que cualquier bajada del ripple haga lo mismo, ni que el efecto sea igual a las tres horas que a las veinticuatro.

Dos resultados más marcan el límite. Si el corte ocurre durante la tarea, mientras la rata todavía está memorizando el ensayo, Deceuninck y Kloosterman no vieron cambio en el rendimiento. Si la experiencia no es un lugar sino una derrota social, Kuga y colaboradores sí vieron cambio en la conducta social del día siguiente. Esa prueba no es la retención de un lugar.

¿Qué hemos aprendido?

Antes de estos experimentos, el ripple era un candidato. Las neuronas que habían disparado en el laberinto vuelven a disparar en el descanso, y eso podía ser el mecanismo del recuerdo o un acompañante del sueño. Lo que aportan los estudios es que el evento no va de acompañante. Si se le corta después de aprender, y el corte lo dispara el propio evento, la prueba del lugar queda peor que su control.

También aportan un límite que no estaba en la hipótesis simple. No todos los ripples pesan igual: en Chang, los de la pupila contraída sí y los de la pupila dilatada no. No todas las horas pesan igual: en Salgado-Puga, a las tres horas la preferencia sigue y a las veinticuatro no. Y un estímulo que llega un poco fuera del evento también cuenta. Guardar un lugar, en la rata y en el ratón, usa ese evento del descanso, y no cualquier instante del descanso por igual.

Revisión sistemática

En roedores, ¿la interrupción selectiva de los sharp-wave ripples del hipocampo, después de una tarea espacial, altera la retención de esa memoria?

Resumen

Antecedentes. Durante el descanso que sigue a una tarea de lugar, el hipocampo de la rata y del ratón produce sharp-wave ripples. En esos eventos reaparecen conjuntos de neuronas que estuvieron activas en la conducta. La pregunta es si interrumpirlos de forma selectiva, después del aprendizaje, cambia la retención de ese lugar.

Métodos. Revisión sistemática según PRISMA 2020. El protocolo y la búsqueda son del 27 de septiembre de 2026. La base fue PubMed, de 1990 a esa fecha. Entraba un estudio original en rata o ratón, con una tarea espacial, una interrupción disparada por el ripple después del aprendizaje y una prueba posterior de esa memoria. Salían el ensayo clínico, la serie de casos, la guía, la terapéutica, la especie humana y el trabajo en el que el ripple solo cambia como efecto de otra manipulación. Un solo lector cribó e hizo la extracción. El texto se buscó en PMC, Europe PMC, Unpaywall, HAL y el repositorio de la KU Leuven. Lo que no se abrió no se incluyó. Las medidas no se combinaron.

Resultados. La búsqueda dio 108 registros. Cinco eran el preprint de otro registro de la misma lista. De los 103 cribados, 94 salieron por el título o el resumen. Se buscó el texto de 9. Tres no se abrieron. Dos se leyeron y quedaron fuera: la interrupción caía durante la tarea, o la prueba era social. Cuatro estudios entran. En los tres que publican una prueba formal, la comparación principal va hacia peor aprendizaje o peor retención del lugar. El cuarto, con tres ratones, va en la misma dirección y no da un valor de p. Dentro de los estudios la dirección no es única: depende de qué ripples se cortan, de la hora de la prueba y de si el estímulo cae dentro del evento.

Conclusiones. En los textos leídos, interrumpir los sharp-wave ripples después de una tarea de lugar perjudica la retención de ese lugar en la comparación principal. La estimación no se puede resumir en una cifra. Tres registros que el resumen dejaba dentro siguen sin texto.

Introducción

Aprender un lugar deja una traza que, en la rata y en el ratón, depende del hipocampo y no queda cerrada en el momento de recorrer el laberinto. Los estudios reunidos aquí parten de una hipótesis concreta. En el descanso posterior, y sobre todo en el sueño de onda lenta, el hipocampo produce sharp-wave ripples: un evento breve de alta frecuencia durante el cual vuelven a disparar conjuntos de neuronas que estuvieron activas en la conducta. Si ese evento es una pieza de la consolidación, quitarlo de forma selectiva después del aprendizaje tendría que cambiar la retención del lugar. Si el evento es solo un acompañante, la retención tendría que aguantar.

