¿Qué es la inteligencia emocional y para qué sirve?
La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer las emociones propias y las ajenas, distinguir unos sentimientos de otros, nombrarlos bien y usar esa información para guiar el pensamiento y la conducta. Sirve para controlar impulsos, perseverar ante la frustración, regular el estado de ánimo y entender a los demás. Junto con la inteligencia racional, determina cómo funciona una persona en su vida diaria.
En una frase
Es saber qué se siente, qué sienten los otros y qué hacer con ello.
La formulación clásica de los psicólogos Peter Salovey y John Mayer la describe como la habilidad de identificar, discriminar y usar la información emocional, propia y ajena, para orientar el pensamiento, el comportamiento y las relaciones de forma adaptativa. Daniel Goleman lo resumió así: reconocer las emociones y gestionar la respuesta a ellas.
Su opuesto tiene nombre. Se llama analfabetismo emocional a la falta de habilidades para comprender, manejar y expresar de forma adecuada las emociones propias o ajenas.
Cómo funciona
La explicación más extendida parte del cerebro y de dos vías que compiten por responder.
Primero, la vía rápida. Lo que se ve o se oye llega antes al tálamo, una estación de relevo de las señales de los sentidos. Según el neurocientífico Joseph LeDoux, desde ahí la señal salta a la amígdala a través de una sola sinapsis, que es el punto de conexión entre dos neuronas. La amígdala es una pequeña estructura situada en la profundidad del cerebro, especializada en dar significado emocional a lo que ocurre.
Segundo, la alarma. La amígdala activa la liberación de grandes dosis de noradrenalina, una sustancia química que agudiza los sentidos y pone al cerebro en estado de alerta. Todo esto puede suceder antes de que el neocórtex, la capa externa del cerebro donde se elabora el pensamiento consciente, haya valorado la información.
Esa rapidez tiene un precio. La respuesta es veloz, pero tosca e imprecisa. A estas reacciones confusas, previas al razonamiento, se las llama emociones precognitivas. LeDoux sostiene que el sistema emocional puede actuar con independencia del neocórtex y que hay reacciones y recuerdos emocionales que se producen sin ninguna participación consciente.
Tercero, el freno. El lóbulo prefrontal, la parte del cerebro situada detrás de la frente, modula las respuestas de la amígdala y permite una reacción más analítica y proporcionada. El lóbulo prefrontal izquierdo parece formar parte de un circuito que desconecta o atenúa los impulsos más perturbadores.
La inteligencia emocional, vista así, sería el buen entendimiento entre la alarma y el freno. Goleman enumera sus rasgos: motivarse a uno mismo, perseverar pese a la frustración, controlar los impulsos, aplazar las recompensas, regular el propio estado de ánimo, y empatizar y confiar en los demás.
Esquema · proceso
Cómo procesa el cerebro una emoción
- Llega el estímuloLa señal sensorial llega primero al tálamo, la estación de relevo de los sentidos.
- Salto a la amígdalaDesde el tálamo, la señal salta a la amígdala a través de una sola sinapsis.
- Se activa la alarmaLa amígdala libera dosis masivas de noradrenalina y pone al cerebro en estado de alerta.
- Respuesta precognitivaLa reacción es veloz pero tosca e imprecisa, antes de que el neocórtex valore la información.
- Entra el frenoEl lóbulo prefrontal modula la respuesta de la amígdala y permite una reacción más analítica.
Comparación
Amígdala frente a lóbulo prefrontal
| Aspecto | Amígdala (alarma) | Lóbulo prefrontal (freno) |
|---|---|---|
| Velocidad | Muy rápida: una sola sinapsis desde el tálamo | Más lenta, requiere elaboración consciente |
| Precisión | Tosca e imprecisa, reacción precognitiva | Analítica y proporcionada |
| Cuándo actúa | Antes de que el neocórtex valore la información | Después, modulando la respuesta emocional |
| Efecto | Libera noradrenalina y pone en alerta | Atenúa los impulsos más perturbadores |
Un ejemplo
La amígdala humana es la más grande entre los primates. Su papel se entiende mejor por lo que ocurre cuando falta.
Si se desconectara la amígdala del resto del cerebro, la persona no podría apreciar el significado emocional de los acontecimientos. Este estado se conoce como ceguera afectiva.
El ejemplo muestra que reconocer una emoción, el primer paso de la inteligencia emocional, depende de una pieza concreta del cerebro.
