Fondo · Antigüedad
Rufo de Éfeso: la col, la lechuga y el pan, alimento por alimento
Más de treinta frases latinas atribuidas a Rufo de Éfeso sobreviven porque Rhazes las citó. Casi todas responden a una sola pregunta: qué hace cada alimento en el cuerpo de quien lo come. Una edición francesa las reunió, las cotejó con los manuscritos y las tradujo por primera vez a esa lengua.
«Siccus est.» La col es seca. Por eso, según Rufo, sirve contra la embriaguez, provoca la orina, reseca el vientre y da buen color.
La frase está en latín, no en el griego del médico de Éfeso. Sobrevive porque Rhazes la citó, como el resto de los más de treinta fragmentos sobre dieta que se conservan.
El procedimiento se repite en todos ellos. A cada alimento se le asignan unas cualidades: caliente o frío, seco o húmedo. A partir de ahí, casi siempre con un «por eso», se explican sus efectos en el vientre, la orina, el sueño o el deseo.
Un recetario de cualidades
Los fragmentos indican de qué obra salen. Algunos proceden del «libro de los quimos» (liber chimorum), otros del «libro del régimen» (liber regiminis) y otros de un «libro alo». Cada cita lleva su procedencia: «Et dixit in libro chimorum…», «Dixit Ruffus in libro regiminis…».
Las carnes aparecen ordenadas. La de cerdo cebado, aunque fría y húmeda, es mejor que la de otros animales. Detrás van la de cabrito y la de ternero. La de lechón es demasiado húmeda. La de cordero es húmeda, viscosa y mucilaginosa, y se digiere mejor que la del cordero añojo.
Con los vegetales pasa lo mismo. La lechuga calma el calor y la embriaguez, laxa el vientre, quita el apetito sexual y da sueño. El cilantro enfría y reseca. La calabaza enfría, humedece, suaviza el vientre y no provoca la orina.
Algunas explicaciones afinan la causa. El membrillo retiene el vientre y provoca la orina «per accidens», como efecto indirecto de esa retención. Los dátiles se digieren más deprisa que los higos, aunque nutren peor; comidos a menudo, irritan la vejiga y la hacen doler.
Hay también indicaciones de preparación. El daño del frijol se evita mezclándolo con aceite de nardo o comiéndolo con mostaza. El frijol blanco, de digestión difícil, se digiere mejor caliente, con aceite y comino y sin la corteza exterior.
El pan se clasifica por su forma de hacerlo. El fermentado suaviza el vientre. El ácimo lo estriñe. El pan grande es más ligero y nutre más que el pequeño.
Hay usos fuera de la mesa. El caldo de pescado salado, en emplasto, atrae las espinas clavadas en el cuerpo. El agua de pescado salado se usa en lavativas para la ciática y la disentería maligna.
Por qué importa
Los textos de Rufo sobre dieta estaban repartidos en citas latinas de otro autor. Esta edición los junta, los coteja con los manuscritos y, según su propio título, los traduce al francés por primera vez.
Leídos juntos, los fragmentos muestran algo que una cita aislada no deja ver. Rufo escribió más de una obra de dietética, organizadas por temas, y en todas aplicó el mismo sistema: cada alimento, sus cualidades, sus efectos en el cuerpo.
Lo que queda abierto
Queda por ver cuánto del griego de Rufo conservan estas frases y cuánto cambió al pasar al latín a través de Rhazes. Un ejemplo: el pasaje del aceite de oliva. Primero duda de que sea húmedo. Luego concluye, con un «ego dico», que es calefactorio y desecativo. Queda por ver si ese «yo» es Rufo o quien lo cita.
Lecturas
- Oeuvres de Rufus d'Ephèse: texte collationné sur les manuscrits, traduit pour la première fois en français, avec une introduction. Edición digitalizada en Internet Archive, de dominio público.
- .. Edición digitalizada en Internet Archive, de dominio público.
Cifras
- Más de 30 fragmentos latinos atribuidos a Rufo de Éfeso, extraídos de las citas de Rhazes [1].
- 3 obras de Rufo citadas por su título: el libro de los quimos, el libro del régimen y el libro alo [1].
Referencias
- Oeuvres de Rufus d'Ephèse: texte collationné sur les manuscrits, traduit pour la première fois en français, avec une introduction. Internet Archive.