Columela anota que las marcas del padre quedan en las crías

Columela escribió que «las marcas del padre quedan casi siempre en las crías». Lo dejó en un libro de época romana sobre el trabajo del campo, al hablar de las ovejas. El caso que cuenta es un cruce de su tío: carneros salvajes de África con ovejas de establo. Los corderos nacieron del color del padre, y ese color seguía dos generaciones después.

Un carnero salvaje de pelo áspero en un corral de piedra, junto a una oveja lanuda y un cordero.
Ilustración. Un carnero salvaje junto a una oveja y su cordero, como en el cruce que cuenta Columela; no es una imagen de época.

Qué se vio y cómo

A Gades llegaban carneros salvajes de África. Gades era un municipio romano que tenía África cerca, y los animales se traían para los espectáculos. Columela escribe que eran feroces y de un color asombroso. El texto no dice qué color era.

Su tío paterno compró algunos y se los llevó a sus tierras, que el texto no sitúa. Allí los amansó. Después los juntó con ovejas de establo, las que se criaban bajo techo.

De esa unión nacieron corderos de pelo áspero. Columela escribió que eran «del color del padre». Tenían, por tanto, el color del carnero africano y no el de la oveja.

Aquellos corderos crecieron y se pusieron con ovejas tarentinas, la raza que los antepasados de Columela tenían por la mejor. Nacieron carneros de lana más fina que la de sus padres.

Esos carneros tuvieron crías a su vez. Columela escribe que sacaron la suavidad de la madre y el color del padre y del abuelo. El abuelo era uno de los primeros corderos, los del color del carnero africano.

El orden es este. Primero, el carnero salvaje. Luego, su cordero de pelo áspero. Después, un carnero de lana más fina, hijo de ese cordero y de una tarentina. Al final, una cría de lana suave. La lana fue cada vez más fina. El color, según el relato, fue siempre el del padre.

El tío sacó de ahí una regla que solía repetir. Decía que el aspecto de un animal salvaje vuelve a aparecer en sus nietos. Para entonces, añadía, la fiereza es menor.

El texto no cuenta cuántos animales hubo ni cuánto duró el cruce. Tampoco da una causa para que el color del padre se mantuviera.

El descubrimiento

Qué
Las marcas del padre quedan casi siempre en las crías; el caso: corderos de carnero salvaje africano que conservan el color del padre durante tres generaciones
Quién
El tío paterno de Columela hizo el cruce; lo cuenta el sobrino
Cuándo
Época romana
Dónde
No consta: los carneros llegaron al municipio de Gades y el tío los llevó a sus tierras
Con qué
Cruce de animales seguido durante tres generaciones, sin recuento
Dónde quedó escrito
De re rustica, libro VII

Qué se creía

El mejor color de la lana era el blanco. Columela da la razón: de la lana blanca se hacen muchos colores, y ella no sale de ningún otro. Entre los romanos había ya rebaños dedicados a la lana, según un estudio moderno.

Los antepasados de Columela tenían por buenas unas pocas razas de oveja, y por las mejores, las tarentinas. Columela añade que la práctica había enseñado a sacar otros colores en las ovejas. El cruce de su tío es el ejemplo que pone.

Por qué importa

Columela escribió que «las marcas del padre quedan casi siempre en las crías». La frase está en la parte del libro que enseña a elegir un carnero. De ella saca un consejo práctico: quien quiera lana blanca debe escoger machos muy blancos.

En el cruce del tío, el color de los carneros africanos pasó a los corderos. Siguió en las crías de después, aunque las madres fueran de otra raza. Columela no dice por qué ocurre. Lo anota como algo que el ganadero debe tener en cuenta al comprar.

En el libro, el relato ocupa unas líneas. Columela recoge la regla de su tío y pasa a explicar cómo se compra un rebaño.

Un estudio moderno de genética presenta el libro como el texto más antiguo que habla de las ovejas del sur de la península ibérica.

Quién era

Columela firma De re rustica, un libro sobre el trabajo del campo. En una de sus partes habla de las razas de ovejas, del color de la lana y de cómo elegir un carnero. El cruce aparece entre esos asuntos, como algo que hizo un pariente.

Ese pariente era su tío paterno, Marcus Columella. El sobrino lo describe como un hombre de ingenio vivo y un labrador ilustre. No consta cuándo vivió. La regla sobre los nietos no sale de un recuento de corderos: Columela la da como una frase que el tío decía.

Qué se sabe hoy

Dos estudios modernos sobre razas de ovejas citan el cruce como un cruce de época romana. Ninguno comenta que los corderos salieran del color del padre, ni explica por qué ese color se mantenía.

Lo que se discute

Uno de esos estudios cuenta el cruce de otra manera. Habla de ovejas de lana fina del sur de Italia cruzadas con carneros africanos. El texto latino dice carneros salvajes, ovejas de establo y, después, tarentinas.

El otro estudio afirma que el tío buscaba mejor lana. El texto habla de colores y no nombra ningún propósito. Los dos estudios tampoco coinciden en el siglo en que sitúan a Columela.

Antes y después

  1. Hacia 6000 a. C.La oveja llega a Europa y a las orillas del Mediterráneo.
  2. Época romanaColumela cuenta en De re rustica el cruce de carneros salvajes y ovejas que hizo su tío.
  3. Siglo XVSe cree que carneros merinos pasan de Aragón al sur de Italia.
  4. 1774La emperatriz María Teresa compra 300 merinos a España para llevarlos a Hungría.
  5. Siglo XIXEl merino llega a Australia y a Nueva Zelanda.

Fuentes

  1. Columela, Lucio Junio Moderato. Columella: De Re Rustica VII (L. Iunius Moderatus Columella, De re rustica liber septimus), cap. 2 §2-6 y cap. 3 §1-2 [Internet]. The Latin Library; hacia mediados del siglo I (obra); sin traducción: texto latino [consultado el 2026-10-08]. Disponible en: http://www.thelatinlibrary.com/columella/columella.rr7.shtml
  2. Ciani E, Lasagna E, D'Andrea M, Alloggio I, Marroni F, Ceccobelli S, et al. Merino and Merino-derived sheep breeds: a genome-wide intercontinental study. Genetics Selection Evolution. 2015. doi:10.1186/s12711-015-0139-z PMID: 26272467
  3. Anaya G, Garrido JM, Riquelme JA, Martínez RM, Membrillo A, Caro JA, et al. Ancient DNA Reveals the Earliest Evidence of Sheep Flocks During the Late Fourth and Third Millennia BC in Southern Iberia. Animals. 2024. doi:10.3390/ani14243693 PMID: 39765596

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