Cómo funciona
Los chimpancés y los bonobos son los parientes vivos más cercanos de la especie humana. La relación se parece a la de dos primos, que no descienden uno del otro pero tienen los mismos abuelos. Ese abuelo compartido es lo que en biología se llama ancestro común: un ser vivo del que salen dos ramas que después se separan. Vivió en África hace varios millones de años, y la fecha que dan los huesos no coincide del todo con la que dan los genes.
Esa historia se conoce sobre todo por los restos de seres vivos antiguos conservados en la roca, los fósiles, y por el terreno donde aparecen. Hacen el papel de las fotos sueltas de un álbum familiar al que le faltan casi todas las páginas. Cada foto nueva ayuda a ordenar la familia, aunque quedan huecos. Los restos más antiguos tienen tanta forma de simio que todavía se discute si pertenecen a la rama humana.
El orden de los cambios está mejor establecido. Lo primero fue caminar sobre dos piernas sin apoyar las manos, lo que se llama bipedismo, junto con unos colmillos más pequeños. Quienes caminaban así al principio tenían el cerebro del tamaño del de un chimpancé. El cerebro grande y las herramientas de piedra llegaron mucho más tarde.
Dos fechas dan la medida de esa espera. Andar erguido se remonta a unos 6 millones de años, y las piedras talladas más antiguas tienen 2,6 millones. Durante todo ese tiempo hubo parientes que caminaban de pie y no tallaban piedra.
Andar erguido de forma habitual es algo único entre los mamíferos. Un simio de cuatro patas que se pone de pie va más lento, gasta más energía y corre más riesgo de caerse. Le pasa lo que a un niño de un año que suelta el sofá: gateando llegaba antes y se caía menos. Por eso no se ve qué ventaja inmediata tenía, y su origen sigue sin una explicación aceptada.
Se han propuesto varias razones, entre ellas llevar comida, dejar las manos libres o vigilar el entorno. Ninguna encaja bien con lo que se observa en los simios de hoy. Los grandes simios salvajes evitan ir erguidos cuando llevan comida, y los chimpancés casi nunca se ponen de pie para otear.
Mucho después, la familia humana tuvo varias ramas vivas a la vez. La especie humana actual, Homo sapiens, surgió en África hace unos 300.000 años, y sus rasgos no aparecieron todos de golpe. Una pista de ese origen está en los genes: las personas se diferencian más entre sí dentro de África, y cada vez menos al alejarse de ese continente. Durante mucho tiempo hubo además otros humanos, como los neandertales, que vivieron en Europa, Oriente Próximo y parte de Asia. Hoy solo queda una rama.
El material genético que se consigue extraer de huesos de miles de años, el ADN antiguo, añadió algo que los huesos solos no contaban. La especie actual y los neandertales tuvieron hijos en común, como dos ramas lejanas del álbum que se juntan en una boda. Las personas de hoy con origen fuera de África conservan una pequeña parte de ADN neandertal. Por eso se descarta que los llegados de África sustituyeran a los demás humanos sin mezclarse con ellos.
Casos
El niño de Taung. Es el cráneo de una cría hallado en el sur de África, que describió un científico llamado Dart. Pertenece a un grupo africano de cerebro pequeño que ya caminaba erguido. Dart se fijó en el agujero de la base del cráneo, que estaba adelantado. Dedujo que aquel ser apoyaba más el peso en los pies y llevaba las manos libres. Otros científicos lo criticaron: era una cría, con rasgos de cría, y no estaba claro de qué terreno procedía. Enseña que una postura puede leerse en un solo hueso, y que esa lectura se discute antes de darse por buena.
El humano de Oase. En Oase, en Rumanía, apareció un humano de hace 42.000 años. Su ADN tenía bastante más parte neandertal que la que llevan las personas de hoy. Era tanta que uno de sus antepasados neandertales estaba muy cerca: entre cuatro y seis generaciones atrás, más o menos lo que separa a alguien de un tatarabuelo. Enseña que la mezcla dejó huella en familias concretas.
Lo que se suele confundir
El ser humano viene del chimpancé. El chimpancé que vive hoy no es un antepasado, es otra rama salida del mismo punto de partida. Las dos ramas llevan separadas el mismo tiempo y cada una ha seguido su camino.
Primero creció el cerebro y después llegó lo demás. El orden que muestran los huesos es otro. Los primeros parientes que andaban de pie tenían un cerebro como el de un chimpancé, y la piedra tallada tardó muchísimo en llegar.
Los neandertales son un escalón anterior a la especie actual. Fueron otra rama de humanos, que existió al mismo tiempo. Tampoco desaparecieron sin dejar rastro, porque un poco de su material genético sigue en personas vivas.