Ibn al-Baitar y la planta que nadie sabía nombrar
El tratado de los simples de Ibn al-Baitar reúne en cada entrada lo que dijeron Dioscórides, Galeno, Rasis y Avicena. Su edición francesa añade otra capa. Botánicos modernos discuten, siglos después, qué planta se escondía detrás de cada nombre.
Si una mujer embarazada pisa esta planta, aborta. Eso se decía del onosma, y la entrada lo recoge con la cautela de quien repite un rumor: «on prétend», se pretende [1].
Justo antes aparece una afirmación más concreta. La hoja del onosma, tomada con vino, mataba al feto y lo expulsaba de la matriz [1].
Lo llamativo viene después. Nadie se pone de acuerdo sobre qué planta es. Unos comentaristas ven en ella el Onosma echioides, Fée considera ligera esa identificación y Sprengel duda entre un lithospermum y una anchusa. Según el texto de Dioscórides que suele seguirse, además, la planta no tiene ni hojas, ni flores, ni frutos [1]. Una planta sin hojas cuya hoja se bebe con vino.
Qué contiene la obra
El tomo 1 del Traité des simples es la versión francesa, con notas, del tratado de Ibn al-Baitar (Ibn el-Beithar en la grafía de la edición). Trata de los simples: sustancias que se usaban como remedio o alimento sin mezclarlas con otras. Cada una tiene su entrada. Ahí caben plantas y también animales [1].
El método se repite entrada tras entrada: parte de la descripción de Dioscórides y la coteja con lo que escribieron Galeno, Rasis, Avicena y otros [1].
El Hypoglosson, o lengua de caballo, tiene raíz y jugo emolientes. Se pretende que los epilépticos llevan con éxito sus sumidades. El Abutilon sirve para las heridas recientes: las cicatriza pronto. El Holosteum es desecativo y astringente a la vez, por eso se da a quienes sufren contracturas o rupturas musculares. Su raíz, cocida con carne, se vuelve astringente; con vino se administra contra esas mismas rupturas [1].
La semilla del Ocymoides, tomada con vino, es antídoto contra las picaduras de víbora y de otros animales venenosos. Galeno añade algo más: sus semillas son subtilizantes y desecativas sin irritar [1].
A veces las voces chocan dentro de una misma entrada. Del ganso se dice que es muy caliente, muy abundante en humores y lento de digerir. Pero el autor interviene en primera persona: «Je déclare, moi». Y afirma lo contrario: que es un alimento excelente, cuyo quilo es bueno y sin mala calidad [1].
La edición suma otra capa: la de los comentaristas modernos, Fée, Sprengel, Sontheimer, Dietz, Freytag. En el §192 coinciden en ver Onobrychis sativa, la esparceta, aunque Fraas prefiere Onobrychis caput-galli. El Hypoglosson se identifica con Ruscus hypoglossum. Freytag pone el Abutilon bajo Cucurbita gazensis, sin citar autoridades. Para el Holosteum, varios proponen Holosteum umbellatum, una planta blanda. Su nombre, según Plinio, viene por antífrasis: decir lo contrario de lo que es [1].
Comparación
Identificaciones botánicas según los comentaristas
| Aspecto | Consenso entre comentaristas | Discrepancia señalada |
|---|---|---|
| §192 (Onobrychis) | Onobrychis sativa (esparceta) | Fraas prefiere Onobrychis caput-galli |
| Onosma | Sprengel: lithospermum o anchusa | Otros: Onosma echioides, que Fée considera dudoso |
| Hypoglosson | Ruscus hypoglossum | Sin discrepancia registrada |
| Abutilon | Sin identificación consensuada | Freytag: Cucurbita gazensis, sin citar autoridades |
| Holosteum | Holosteum umbellatum, planta blanda | Plinio: su nombre es por antífrasis |
Por qué importa
Ibn al-Baitar no presenta su tratado como un descubrimiento. Su aportación es otra: junta en un solo lugar a las autoridades griegas y árabes sobre cada sustancia, de modo que el lector ve en la misma página dónde coinciden y dónde no [1].
La edición comentada vuelve visible un segundo problema. Saber qué hace una planta sirve de poco si no se sabe qué planta es. Los botánicos que anotan el texto intentan ponerle a cada entrada un nombre científico. Con frecuencia, discrepan entre ellos [1].
El resultado es un libro de remedios que funciona también como registro de dudas. Esas dudas abarcan tres capas: la de Dioscórides, la de sus comentaristas árabes y la de los botánicos que leyeron a todos ellos siglos después.
Lo que queda abierto
Queda por ver cómo zanjaba Ibn al-Baitar la identidad de una planta como el onosma, cuando sus propias autoridades discrepaban incluso sobre si tenía hojas, flores y frutos. ¿Iba más allá de citar a Dioscórides y a los comentaristas posteriores? ¿O se limitaba a dejar constancia del desacuerdo?
Lecturas
- Traité Des Simples Tome 1. Edición digitalizada en Internet Archive, de dominio público.
Cifras
Una dracma: la cantidad de Ousid, una especie de nenúfar indio, caliente y seco, que el texto asocia a la evacuación de humores y la disipación de flatulencias gruesas [1].
Referencias
- Ibn al-Baitar (Ibn el-Beithar). Traité des simples. Tome 1. Internet Archive.