Ego-Stengel y Wilson formularon el hueco en 2010. La reactivación durante el ripple se había propuesto como mecanismo del efecto del sueño sobre la memoria, y la relación causal no estaba establecida. Su experimento interrumpió la actividad asociada al ripple en el descanso que sigue a un laberinto y dejó intacto el descanso que sigue a otro laberinto idéntico1. Chang y colaboradores, en 2025, partieron de un hueco distinto. Cortar los ripples del sueño posterior al aprendizaje perjudica la consolidación, escribieron, pero ese corte no dice si importa el evento en bloque o solo el subconjunto en el que reaparece lo recién aprendido. Usaron el diámetro de la pupila durante el sueño no REM para separar esos subconjuntos3. Salgado-Puga y colaboradores preguntaron si hace falta silenciar neuronas o basta un sonido breve, disparado por el propio ripple, para alterar la consolidación de una preferencia de lugar4. Rangel Guerrero y colaboradores construyeron un implante para cortar el ripple con luz en el ratón que se mueve, y publicaron con ese implante una serie pequeña en una quesera2.

La pregunta de esta revisión es una sola. En roedores, ¿la interrupción selectiva de los sharp-wave ripples del hipocampo, después de una tarea espacial, altera la retención de esa memoria? Selectiva quiere decir lo que fijó el protocolo antes de buscar: un estímulo eléctrico, optogenético o de otro tipo, disparado por la detección del ripple. Una droga, un mutante, una lesión o un sonido acoplado a otra oscilación pueden cambiar el ripple y no entran, porque cambian muchas cosas a la vez. Después de la tarea quiere decir un intervalo de descanso o de sueño posterior al aprendizaje, seguido de una prueba de ese lugar. La memorización mientras el animal sigue en el ensayo es otra pregunta.

El objeto es el mecanismo. Quedan fuera el ensayo clínico, la serie de casos, la guía y la terapéutica, y también la especie humana. El manuscrito sigue la estructura PRISMA 2020. La síntesis usa el texto de los estudios incluidos.

Métodos

Protocolo

El protocolo se escribió el 27 de septiembre de 2026, el mismo día de la búsqueda, y está en protocolo.md. No se registró en una base de protocolos. Un lector hizo el cribado y la extracción. No hubo un segundo lector independiente. Las discrepancias que eso deja están dichas en Limitaciones.

Criterios de elegibilidad

Se incluyó un estudio si cumplía las cinco condiciones a la vez. Era original y tenía PMID. La especie era la rata o el ratón. Había una tarea espacial, o una tarea que el propio trabajo presenta como dependiente del hipocampo y cuya prueba es la retención de un lugar. La interrupción de los sharp-wave ripples era selectiva y posterior al aprendizaje: estimulación en bucle cerrado, optogenética o eléctrica, disparada por el ripple. Había una prueba de retención después de esa interrupción.

Se excluyó, aunque el resumen mencionara ripples y memoria, el ensayo clínico, la serie de casos, la guía y la terapéutica. También la especie humana, las revisiones, el preparado de rodaja o el cultivo sin conducta, el registro sin manipulación del ripple, la potenciación del ripple y el trabajo en el que el ripple cambia como efecto de otra manipulación. Una interrupción durante el ensayo, con la prueba hecha en ese mismo ensayo, no cumple la condición de ser posterior al aprendizaje.

Fuentes y cadena

La única base fue PubMed, por fecha de publicación, del 1 de enero de 1990 al 27 de septiembre de 2026. Se excluyó el tipo de publicación revisión. La cadena, copiada de forma literal, fue:

(sharp-wave ripple*[Title/Abstract] OR "sharp wave ripple"[Title/Abstract] OR "sharp wave-ripple"[Title/Abstract]) AND hippocamp*[Title/Abstract] AND (memory[Title/Abstract] OR consolidation[Title/Abstract] OR retention[Title/Abstract]) AND (disrupt*[Title/Abstract] OR suppress*[Title/Abstract] OR interrupt*[Title/Abstract] OR silenc*[Title/Abstract] OR "closed-loop"[Title/Abstract]) AND (rat[Title/Abstract] OR rats[Title/Abstract] OR mouse[Title/Abstract] OR mice[Title/Abstract] OR rodent*[Title/Abstract]) NOT (review[Publication Type])

No se buscaron listas de referencias de los incluidos ni otras bases. Un trabajo que no esté en esa cadena no está en el flujo.

Selección

Los registros se exportaron con el resumen. Se retiró como duplicado el preprint cuando el artículo del mismo trabajo también estaba en la lista. Se conservó el artículo. El cribado usó el título y, cuando el título no bastaba para excluir, el resumen. El motivo de cada uno de los 108 registros está en corpus/cribado.csv.

Del registro que pasaba el cribado se buscó el texto completo el mismo día, en PMC, Europe PMC, Unpaywall, HAL y el repositorio de la KU Leuven. Las direcciones y el resultado de cada búsqueda están en corpus/recuperacion.md. Si el texto no se abría, el registro no se incluía y no se le asignaba una cifra de método ni de resultado. El diagrama de flujo está en corpus/diagrama.md.

