Fondo · Antigüedad
Solino pone fecha y cielo a la fundación de Roma
La tradición reúne bajo el nombre de Cayo Julio Solino un recorrido por todo el mundo conocido, de Hispania a la India. Entre animales y pueblos, asoma un cálculo. Ata el nacimiento de Roma a las olimpiadas griegas, a la caída de Troya y a la posición de los planetas.
Un animal pequeño y rústico excava sepulcros de noche. Se alimenta de los cadáveres. La frase latina ni siquiera lo nombra: «parvum, sed rusticum animal, nocte sepulchra perfodiens et cadaveribus vescens mortuorum» [1].
Así trabajan los Collectanea rerum memorabilium: reúnen cosas dignas de memoria, región por región. El índice de rúbricas recorre Italia, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Grecia, Tracia, las islas, Escitia, Germania, la Galia, Britania, Hispania, Libia, Mauretania, Numidia y África [1].
Bajo esos títulos, seres vivos y piedras se mezclan. Aparecen la boa, los lobos, los linces, la piedra lincurio. También el coral, las aves de Diomedes, el ámbar, la hiena y la piedra hienia. En Mauretania, elefantes que luchan con dragones [1].
Un año, un día y un cielo para Roma
La edición de De Mirabilibus mundi, preparada por Guillelmus Tardivus, contiene un cómputo cronológico. Sincroniza tres relojes distintos: la historia romana, las olimpiadas griegas y la toma de Troya [2].
El resultado es concreto. Entre la caída de Troya y la fundación de Roma pasan 433 años: «inter exortum vrbis et troiam capta iure esse annos quadringentos triginta tres constat». La fundación cae en el primer año de la séptima olimpiada [2].
El texto se apoya en autoridades con nombre. Siguiendo a Varrón, funda Roma Rómulo, hijo de Marte y Rea Silvia, o de Marte e Ilia según otros; se llama primero «Roma cuadrada» por estar asentada en equilibrio [2].
Luego llega el día. Rómulo traza los cimientos de los muros tras tomar los auspicios, con 18 años, el undécimo día antes de las calendas de mayo [2].
El cielo de ese momento, según Lucio Tarrutio: Júpiter en Piscis; Saturno, Venus, Marte y Mercurio en Escorpio; el Sol en Tauro; la Luna en Libra. En latín, «ioue in piscibus, saturno, venere, marte, mercurio in scorpione, sole in tauro, luna in libra constitutis» [2].
Por qué importa
El cálculo sincroniza la fundación de Roma con el sistema de olimpiadas griegas y con la toma de Troya, atribuido de forma explícita a Varrón y a Lucio Tarrutio. Fija así una fecha astrológica precisa para el origen de la ciudad [2].
La misma obra muestra que contar el tiempo no era algo dado. Antes de Augusto, el año variaba según el pueblo: los egipcios lo cerraban en 4 meses, los árcades en 3, los carnanos en 6. Los lavinios usaban 13 meses y 374 días. Los romanos, al principio, contaban 10 meses empezando en marzo [2].
Ese primer día de marzo tenía sus ritos. Las vestales encendían fuego nuevo en los altares, se cambiaban los laureles viejos por verdes, senado y pueblo celebraban comicios y las matronas servían la cena a sus esclavos, como hacían los señores en las Saturnales [2].
Lo que queda abierto
Queda por ver si los 433 años, la séptima olimpiada y la duración de cada reinado coinciden con lo que escribieron las autoridades que la propia obra invoca: Varrón, Tarrutio, Eratóstenes y Apolodoro. Queda por saber, también, qué animal excava sepulcros de noche. El texto no le da nombre.
Lecturas
- Collectanea rerum memorabilium. Edición digitalizada en Internet Archive, de dominio público.
- De Mirabilibus mundi. Ed. Guillelmus Tardivus. Edición digitalizada en Internet Archive, de dominio público.
Cifras
- 433 años entre la toma de Troya y la fundación de Roma [2].
- Fundación en el primer año de la séptima olimpiada [2].
- 18 años tenía Rómulo al trazar los muros, el undécimo día antes de las calendas de mayo [2].
- Reinados: Rómulo 37 años; Numa 43; Tulio Hostilio 32; Anco Marcio 24; Tarquinio Prisco 37; Servio Tulio 32; Tarquinio el Soberbio 25 [2].
- Año antes de Augusto: 4 meses entre los egipcios, 3 entre los árcades, 6 entre los carnanos, 13 meses y 374 días entre los lavinios, 10 meses desde marzo entre los primeros romanos [2].
El paisaje alrededor del cálculo
Antes de Rómulo, el texto llena el suelo de Roma de huellas anteriores. En el altar de Hércules del foro boario no entraban moscas ni perros, por intervención divina, y así seguía ocurriendo [2].
Los compañeros de Hércules fundaron el erario de Saturno y llamaron «Saturnio» al monte Capitolino. Una puerta se llamó «Saturnia» y más tarde Pandana [2]. La parte baja del Capitolino fue morada de Carmenta, de quien toma nombre la puerta Carmental [2].
El Palatino, dice el texto, lo fundaron los árcades como la ciudad de Palanteo, en un lugar que antes habitaron los aborígenes, junto a una laguna que formaba el Tíber [2].
En los Collectanea, el aparato crítico de la edición moderna remite la descripción de Asia y de la India a las Etimologías de Isidoro de Sevilla [1]. Asia se extiende por toda la franja de oriente: provincias que van de la India a Palestina, Egipto y Libia; montes como el Tauro, el Olimpo y el Cáucaso; ríos como el Indo, el Tigris, el Éufrates y el Ganges [1]. La India llega hasta donde nace el sol y, por el norte, hasta el Cáucaso [1].
Referencias
- Cayo Julio Solino. Collectanea rerum memorabilium. Internet Archive.
- Cayo Julio Solino, Guillelmus Tardivus (ed.). De Mirabilibus mundi. Ed. Guillelmus Tardivus. Internet Archive.