Cómo funciona
Ninguna célula se fabrica de cero: toda célula sale de otra que ya existía. En una biblioteca que repusiera sus libros con una fotocopiadora, cada ejemplar nuevo saldría de uno de la estantería. Ese proceso es la división celular, y sirve para tres cosas: crecer, reparar y reemplazar células.
Lo primero es copiar. El libro de la célula es su ADN. Antes de dividirse, la célula lo duplica entero, de modo que haya una copia para cada célula nueva. Esa preparación es la parte más larga de todo el proceso. Vista desde fuera, la célula parece inactiva, pero en realidad crece y copia.
Después vienen dos repartos: primero el del ADN y luego el de todo lo demás. El primero se llama mitosis. Para repartirlo, el ADN copiado se enrolla en paquetes, los cromosomas. Cada cromosoma lleva sus dos copias idénticas todavía juntas, como un libro grapado a su fotocopia.
La mitosis avanza en cuatro etapas, y en la biblioteca se reconocen bien. Primero se empaqueta: los cromosomas se compactan al máximo, como libros ya metidos en cajas. Después se alinea: las cajas quedan en fila por el centro de la célula, sujetas por unos hilos que tiran de ellas. Luego se separa: cada libro se aparta de su fotocopia y los dos van a lados opuestos. La célula no da este paso hasta que todas las cajas están bien sujetas. Al final se cierra: el reparto del ADN ha terminado.
Durante ese cierre llega el segundo reparto, la citocinesis. El resto de la célula se divide y quedan dos células separadas, con el mismo ADN. En la biblioteca serían dos salas, cada una con su juego completo de libros. Ya no hay original y copia, porque los dos juegos son iguales.
Un tejido es un conjunto de células del mismo tipo que hacen el mismo trabajo, y no todos usan la fotocopiadora al mismo ritmo. El intestino y la piel se renuevan sin parar. El hígado y el páncreas lo hacen despacio. El corazón y el cerebro se renuevan muy poco.
El revestimiento del intestino es el caso más rápido. Sus células nacen en el fondo de unos huecos de la pared, van subiendo y mueren en la punta pocos días después. Hace falta tanta reposición porque esa pared soporta el roce, los microbios y el desgaste químico.
En los tejidos que se renuevan, las células nuevas salen de unas células particulares, las células madre. Al dividirse, una célula madre suele dejar dos células con destinos distintos: una sigue siendo célula madre y la otra se convierte en un tipo concreto de célula, por ejemplo de la piel. Así el tejido no se queda sin células madre. El rincón del tejido donde viven les envía señales que las mantienen como tales, y de ese modo el tejido se sostiene a largo plazo.