Extracción y síntesis

De cada texto incluido se extrajeron el PMID, el año, la especie, el número de animales que el artículo usa en el contraste, la tarea, el momento de la interrupción, el método, qué se interrumpe, la prueba, el resultado con la estimación que el artículo publica, y el límite que el propio texto declara. La hoja está en tablas/extraccion.csv.

No se calculó una estimación combinada. Las medidas de los cuatro estudios son ensayos por día, distancia, errores, cruces, tiempo de permanencia, latencia y una puntuación de preferencia. Un estudio no publica un valor de p. El protocolo no fijó una escala de riesgo de sesgo. En su lugar se tabuló, para cada incluido, lo que el texto dice del azar, del cegamiento, de las pérdidas y de la unidad del contraste. Donde el texto calla, la tabla dice que no lo describe. Eso no es una puntuación.

Lo que se tabuló del diseño

Cuatro preguntas, contestadas solo con la frase del artículo. ¿El texto dice que la condición se asignó al azar? ¿Dice que quien midió la conducta estaba ciego a la condición? ¿Declara animales que salieron del análisis? ¿La unidad del contraste es el animal, la sesión o el día? Las respuestas están en la Tabla 2 y se comentan con el procedimiento de cada estudio.

Resultados

Selección de los estudios

La búsqueda identificó 108 registros. Cinco eran el preprint de un artículo presente en la misma lista y se retiraron. Se cribaron 103 por título y resumen. Salieron 94. Se buscó el texto de los 9 restantes. El diagrama está en corpus/diagrama.md y el motivo de cada registro, en corpus/cribado.csv.

De esos 9, cuatro se leyeron enteros y cumplen la pregunta. Dos se leyeron enteros y no la cumplen. De tres solo se leyó el resumen de PubMed. El PDF no se abrió, porque la revista no está en el archivo gratuito y el editor la deja tras suscripción. De esos tres no se extrae método, n ni estadística. Lo que el resumen afirma se cita como resumen, y no entra en las Tablas 2 y 3.

Tabla 1. Registros que pasaron el cribado y no entran en la síntesis.

RegistroAccesoDecisiónMotivo
Girardeau y colaboradores, 2009. PMID 19749750. *Nature Neuroscience*Solo el resumen de PubMedFuera de la síntesisEl PDF no está en PubMed Central. Unpaywall lo da por cerrado. La ficha HAL no tiene fichero
Norimoto y colaboradores, 2018. PMID 29439023. *Science*Solo el resumen de PubMedFuera de la síntesisEl PDF no está en PubMed Central. La página del editor no entregó el artículo
Michon y colaboradores, 2019. PMID 31031113. *Current Biology*Solo el resumen de PubMedFuera de la síntesisEl PDF de la revista y el del repositorio de la KU Leuven no se abrieron
Deceuninck y Kloosterman, 20245Texto completoExcluidoLa estimulación de la comisura ventral ocurre durante los ensayos, en vigilia. La prueba es el rendimiento de esa misma tarea
Kuga y colaboradores, 20236Texto completoExcluidoLa interrupción sigue a 10 min de derrota social. La prueba del día siguiente es un índice de interacción social, no la retención de un lugar

108 − 5 = 103. 103 − 94 = 9. 9 − 5 = 4 incluidos.

Características de los estudios incluidos

Los cuatro colocan la interrupción después de la conducta y vuelven a medir un lugar. El animal, la tarea, el control y lo que el texto dice sobre el azar y el cegamiento están en la Tabla 2. Los parámetros de estímulo que no caben en la tabla quedan en tablas/extraccion.csv.

Tabla 2. Características de los estudios incluidos.

EstudioAnimalesTarea y momentoInterrupción y controlAzar y cegamiento, según el texto
Ego-Stengel y Wilson, 20101Seis ratas Long-Evans macho, de 3 a 7 meses, implantadas. Una no recorrió los laberintos y quedó fuera. El ANOVA usa las otras cinco. De esas, la rata 5 se detuvo el día 4Dos laberintos radiales de cuatro brazos. Descanso de 1 h después de cada uno, durante 8 a 10 días. El estímulo va solo al descanso del laberinto de pruebaComisura ventral disparada por el ripple de CA1 (100 a 400 Hz; umbral 0,1 ± 0,02 mV; 20 a 60 µA). Control: el otro laberinto, sin estímulo, con el orden alternadoEl orden y el lugar del laberinto de prueba se aleatorizaron el primer día. La conducta se calculó desde la trayectoria y el texto la da por ciega a la condición
Rangel Guerrero y colaboradores, 20182Tres ratones Tg29-1 × Ai35, con arqueorrodopsina en CA1. Los mismos animales en las dos condicionesQuesera con tres pozos de leche con chocolate. Dos sueños de 3 h, entre el aprendizaje y una sonda de 10 min sin recompensaLuz de 200 ms disparada por el ripple de sueño. Control: el mismo pulso, 1,32 s más tardeEl texto no describe azar de la condición ni cegamiento
Chang y colaboradores, 20253Ratón. En el contraste principal, 8 sesiones de 5 ratones por condición. En las dos metas, 7 sesiones de 4 ratonesQuesera de 79 cm; el pozo de agua cambia cada día. Prueba tras 2 h de sueñoPulso optogenético de 5 a 10 mW y 10 ms al detectar el ripple, solo con la pupila contraída o, en otras sesiones, dilatada. La otra condición de pupila es el controlEl texto dice que los experimentadores no estaban cegados a la optogenética
Salgado-Puga y colaboradores, 20264Rata Sprague-Dawley macho adulta. Ocho por grupo en la preferencia de lugarLa cámara menos preferida se asocia a sacarosa. Unas 3 h de sueño. Prueba a las 3 h y a las 24 hRuido de 50 ms y 50 dB, a menos de 5 ms del ripple, o 2 s después. Control adicional sin sonidoEl texto no describe azar de grupo ni cegamiento