Lo que se suele confundir
«La inventó Goleman». No. Goleman la popularizó con su libro de 1995. El primer uso del término se atribuye a Wayne Payne, en su tesis doctoral de 1985, y la expresión ya había aparecido en textos de Beldoch (1964) y Leuner (1966). La idea tiene raíces más antiguas. Edward Thorndike habló de «inteligencia social» en 1920. David Wechsler describió en 1940 la influencia de factores no intelectuales en el comportamiento inteligente. Howard Gardner propuso en 1983 las inteligencias interpersonal e intrapersonal.
«Se mide como el cociente intelectual». Durante años no existió ninguna prueba que diera un «grado» de inteligencia emocional comparable al CI. El psicólogo Jack Block usó una medida parecida, la «capacidad adaptativa del ego». Hoy existe un cuestionario, el TMMS-24, que la propia persona puede responder. Evalúa tres dimensiones: percepción emocional, comprensión de sentimientos y regulación emocional. Tampoco hay una sola teoría: se reconocen al menos diez modelos, y uno de ellos, el de rasgo, la entiende como un conjunto de percepciones sobre uno mismo recogidas con cuestionarios.
«Quien fracasa en la escuela es porque es menos listo». No siempre. Los niños impulsivos con escaso control prefrontal tienen más riesgo de fracaso escolar, alcoholismo y delincuencia. La causa propuesta no es un potencial intelectual bajo, sino un control muy limitado de su vida emocional. La tensión emocional prolongada puede, además, entorpecer las facultades intelectuales del niño y dificultar su aprendizaje.
Para recordar
- Es la capacidad de reconocer, distinguir y nombrar emociones propias y ajenas, y de usarlas para guiar lo que se piensa y se hace.
- En el cerebro, la amígdala da la alarma rápida e imprecisa, y el lóbulo prefrontal la modula.
- Sirve para controlar impulsos, perseverar, regular el ánimo y empatizar, y se asocia con el rendimiento escolar tanto como la capacidad intelectual.
- El término es anterior a Goleman, y hoy se evalúa con cuestionarios como el TMMS-24.
Cifras
- 1920: Thorndike usa el término «inteligencia social» [1].
- 1964 y 1966: primeras apariciones de la expresión, en textos de Beldoch y Leuner [1].
- 1985: tesis doctoral de Wayne Payne, a quien se atribuye el primer uso del término [1].
- 1995: Goleman populariza el concepto con su libro Inteligencia emocional [1].
- 1 sinapsis: separa el tálamo de la amígdala en la vía rápida descrita por LeDoux [1].
- 3 dimensiones: las que evalúa el cuestionario TMMS-24 [1].
- Al menos 10: modelos teóricos reconocidos de inteligencia emocional [3].
Línea de tiempo
Historia del término inteligencia emocional
- 1920Inteligencia socialThorndike usa el término para describir la habilidad de comprender y motivar a otras personas.
- 1940Factores no intelectivosWechsler describe la influencia de factores no intelectivos sobre el comportamiento inteligente.
- 1964-1966Primeras aparicionesLa expresión aparece antes de popularizarse en textos de Beldoch y de Leuner.
- 1983Inteligencias múltiplesGardner introduce las inteligencias interpersonal e intrapersonal en su teoría.
- 1985Primer uso del términoWayne Payne lo cita en su tesis doctoral sobre el desarrollo de la inteligencia emocional.
- 1995Goleman lo popularizaGoleman publica Inteligencia emocional y convierte el concepto en algo mundialmente conocido.
Referencias
- Inteligencia emocional [Internet]. Wikipedia.CC BY-SA 4.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/
- Uğurlu F, Evran Acar F. Teacher-Mediated Digital Game-Based Learning and Children’s Emotional Intelligence in Inclusive Classrooms: A Systematic Review and Critical Narrative Synthesis. J. Intell. 2026-08-07;14(8):181. doi:10.3390/jintelligence14080181 PMID: 42646027CC BY
- Ardiles-Irarrázabal RA, Valencia-Contrera M, Pérez-González JC, Pérez-Díaz P. Emotional intelligence and spirituality in university students: an integrative review. Front. Public Health. 2026-04-23;14. doi:10.3389/fpubh.2026.1819327 PMID: 42110240CC BY
Para profundizar
Libros · ver todos
Divulgación
La vida secreta del cerebro
Lisa Feldman Barrett
Ediciones Paidós, 2018
La ciencia de las emociones está en plena revolución y este cambio de paradigma tiene implicaciones de gran alcance para todos nosotros. La psicóloga y neurocientífica Lisa Feldman Barrett, cuya teoría de las emociones está impulsando una comprensión más profunda de la mente y el cerebro, revierte la creencia…