En una frase
El cambio climático es una variación en el estado del sistema climático de la Tierra que dura décadas o más, hasta que el clima alcanza un nuevo equilibrio.
El clima no es el tiempo de un día concreto. Es el promedio del tiempo atmosférico a lo largo de muchos años. La Organización Meteorológica Mundial ha fijado ese periodo en 30 años.
Cómo funciona
Todo empieza con la energía que llega del Sol. En lo alto de la atmósfera, a la distancia a la que está la Tierra, esa energía equivale a 1361 vatios por metro cuadrado.
El clima depende de cuánta de esa energía entra, cuánta se refleja y cuánta queda atrapada. Los climatólogos llaman forzamientos radiativos a los factores que alteran ese reparto. Consideran básicamente cuatro:
- La radiación solar: la cantidad de energía que llega del Sol.
- El albedo: la fracción de luz que la Tierra refleja de vuelta al espacio.
- Los gases de efecto invernadero: gases de la atmósfera que dejan pasar la luz del Sol pero retienen parte del calor que la superficie devuelve hacia el espacio.
- Los aerosoles: partículas diminutas suspendidas en el aire.
Si uno de ellos cambia de forma duradera, el clima cambia con él.
Además existe la variabilidad interna: oscilaciones propias del sistema climático que no dependen de esos cuatro factores. El Niño, un calentamiento periódico de las aguas del Pacífico, es la más conocida.
El cambio actual es antropogénico, es decir, causado por los seres humanos. Se debe principalmente a que la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) añade gases de efecto invernadero a la atmósfera e intensifica su efecto. Desde 1951, la contribución de los factores naturales y de la variabilidad interna al cambio de la temperatura global es insignificante.
El resultado se mide en grados. Las temperaturas globales han subido alrededor de 1 °C desde 1880.