Procedimientos de los estudios incluidos

Ego-Stengel y Wilson trabajaron en el MIT con seis ratas Long-Evans macho, de 3 a 7 meses1. Antes de la cirugía el peso se bajó al 85 % del peso con comida libre, y el animal aprendió a ir y volver en una pista recta. Dos matrices de tetrodos móviles entraron bajo isoflurano. Una apuntaba a CA1 derecho. La otra, a la comisura hipocampal ventral, para estimular axones que van de CA3 a CA1. El ripple se detectaba en línea en un tetrodo de CA1: el potencial de campo se filtraba entre 100 y 400 Hz y un cruce de umbral, ajustado el primer día en 0,1 ± 0,02 mV, disparaba el estímulo con 1 ms de retraso. Cada estímulo eran dos pulsos bifásicos de 300 µs, separados 10 ms, a 20–60 µA, por tres a seis tetrodos. Tras un estímulo había 2 s de espera antes del siguiente.

La conducta usaba dos laberintos radiales de cuatro brazos, armados en una sola rueda de 360 cm de diámetro, con brazos de 10 cm. Puertas y una pared móvil elegían la configuración. La rata salía de un extremo, tenía que tomar los brazos correctos hasta el otro extremo y allí recibía virutas de chocolate. Volver al inicio, con otra recompensa, abría el ensayo siguiente. Un error era entrar en un brazo incorrecto. Cada día empezaba con una hora de descanso en una caja distinta. Luego había 15 min en el primer laberinto, una hora de descanso, 15 min en el segundo y otra hora de descanso. Uno de los dos laberintos era el de prueba y el otro el control. El orden y el lugar físico del laberinto de prueba se aleatorizaron entre ratas el primer día y después se mantuvieron. El estímulo iba siempre al descanso del laberinto de prueba. El orden de los laberintos alternaba de un día a otro, durante 8 a 10 días. El último día previsto no se estimulaba.

Seis ratas se implantaron. Una no recorrió los laberintos y quedó fuera. El ANOVA de ensayos usa las cinco restantes. De esas, la rata 5 se detuvo el día 4 por un problema técnico. En las cinco se completaron 38 sesiones. El potencial de campo pudo compararse entre el descanso con estímulo y el descanso sin estímulo en 33. Las medidas de conducta se calcularon desde la trayectoria de los diodos y el texto las da por ciegas a la condición. El análisis de ensayos y distancia es un ANOVA con día y laberinto como factores fijos.

Rangel Guerrero y colaboradores publicaron el implante y, con él, una serie de conducta2. Los ratones salían de la cruza Tg29-1 × Ai35 y expresaban arqueorrodopsina en CA1 y en el giro dentado, con poca expresión en CA3. El microdrive llevaba tetrodos y cuatro fibras. La luz era un láser verde de 561 nm. Un detector analógico emitía un pulso de 200 ms al detectar el ripple de sueño. En el día de bloqueo ese pulso llegaba al momento. En el día control llegaba 1,32 s más tarde. El texto no dice que el orden de esos días se asignara al azar, ni que nadie estuviera ciego a la condición.

La tarea era una quesera. La recompensa era leche con chocolate, hecha con 10 g de cacao en 25 ml de leche condensada al 7,5 % de grasa. Había dos bloques de cuatro ensayos. En los cuatro primeros, unas marcas junto a los pozos guiaban al animal. En los otros cuatro, no. Tres pozos daban recompensa, en las mismas posiciones durante el día. Entre los bloques, y entre el último bloque y la sonda, había un sueño de 3 h con la intervención. La sonda duraba 10 min, sin recompensa. Se contaron los cruces de las tres metas y el tiempo de permanencia. Los mismos tres ratones hicieron el bloqueo y el control. El artículo dice que son nueve observaciones por condición y que ese número no alcanza para asignar el efecto de forma formal. De esos tres animales se aislaron 60 células piramidales en los días de bloqueo y 76 en los de control. Ese recuento es de la unidad, no de la conducta.

