Federico II comprueba que los buitres buscan la carne con la vista

Federico II, emperador del siglo XIII, probó con buitres de párpados cosidos si encontraban la carne por el olfato. No la notaron, y escribió que estas aves se guían por la vista. Hoy se sabe que los buitres del Viejo Mundo buscan la carroña sobre todo con la vista.

Una bandada de grullas vuela en formación de ángulo sobre un paisaje llano de carrizos.
Ilustración. Grullas en formación: Federico II escribió que la que va delante se cansa y cede el puesto; no es una imagen de época.

Qué se vio y cómo

Federico II quiso comprobar si los buitres encuentran la carne por el olfato o por la vista. La prueba fue esta. El buitre tiene los párpados cosidos y no ve. La nariz le queda sin tapar. Se le echa carne delante, y el ave no la nota.

Con esa prueba respondió a una idea que algunos autores sostenían. Decía que los buitres encuentran por el olfato la carroña, los animales muertos de que se alimentan. Si fuera así, un buitre sin vista y con la nariz libre daría con la carne.

Federico escribe que lo probó muchas veces. De ahí concluye que el buitre se guía por la vista y no por el olfato. No se sabe cuántos buitres fueron, cuánto duró la prueba ni dónde se hizo.

El libro recoge una segunda comprobación. A buitres hambrientos se les lanzaron delante gallinas vivas, y no las mataron. Las comían cuando ya estaban muertas.

El mismo pasaje cuenta cómo buscan comida. Los buitres miran desde rocas altas. Si no ven nada, suben y dan vueltas en el aire. Cuando uno baja, los demás lo siguen.

Federico observó también a las aves que cada año viajan, ida y vuelta, entre la zona donde crían y la zona donde pasan el invierno. Ese viaje es la migración. Durante él, las aves de agua vuelan en dos filas que forman un ángulo, o en una sola. La grulla que va delante vigila los peligros y avisa con la voz. Federico escribe que esa grulla se cansa y deja el puesto. Otra ocupa su lugar y la primera vuelve a la fila.

Un estudio moderno cuenta otra comprobación, la de las barnaclas, unos gansos. Una leyenda del norte decía que nacían de la madera podrida de barcos viejos. Federico mandó traer esa madera. Vio en ella formas como conchas pegadas, sin cuerpo de ave, y dudó de la leyenda.

Todo quedó en De arte venandi cum avibus, su libro de cetrería, que es cazar con aves de presa adiestradas. En el prólogo dejó escrito su propósito: «las cosas que son, como son». Dice allí que indagó durante mucho tiempo, ejercitándose él mismo. A su experiencia sumó la de otros.

El descubrimiento

Qué
Los buitres encuentran la carne por la vista y no por el olfato; la grulla que va delante de la bandada cede el puesto
Quién
Federico II
Cuándo
Siglo XIII
Dónde
No consta dónde se hizo la prueba; su corte estaba en Sicilia
Con qué
Buitres con los párpados cosidos y la nariz libre, y carne echada delante
Dónde quedó escrito
De arte venandi cum avibus (El arte de cazar con aves)

Qué se creía

Aristóteles dominó en Occidente el estudio de los seres vivos durante siglos. Su autoridad rara vez se discutía. Federico recoge dos de sus ideas sobre las aves que viajan. Una decía que la misma ave guía la bandada durante todo el viaje. Otra, que las voces de grullas y gansos de noche se deben al esfuerzo del vuelo.

Algunos autores sostenían que los buitres huelen la carroña. El libro lo recoge así: «algunos dicen».

Por qué importa

Un libro de caza del siglo XIII corrigió a Aristóteles con lo que su autor había visto y probado. La grulla de delante cede el puesto, escribió Federico, y no guía todo el viaje. De las aves que viajan de noche dice que se llaman unas a otras con la voz.

Un autor del siglo XVI lo usó ampliamente en su obra sobre las aves. Aun así, un estudio moderno sostiene que apenas influyó en el estudio de las aves hasta finales del siglo XVIII.

Ese estudio destaca además las preguntas que Federico se hace sobre la migración. Entre ellas están cuándo parten las aves, con qué tiempo y en qué orden vuelan. El libro responde a varias con lo observado: las grullas, por ejemplo, salen desde mediados de septiembre.

Quién era

Federico II era un emperador que escribió un libro sobre la caza con aves. En el libro se titula emperador romano y rey de Jerusalén y de Sicilia.

El prólogo cuenta que escribía entre asuntos de gobierno que casi no le dejaban tiempo. No abandonó el propósito. Un estudio moderno calcula que llevaba unos treinta años practicando la caza con aves y reuniendo datos. Su corte estaba en Sicilia, lugar de paso de aves migratorias, en una de las rutas principales de Europa. Se apoyó en lo que él y sus cazadores veían y probaban.

Qué se sabe hoy

Los buitres del Viejo Mundo buscan la carroña sobre todo con la vista. En América es distinto: tres especies de buitres tienen un olfato muy desarrollado.

Las preguntas de Federico sobre la migración siguen siendo válidas para quienes la investigan hoy, según el estudio moderno citado.

Lo que se discute

El latín conservado tiene lagunas. El original se perdió y quedan dos versiones, una corta y otra larga. El pasaje de las barnaclas no está en las páginas latinas consultadas.

Federico, además, no da por falsa la leyenda de las barnaclas. Dice que duda porque faltan pruebas.

Antes y después

  1. Siglo XIIIFederico II prueba con buitres de párpados cosidos que buscan la carne con la vista.
  2. Hacia 1244-1248Se escribe el libro de Federico II sobre la caza con aves.
  3. 1248El original del libro se pierde tras la batalla de Parma; quedan dos versiones.
  4. 1596El libro de Federico II sobre la caza con aves se imprime en Augsburgo.

Fuentes

  1. Federico II de Hohenstaufen. Reliqua librorum Friderici II. Imperatoris de arte venandi cum avibus, cum Manfredi regis additionibus (libro I y comienzo del II, con notas de Schneider) [Internet]. Internet Archive (ejemplar digitalizado de la Wellcome Library); [consultado el 2026-10-09]. Disponible en: https://archive.org/details/b28759886
  2. Niemelä P, Vuorisalo T, Örmä S. Frederick II of Hohenstaufen and modern ecology. Natural History Sciences. 2021. doi:10.4081/nhs.2021.539

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