Fondo · Antigüedad

Séneca, el barbero y los elefantes de Pompeyo

En un ensayo sobre el tiempo y en una carta a Lucilio, Séneca reúne elefantes en el circo, leones sin cadena y una esclava que no sabe que se ha quedado ciega. Todo sirve a un mismo argumento moral.

Un hombre se enfurece porque el barbero ha sido algo descuidado con su pelo. Lo vive como un asunto grave. Séneca lo anota en Sobre la brevedad de la vida como retrato de la élite ociosa de Roma [1].

No es un estudio empírico. Es filosofía moral que argumenta con anécdotas, propias y ajenas, contra el mal uso del tiempo.

Una lista de primeros y una mujer que no sabe que no ve

El ensayo incluye un catálogo de «primeros» de la historia romana. Pompeyo fue el primero en organizar en el circo un combate con dieciocho elefantes. Frente a ellos, en batalla simulada, puso a hombres que no eran criminales. Sila había sido el primero en exhibir en el circo leones sin cadena. Los lanzadores de jabalina encargados de abatirlos los envió el rey Boco [1].

Siguen más nombres. Duilio, primero en ganar una batalla en el mar. Curio Dentato, primero en desfilar con elefantes en un triunfo. Claudio, primero en persuadir a los romanos de desplegar una fuerza naval. De ahí su apodo, Caudex: así llamaban los antiguos a una estructura hecha de varias tablas unidas [1].

En las Cartas morales a Lucilio el ejemplo es doméstico. Harpaste, una esclava de su casa, se quedó ciega de repente. No sabe que está ciega. Pide una y otra vez que la cambien de habitación porque cree que la suya es demasiado oscura [2].

Séneca convierte el caso en espejo. Nadie entiende que él mismo es codicioso o avaro. La diferencia está en que los ciegos piden un guía y los demás vagan sin él. A nadie, escribe, le llega una mente buena antes que una mala. Y a nadie le cuesta volver a la naturaleza, salvo a quien la ha abandonado [2].

Por qué importa

Los dos textos dejan constancia de usos romanos de animales salvajes: elefantes en combates y en desfiles de triunfo, leones sueltos en el circo, con cazadores llegados de un reino aliado. Quien los registra no es un cronista, sino un moralista que los usa como ejemplo.

También describen a una persona que pierde la vista sin advertir que la ha perdido. Séneca lleva esa ceguera al terreno de la conducta: no ver los propios vicios. Su tesis es que ese carácter puede corregirse con esfuerzo.

Lo que queda abierto

Queda por ver si los «primeros» de la lista resisten el cotejo con otros testimonios: Séneca los da por oídos o tomados de una misma fuente, sin otra verificación. Y queda por ver qué ocurrió realmente con Harpaste, cuyo caso es una anécdota única y no un caso clínico documentado.

Lecturas

Cifras

18 elefantes en el combate del circo organizado por Pompeyo, el primero de ese tipo según Séneca [1].

Referencias

  1. Lucio Anneo Séneca. On the Shortness of Life.
  2. Lucio Anneo Séneca, Richard M. Gummere (trad.). Ad Lucilium epistulae morales. With an English translation by Richard M. Gummere.

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