Chang y colaboradores trabajaron en Cornell con ratones de 3 a 6 meses3. Las líneas de la optogenética eran CaMKIIα-Cre cruzada con Ai32, para activar piramidales, y una cohorte aparte Pvalb-Cre cruzada con Ai32, para activar interneuronas que expresan parvalbúmina. El día anterior a las tareas se restringía el agua. Después de cada sesión se daban 0,5 a 1 ml, con el peso por encima del 80 % del peso con agua libre. La quesera medía 79 cm. El pozo con agua cambiaba cada día. Una sesión de entrenamiento tenía 6 ensayos y la seguían 2 h de sueño. La prueba, después de ese sueño, era una sonda de 3 min sin recompensa y luego 5 ensayos con el pozo otra vez cebado. La latencia y la longitud del camino se medían desde la salida de la caja de inicio hasta la recompensa.

La interrupción principal activaba las piramidales con un pulso de 5 a 10 mW y 10 ms en cuanto se detectaba el ripple, y solo mientras la pupila, medida en línea, estaba por debajo o por encima de un umbral sacado del sueño previo. El umbral se ajustaba para que la fracción de ripples cortados fuera parecida en las dos condiciones. El texto dice que, por las condiciones del experimento optogenético, los experimentadores no estaban ciegos a la manipulación. La unidad que publica el contraste principal son 8 sesiones de 5 ratones por condición. En la versión de dos metas, 4 ratones aprendían un pozo fijo y, otro día, un pozo nuevo. La interrupción con la pupila contraída se aplicó en 7 sesiones de esos 4 ratones. El laberinto en ocho, con 5 ratones, sirvió para ver dónde ocurre la reactivación durante el sueño. No es la prueba de retención de la interrupción.

Salgado-Puga y colaboradores trabajaron en la Universidad de Michigan4. El estudio usó 25 ratas Sprague-Dawley macho adultas, de 400 a 500 g. La comparación de conducta que entra aquí es la de la preferencia de lugar, con 8 ratas por grupo. El aparato tenía tres cámaras de 12 pulgadas. Tras 24 h sin agua, la rata exploraba 15 min y se tomaba la cámara en la que pasaba menos tiempo como cámara a condicionar. Cada ensayo dejaba al animal 5 min en esa cámara, con sacarosa al 20 %, o en la otra, con agua. Había dos ensayos en cada cámara, en orden pseudoaleatorio. Después la rata dormía 3 a 4 h en la cámara central. La retención se midió a las 3 h y a las 24 h, como el tiempo en la cámara condicionada menos el tiempo en la otra, dividido por la suma de los dos. La puntuación normalizada resta el pretest y divide por uno menos el pretest.

El ripple se detectaba en CA1 dorsal durante el sueño no REM, con un umbral de 6 a 9 desviaciones estándar en la banda de 150 a 250 Hz. El estímulo era un ruido de banda ancha de 50 ms y 50 dB, con rampas de 5 ms. Los autores lo eligieron porque en sesiones piloto no despertaba, y escriben que la fracción de sueño, la de sueño no REM y REM, la potencia del electromiograma y la delta del electroencefalograma no difirieron de forma significativa entre silencio, sonido acoplado y sonido demorado. No publican el valor de p de ese contraste. En la condición acoplada el ruido salía a menos de 5 ms de la detección. En la demorada, a los 2 s. Un intervalo de 200 ms impedía repetir el ruido dentro de una ráfaga. El texto no describe azar en la asignación al grupo ni cegamiento. El mismo esquema se aplicó a un condicionamiento de miedo: 5 min de exploración, seis descargas de 0,45 mA a 0,1 Hz, sueño, y pruebas a las 3 h y a las 24 h. La congelación era una inmovilidad continua de más de 5 s.

Efectos sobre la conducta

No hay una escala común. Cada fila es el contraste que el artículo publica. La dirección se lee solo dentro de esa fila.

Tabla 3. Efectos de conducta en los estudios incluidos.

