Cómo funciona
El ADN es la molécula que guarda la información de todos los seres vivos, desde las bacterias hasta los mamíferos. Hay ADN en las células de una persona y en las de la lechuga de la ensalada. En las células que tienen un compartimento interior llamado núcleo, el ADN está ahí dentro.
La comparación más útil es un recetario de cocina guardado en una estantería de la que nunca sale. El ADN es ese recetario completo. Cada receta es un gen, un tramo de ADN con la información para fabricar una cosa concreta, que muchas veces es una proteína.
El ADN se escribe con solo cuatro piezas químicas distintas, las bases, que se abrevian como A, T, G y C. Colocadas una detrás de otra forman una cadena, y el orden en que aparecen es la información.
El ADN lleva dos de esas cadenas enrolladas una sobre la otra, con las bases hacia dentro. La A de una cadena solo encaja con la T de la otra, y la G solo con la C. Conociendo una cadena se puede reconstruir la otra.
El ADN no sale del núcleo. Cuando la célula necesita una proteína, copia solo el gen que hace falta en otra molécula, de una sola cadena, llamada ARN mensajero. Es la hoja en la que se apunta una receta para llevarla a la cocina mientras el recetario sigue en su estante.
La copia se hace base a base, con el mismo encaje por parejas. Donde el ADN pondría una T, el ARN lleva otra base, la U.
A esto se refiere la expresión «encender un gen». Un gen encendido es un gen del que la célula está sacando copias en ARN para fabricar su proteína. Uno apagado sigue en el ADN, pero no se copia.
El ARN mensajero sale del núcleo al resto de la célula y allí se encuentra con los ribosomas. Un ribosoma es la máquina que monta las proteínas, el cocinero que lee la hoja. Sujeta el ARN y lo recorre.
Una proteína es una cadena de piezas más pequeñas, los aminoácidos, enganchadas una tras otra. Son los ingredientes del plato. Existen 20 aminoácidos distintos, y una proteína puede tener desde unos 50 hasta más de 1.000.
El ribosoma lee el ARN de tres en tres bases. Cada grupo de tres indica qué aminoácido toca, y con cada paso la cadena crece en uno. Otras moléculas de ARN, cada una con un aminoácido concreto pegado, lo acercan al grupo que le corresponde. Tres de las combinaciones posibles no indican ningún aminoácido y sirven de señal de final.
Varios ribosomas pueden leer a la vez la misma molécula de ARN, como varios cocineros que siguen la misma hoja. El recorrido completo va del ADN al ARN y del ARN a la proteína.
Las proteínas hacen una gran variedad de tareas dentro de la célula. Después del agua, son el componente que más masa aporta a un ser vivo, también al cuerpo de quien lee esto.