En una frase
La abiogénesis sostiene que la vida nació de materia inorgánica, sin vida, mediante una formación gradual y ordenada de moléculas orgánicas: las moléculas basadas en el carbono propias de los seres vivos [1][2].
También se la llama biopoiesis [2]. Sigue siendo una hipótesis. Nadie ha observado en un experimento el paso de lo no vivo a lo vivo [2].
Cómo funciona
Primero, la química puede fabricar lo que fabrica la vida. En 1828, Friedrich Wöhler sintetizó en el laboratorio la urea, una sustancia presente en los seres vivos. Fue la primera vez que se lograba algo así [1]. Las sustancias de la vida, entonces, no necesitan un ser vivo que las produzca.
Segundo, un escenario. En 1924, Aleksandr Oparin publicó El origen de la vida en la Tierra [1]. En 1929, J. B. S. Haldane propuso que los océanos de la Tierra primitiva, muy distintos de los actuales, formaban una «sopa caliente diluida» en la que podían surgir los compuestos orgánicos básicos de la vida [1][2].
Tercero, la prueba en un matraz. En 1952, el experimento de Miller y Urey hizo pasar una corriente eléctrica por una mezcla de gases sin oxígeno: metano, amoníaco, hidrógeno y vapor de agua. Se formaron aminoácidos [2]. Los aminoácidos son las piezas que, unidas en cadena, forman las proteínas. Las piezas sueltas de este tipo se llaman monómeros.
Cuarto, una molécula que hace dos trabajos. Hoy la vida guarda su información en el ADN y ejecuta casi todas sus tareas con proteínas, entre ellas las enzimas, que aceleran las reacciones químicas. La hipótesis del mundo de ARN intenta explicar el origen sin dar por hecho que ADN y proteínas existían desde el principio [3]. El ARN es una molécula emparentada con el ADN. En ese mundo primitivo, el ARN almacenaría información en su secuencia, se plegaría en formas definidas, se uniría a moléculas pequeñas y a metales y, en algunos casos, aceleraría reacciones. Una sola clase de molécula reuniría así la información y la función [3].
La mayoría de los investigadores piensa que la vida desciende de ese mundo de ARN, aunque otras moléculas capaces de copiarse a sí mismas y de acelerar sus propias reacciones pudieron precederlo [2].
Quinto, el fósforo. El ARN es una cadena de nucleótidos. Un nucleótido es un nucleósido, formado por un azúcar y una base, unido a un grupo fosfato. El químico Alexander Todd, premio Nobel, lo resumió así: «donde hay vida, hay fósforo» [4]. En experimentos de química prebiótica, la química previa a la vida, se mezclaron nucleósidos con un reactivo llamado DAP en agua a 50 °C y con pH entre 5,5 y 10. Se obtuvieron varios nucleótidos con fosfato [4]. Son ensayos de laboratorio en condiciones controladas, no observaciones de la Tierra primitiva.