EstudioMedidaEstimaciónDirección
(1)Ensayos completados por díaInteracción día × laberinto, P < 0,009. Cinco ratasMenos aprendizaje en el laberinto seguido de estímulo
(1)Distancia media por ensayoTérmino laberinto, P < 0,025. Interacción, P < 1,10 × 10⁻⁵Mayor distancia en ese laberinto
(1)Errores por ensayo, en los días en que la distancia ya era mayort pareada, P < 0,03. n = 12 comparaciones de díaMás errores
(1)Fracción de vigilia, sueño no REM y REMt pareada, P > 0,05. n = 33. El 84 % de los estímulos cayó en sueño no REM, el 15 % en vigilia y menos del 1 % en REMLa arquitectura del sueño no cambió
(2)Cruces de las tres metas en la sonda1,820 ± 0,587 con bloqueo; 6,696 ± 2,047 con el pulso retrasado. Nueve observaciones, tres ratonesMenos cruces. Sin valor de p
(2)Tiempo de permanencia en las metas3,333 ± 0,9574 con bloqueo; 7,111 ± 1,033 con el pulso retrasadoMenos permanencia. Sin valor de p. La unidad no figura en esa frase
(3)Latencia a la recompensa, pupila contraídap = 0,0078 y p = 0,016. Rangos con signo. Sonda y primer ensayo de prueba frente al último de entrenamientoPeor recuerdo
(3)La misma latencia, pupila dilatadap = 0,69. La fracción de ripples interrumpidos no difería, p = 0,96Sin cambio detectable
(3)Dos metas, interrupción con la pupila contraídaMeta nueva, p = 0,016 y p = 0,031. Meta familiar, p = 0,69 y p = 0,30. Siete sesiones de cuatro ratonesSe resiente la meta de ese día
(4)Preferencia a las 24 h, sonido acoplado al ripple−0,5674 ± 0,0789 frente al pretest −0,6175 ± 0,0852. p = 0,2500Sin preferencia residual
(4)Preferencia a las 24 h, sin sonido0,3623 ± 0,0698 frente a su pretest. p = 0,0078La preferencia se conserva
(4)Puntuación normalizada a las 24 h0,0277 ± 0,0297 con el sonido acoplado; 0,6649 ± 0,0675 sin sonido. p = 1,55 × 10⁻⁴Menor con el sonido acoplado
(4)La misma puntuación a las 3 hp = 0,3823 entre sonido acoplado y silencioSin esa diferencia
(4)Sonido 2 s después del ripple, a las 24 h0,1557 ± 0,0355 frente a 0,0277 ± 0,0297 del sonido acoplado. p = 0,0207. La preferencia de ese grupo sigue por encima de ceroEl perjuicio es mayor cuando el sonido coincide con el ripple, y el sonido fuera del ripple también debilita la traza
(4)Miedo contextual, 3 h y 24 hEl artículo dice que ninguno de los dos protocolos lo cambió de forma significativa. No publica el valor de pSin cambio declarado en esa tarea

Los autores de2 escriben que las medias sugieren un perjuicio y que hace falta un número mayor de ratones para asignarlo de forma formal.

Síntesis

Cuatro estudios miden la conducta después de interrumpir el ripple. En la comparación que cada uno define como experimental, la dirección es la misma: el laberinto seguido de estímulo se aprende peor1; la sonda da menos cruces y menos permanencia2; la latencia sube si la interrupción cae con la pupila contraída3; la preferencia de lugar no queda a las 24 h si el sonido va acoplado al ripple4.

Esa dirección no es uniforme por dentro de cada estudio. En3 la misma fracción de ripples, cortada con la pupila dilatada, no alarga la latencia, y la meta ya conocida se conserva. En4 a las 3 h el sonido acoplado no se separa del silencio, y a las 24 h un sonido entregado fuera del ripple también baja la puntuación. En1 el sueño no cambia de composición.

No hay una estimación combinada. Las medidas son ensayos, distancia, errores, cruces, permanencia, latencia y una puntuación de preferencia. Un estudio no da valor de p. Tres registros que el resumen dejaba dentro de la pregunta no tienen texto y no entran en esta síntesis.

Discusión

La comparación principal de los cuatro textos leídos va en una dirección. El laberinto cuyo descanso se estimula se aprende más despacio1. La sonda que sigue a dos sueños con el ripple cortado da menos cruces y menos permanencia, en tres ratones y sin prueba formal2. La latencia sube si se cortan los ripples de la pupila contraída y no si se corta una fracción parecida durante la pupila dilatada3. La preferencia de lugar no queda a las 24 h cuando un ruido breve va acoplado al ripple, y sí queda cuando ese sueño transcurre en silencio4.

