Fondo · Antigüedad

Vino agrio, hierro candente y sol templado: los perros enfermos de Nemesiano

Un poema latino de caza, escrito entre los siglos III y IV, recoge remedios para la sarna, las garrapatas y la rabia del perro. Coincide con sus predecesores en algunos puntos. En otros, no.

Un perro con sarna. El remedio: vino agrio y aceite de oliva sobre la piel, y después, al sol. No al sol fuerte. Al templado.

La receta no está en un manual de veterinaria. Está en un poema. Lo escribió Nemesiano, poeta latino al que las ediciones antiguas llaman cartaginés, activo entre los siglos III y IV. Su Cynegetica es poesía didáctica sobre la caza: perros y liebres como protagonistas. Sus Bucólicas, sobre la vida pastoril, completan el retrato: un autor que miraba el campo con ojo práctico.

Lo que dice el poema

El pasaje de la sarna lo dice así: «acidos Bacchi latices ... Tritonide oliua ... tepidoque ostendere soli». Los «licores ácidos de Baco» son el vino agriado. La «oliva tritonia» es la de Atenea, la del aceite. El último paso es mostrar el animal al sol tibio [1].

Las garrapatas, que el poema llama tyreas, se quitan con un cuchillo calentado: «candenti ... cultro». Cauterización [1]. Varrón y Columela, para el mismo parásito, al que llamaban ricini, prescribían ungüentos [1].

La rabia aparece como un veneno oscuro que hace espuma y salta a las fauces feroces del perro [1]. Plinio situaba el peligro en el momento más ardiente del verano, cuando el sol entra en la primera parte de Leo y sale la estrella del Can; durante todo ese periodo, escribía, los perros son empujados a la rabia [1]. Grattius y Plinio trataban además de un gusano como posible causa de la hidrofobia. Nemesiano no lo menciona [1].

Queda la liebre. Jenofonte recomendaba entregar el cuerpo de la pieza cazada a los perros jóvenes para que lo despedazaran [1]. En el texto de la Cynegetica se lee lo contrario: es mala cosa enseñar al galgo a comer liebre [1].

Por qué importa

La Cynegetica fija en verso un repertorio de cuidados del perro de caza: piel, parásitos, rabia, alimentación tras la caza. Y en cada punto se puede medir frente a la tradición.

Donde Varrón y Columela ponían ungüento, aquí hay hierro caliente, y donde Grattius y Plinio discutían un gusano como causa de la rabia, aquí hay silencio. También el consejo sobre la liebre es contrario al de Jenofonte.

En el siglo XVI, Roberto Titi, al comentar las Bucólicas, justificaba que un cerezo aparezca junto a un río porque, según Plinio, es de los árboles que gustan de lugares con agua [2]. También explicaba la costumbre de los pastores, sobre todo los enamorados, de escribir sus cantos en la corteza de los árboles [2].

Lo que queda abierto

Queda por ver qué lecturas de la receta contra la sarna son de Nemesiano y cuáles son enmiendas de sus editores. El texto vacila entre «oliuo» y «oliua», y en otros pasos, entre «hoc» y «hos».

Referencias

  1. Nemesiano. The Cynegetica of Nemesianus. Internet Archive.Dominio público
  2. Nemesiano, Calpurnio Sículo, Roberto Titi (comentario). M. Aurelii Olympii Nemesiani Carthaginiensis. T. Calphurnii Siculi Bucolica. Nuper à situ, & squallore vindicata, nouisque commentarijs exposita opera, ac studio Roberti Titii Burgensis.. Internet Archive.Dominio público