Cómo funciona
Todas las células de un cuerpo llevan los mismos genes. Un gen es un tramo de ADN que guarda la receta de una proteína, una de las piezas con las que la célula hace su trabajo. Aun así, una célula de músculo y una de hígado ni se parecen ni hacen lo mismo.
La diferencia está en qué recetas usa cada una. Usar una receta, o encender un gen, significa fabricar su proteína. Apagarlo es dejar de fabricarla. El ADN se parece al recetario de cocina que comparte toda una casa. Nadie cocina todas las recetas del libro, y cada persona abre siempre las suyas.
Cada célula guarda muchos genes que no usa nunca. Otros los usan todas, porque sirven para tareas comunes, como sacar energía del azúcar. Los hay también propios de un solo tipo de célula.
La célula coloca sobre ese recetario señales que indican qué recetas se pueden abrir y cuáles no.
La receta sigue escrita igual, letra por letra. Ese orden de letras se llama secuencia, y las señales no lo tocan. Esas señales son las marcas epigenéticas.
La primera manera de marcar tiene que ver con lo apretado que está el ADN. Dentro de la célula, el ADN va enrollado alrededor de unas proteínas, las histonas, como el cable de unos auriculares alrededor de los dedos. Donde queda muy apretado, las proteínas que ponen en marcha un gen no consiguen agarrarse a él. Ese gen se queda apagado.
Donde el ADN queda flojo ocurre lo contrario. Las proteínas llegan hasta el gen y este se enciende. Lo apretado o lo flojo depende de unas etiquetas químicas pequeñas que se pegan a las histonas. Unas aflojan el ADN y otras lo aprietan.
La segunda manera actúa sobre el propio ADN. La célula pega una etiqueta química diminuta justo al principio de un gen. Esa operación se llama metilación, y lo habitual es que el gen marcado quede apagado. Las dos maneras suelen ir juntas, y un tramo con mucha metilación y muy apretado no se usa.
Las marcas se ponen y se quitan según haga falta. Los genes se encienden o se apagan con el momento del desarrollo y con los cambios del entorno. La dieta de los progenitores, por ejemplo, puede cambiar la metilación de algunos genes, y con ella cuánto se usan.
Las marcas también duran. Cuando una célula se divide, las dos células nuevas suelen conservar las marcas de la primera, y así durante muchas divisiones. Por eso de una célula de hígado salen células que se comportan como células de hígado. En algunos casos las marcas pasan incluso de padres a hijos.