Esa frase única se desarma en cuanto se mira el control de cada estudio. En3 el control no es la ausencia de luz. Es la misma luz, sobre una fracción similar de ripples, en otro estado de la pupila. El perjuicio se limita al estado en el que el propio trabajo sitúa la reactivación de lo aprendido ese día, y la meta ya conocida se conserva. En4 el control útil tampoco es solo el silencio. Un ruido idéntico, entregado 2 s después del ripple, baja la potencia de los ripples siguientes y debilita la preferencia, aunque esa preferencia sigue por encima de cero y es mayor que la del grupo acoplado. El silencio absoluto del evento no es lo que el experimento aisló. En1 el control es el otro laberinto del mismo animal, y la arquitectura del sueño no cambia. En2 el control es el mismo pulso de luz, tarde. Las medias bajan. Los autores escriben que hace falta otro experimento, con más ratones, para asignar el efecto.

Las cuatro maniobras no son la misma intervención. Ego-Stengel estimula axones de la comisura y suprime la actividad de CA1 durante varios cientos de milisegundos, en los dos hipocampos con alta probabilidad, porque la comisura lleva fibras en las dos direcciones1. Rangel Guerrero ilumina CA1 durante 200 ms con arqueorrodopsina2. Chang dispara un pulso de 10 ms que recluta piramidales y, con ellas, la inhibición que aborta el ripple, o bien activa interneuronas en una cohorte aparte3. Salgado-Puga no estimula el hipocampo: entrega un sonido de 50 dB que el oído procesa durante el sueño4. Un lector que sume «interrupción del ripple» como si fuera una dosis común está sumando cosas distintas.

El tiempo de la prueba también separa los estudios. Ego-Stengel mide el aprendizaje a lo largo de 8 a 10 días, cada día después de haber estimulado el descanso anterior. Rangel Guerrero mide una sonda de 10 min al salir de un sueño de 3 h. Chang mide la sonda y el primer ensayo al salir de 2 h de sueño. Salgado-Puga separa las 3 h de las 24 h, y el perjuicio de la preferencia aparece en la segunda prueba. La revisión no tiene un estudio incluido que mida el mismo lugar a los pocos minutos y al día siguiente con la misma interrupción.

Dos textos leídos acotan la pregunta por fuera. Deceuninck y Kloosterman cortan el ripple en vigilia, durante los ensayos de tres tareas espaciales de adquisición repetida, y escriben que el rendimiento no cambió5. Eso no contradice a los cuatro incluidos. Responde a la memorización de unos segundos a un minuto, mientras la tarea sigue. Kuga y colaboradores sí cortan el ripple después de una experiencia, durante 2 h, por la comisura ventral, en 8 ratones, y el índice de interacción social del día siguiente es mayor que en el grupo de derrota social (Z = 3,72, P = 3,9 × 10⁻⁴; la figura reúne grupos de 31, 8 y 5 ratones)6. La experiencia es una derrota de 10 min y la prueba es social. Quedó fuera de la síntesis porque la pregunta pide un lugar. Sirve para ver que el mismo gesto, estimular la comisura al detectar el ripple, se ha usado en otra memoria.

Girardeau y colaboradores7, Norimoto y colaboradores8 y Michon y colaboradores9 no entran en las tablas. De qué fuente se citan está en la nota.

Interpretación. Los cuatro textos leídos son compatibles con una afirmación acotada: cuando la interrupción va disparada por el ripple, cae después de aprender un lugar y la prueba mide ese lugar, la comparación principal muestra peor retención o un aprendizaje más lento. La afirmación se acaba ahí. Estos estudios no dicen que cualquier caída del ripple produzca el mismo perjuicio, ni que el efecto sea igual a las 3 h que a las 24 h, ni que cortar los ripples de un estado del sueño equivalga a cortar los de otro. Tampoco dicen cuál es la pieza necesaria dentro del evento, si la población que dispara a la vez o la secuencia que reactiva el recorrido. Chang plantea esa distinción y la apoya con la pupila. Los otros tres no la separan.

Limitaciones

La búsqueda es de una base, PubMed, y de un lector, que buscó y leyó. No hay un segundo lector ni un índice de acuerdo. No se revisaron las listas de referencias de los incluidos. Un experimento que no use en el título o en el resumen las palabras de la cadena no está en el flujo.

De tres artículos solo se leyó el resumen de PubMed. Son Girardeau, Benchenane, Wiener, Buzsáki y Zugaro, Nature Neuroscience, 20097; Norimoto, Makino, Gao, Shikano, Okamoto, Ishikawa, Sasaki, Hioki, Fujisawa e Ikegaya, Science, 20188; y Michon, Sun, Kim, Ciliberti y Kloosterman, Current Biology, 20199. El texto de la revista no está en el archivo abierto. Ninguna cifra de método o de resultado de esos tres entra en las tablas.

El protocolo no fijó una escala de riesgo de sesgo. La Tabla 2 dice lo que cada texto declara sobre el azar y el cegamiento. En dos de los cuatro, no lo declara. Eso es un hueco de informe, y también un hueco de esta revisión.

