Cómo funciona
Un cuerpo se parece a un barco grande, dividido en muchos compartimentos y con un generador en cada uno. En cubierta, unos ventiladores meten y sacan aire, pero con eso no se enciende ninguna luz. Esos ventiladores son los pulmones. Respirar, en el sentido corriente, es solo ese movimiento de aire.
Del aire de cubierta, el oxígeno pasa a unos conductos que recorren todo el barco. Esos conductos son la sangre, y el paso del oxígeno ocurre entre los pulmones y ella, a través de una superficie fina. Después, la sangre reparte el oxígeno por los compartimentos, que son las células.
En cada compartimento, el generador usa el oxígeno que le llega para romper su combustible y sacar energía. Uno de esos combustibles es la glucosa, que llega con la comida, y eso que hace el generador es la respiración celular. En los mamíferos, los generadores son las mitocondrias, unas piezas internas de la célula.
Con oxígeno, la glucosa se rompe por completo. Al final del proceso, ya en la mitocondria, el oxígeno acaba formando agua.
La electricidad del generador sirve para todo lo que hay a bordo. En la célula, esa electricidad es el ATP, una molécula pequeña que lleva la energía lista para gastar. Se gasta tan deprisa que el cuerpo humano usa en un día ATP por un peso parecido al suyo, y por eso las células lo rehacen sin parar. Lo gastan, por ejemplo, para mandar un impulso nervioso o para fabricar ADN. Tampoco es cosa solo de animales: toda la vida celular que se conoce recurre a él. Y parte de la energía de la glucosa, en vez de irse como calor, queda guardada en el ATP.
Un generador también deja humo, y hay que sacarlo. El humo de la célula es un gas, el dióxido de carbono, que suelta como residuo mientras trabaja. En los pulmones, ese gas pasa de la sangre al aire.
Cuando falta oxígeno, no se apaga todo, porque el primer paso no lo necesita. Antes de llegar al generador, cada molécula de glucosa se parte en dos trozos. Eso ocurre fuera de la mitocondria y ya da un poco de electricidad, es decir, poco ATP.
Lo que les pasa después a esos dos trozos depende del oxígeno. Si lo hay, continúan hasta la mitocondria. Si no lo hay, en las células humanas se transforman en una sustancia llamada lactato. Ese cambio permite que la glucosa siga partiéndose y que la célula siga sacando algo de energía.