Rangel Guerrero aporta medias de tres animales y avisa de que la asignación formal queda fuera del estudio. Esas medias no pesan como los contrastes de los otros tres.

En Chang la unidad publicada es la sesión. Ocho sesiones de cinco ratones no son ocho animales.

En Salgado-Puga el ruido fuera del ripple ya modifica la potencia del evento y la memoria. La comparación que el estudio aísla es la de los dos tiempos de entrega.

Las cifras de las tablas son las que publica cada artículo. No se han vuelto a calcular a partir de los datos de los animales, ni se ha obtenido aquí un tamaño del efecto. Las medidas no son la misma: ensayos, distancia, latencia, cruces, permanencia y una puntuación de preferencia. Donde el artículo no da la dispersión, ese tamaño no se puede sacar. Por eso no se han sumado.

Conclusiones

Cuatro estudios interrumpen los sharp-wave ripples después de una tarea de lugar en rata o ratón y vuelven a medir ese lugar. En Ego-Stengel y Wilson, en Chang y colaboradores y en Salgado-Puga y colaboradores, la comparación principal queda por debajo de su control. Rangel Guerrero y colaboradores muestran la misma dirección en tres ratones, sin valor de p, y piden más animales. Deceuninck y Kloosterman no ven cambio cuando el corte ocurre durante la tarea. Kuga y colaboradores ven un cambio en una prueba social. En los cuatro estudios incluidos, la interrupción selectiva del ripple después de aprender un lugar perjudica la retención de ese lugar en la comparación que cada uno define como experimental, y el alcance depende de qué ripples se cortan y de cuándo se mide.

Nota

Es un preprint de BeI, versión 1, del 27 de septiembre de 2026.

La búsqueda es de una base, PubMed, y de un lector. Las cifras de las tablas son las que publican los textos 1 a 6. Las referencias 7 a 9 son el resumen de PubMed: el texto de la revista no está en el archivo abierto y no entra en las tablas.

Referencias

  1. Ego-Stengel V, Wilson MA. Disruption of ripple-associated hippocampal activity during rest impairs spatial learning in the rat. Hippocampus. 2010;20(1):1-10. doi:10.1002/hipo.20707. PMID: 19816984.
  2. Rangel Guerrero DK, Donnett JG, Csicsvari J, Kovács KA. Tetrode recording from the hippocampus of behaving mice coupled with four-point-irradiation closed-loop optogenetics: a technique to study the contribution of hippocampal SWR events to learning. eNeuro. 2018;5(4):ENEURO.0087-18.2018. doi:10.1523/ENEURO.0087-18.2018. PMID: 30225344.
  3. Chang H, Tang W, Wulf AM, Nyasulu T, Wolf ME, Fernandez-Ruiz A, Oliva A. Sleep microstructure organizes memory replay. Nature. 2025;637(8048):1161-1169. doi:10.1038/s41586-024-08340-w. PMID: 39743590.
  4. Salgado-Puga K, Kaya U, Rothschild G. Exposure to broadband noise during non-REM sleep impairs hippocampal sharp-wave ripples and memory consolidation. Curr Biol. 2026;36(15):3753-3766.e6. doi:10.1016/j.cub.2026.06.039. PMID: 42419296.
  5. Deceuninck L, Kloosterman F. Disruption of awake sharp-wave ripples does not affect memorization of locations in repeated-acquisition spatial memory tasks. eLife. 2024;13:e84004. doi:10.7554/eLife.84004. PMID: 38530125.
  6. Kuga N, Nakayama R, Morikawa S, Yagishita H, Konno D, Shiozaki H, Honjoya N, Ikegaya Y, Sasaki T. Hippocampal sharp wave ripples underlie stress susceptibility in male mice. Nat Commun. 2023;14(1):2105. doi:10.1038/s41467-023-37736-x. PMID: 37080967.
  7. Girardeau G, Benchenane K, Wiener SI, Buzsáki G, Zugaro MB. Selective suppression of hippocampal ripples impairs spatial memory. Nat Neurosci. 2009;12(10):1222-3. doi:10.1038/nn.2384. PMID: 19749750.
  8. Norimoto H, Makino K, Gao M, Shikano Y, Okamoto K, Ishikawa T, Sasaki T, Hioki H, Fujisawa S, Ikegaya Y. Hippocampal ripples down-regulate synapses. Science. 2018;359(6383):1524-7. doi:10.1126/science.aao0702. PMID: 29439023.
  9. Michon F, Sun JJ, Kim CY, Ciliberti D, Kloosterman F. Post-learning hippocampal replay selectively reinforces spatial memory for highly rewarded locations. Curr Biol. 2019;29(9):1436-44.e5. doi:10.1016/j.cub.2019.03.048. PMID: 31031113.

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