Rufo de Éfeso cuenta cuatro capas en el ojo y les pone nombre
Hacia el año 100, el médico Rufo de Éfeso describió el ojo por dentro, capa a capa, sobre un mono disecado. Colocó el cristalino, la lente transparente del ojo, en la parte de delante, pegado al agujero de la pupila. Siglos después los libros lo pusieron en el centro, por error. Hoy se sabe que está delante, donde lo situaba Rufo.
Qué se vio y cómo
Hacia el año 100, un texto griego de Rufo de Éfeso enseña el cuerpo por dentro sobre un mono disecado. Disecar es abrir un cuerpo muerto para ver cómo está hecho. El autor habla a un joven que aprende. Ya le ha dado los nombres de las partes que se ven y de los huesos. Entonces le anuncia que, «disecando nuestro mono», intentará enseñarle los nombres de las partes internas.
Rufo explica por qué un mono. Es el animal que más se parece al hombre en los huesos, los músculos y los órganos de dentro. Abrir cuerpos humanos había quedado prohibido tras la etapa de Alejandría, la ciudad de Egipto donde sí se había hecho.
El texto recorre el ojo de fuera adentro y cuenta cuatro capas. A cada una le da un nombre por su aspecto o por su forma.
La primera es la de fuera, la que se ve. Rufo la llama «blanca» por su color y también «semejante al cuerno», por resistente y transparente. Hoy se distinguen en ella el blanco del ojo y la córnea, la ventana clara de delante.
La segunda va pegada a la primera por dentro. Por delante tiene un agujero redondo. Es el iris, el disco de color del ojo, y el agujero es la pupila. Rufo la compara con un grano de uva: lisa por fuera, como la piel, y rugosa por dentro.
La tercera nace donde entra el nervio que viene del cerebro y guarda un líquido parecido a la clara de huevo. Es muy fina. Por eso el texto la llama «telaraña», entre otros nombres. Hoy es la retina, la capa del fondo del ojo.
La cuarta envuelve el cristalino y se llama «lenticular», porque tiene forma de lenteja. Rufo escribió dónde queda. Una de sus mitades mira hacia delante y toca el agujero de la segunda capa. La otra mitad descansa sobre la tercera. El cristalino aparece así justo detrás de la pupila, en la parte delantera del ojo.
El descubrimiento
- Qué
- El ojo descrito en cuatro capas con nombre y el cristalino delante, junto al agujero de la pupila
- Quién
- Rufo de Éfeso, médico y profesor
- Cuándo
- Hacia el año 100
- Dónde
- No consta
- Con qué
- Un mono disecado
- Dónde quedó escrito
- Sobre los nombres de las partes del cuerpo humano
Qué se creía
Hipócrates, el médico griego de unos cinco siglos antes, mencionaba líquidos espesos que se escapan de un ojo golpeado. Uno de ellos, ya frío, le recordaba a un «incienso transparente». Quizá era el cristalino, pero no hay manera de saberlo. Su texto no dice en qué parte del ojo estaba.
Algunas capas ya tenían nombre. Rufo cita a un anatomista de Alejandría anterior a él cuando describe el iris, rugoso por dentro. Ese anatomista había comparado la capa del fondo con una red. Sus obras sobre el ojo se han perdido.
Por qué importa
Bastantes nombres griegos que Rufo recoge para las partes del cuerpo se siguen usando hoy. La obra donde quedaron se titula Sobre los nombres de las partes del cuerpo humano. La palabra «iris» entró en la anatomía humana con él, según una revisión moderna de los nombres anatómicos.
Galeno, un médico posterior que disecó macacos, un tipo de mono, también puso el cristalino tan adelante que toca el iris. Los editores de Rufo en el siglo XIX señalan que Galeno le dio la razón más veces de las que lo rebatió.
La posición del cristalino cambió después en los libros. En el siglo IX, autores árabes de Mesopotamia lo describen ya en el centro exacto del ojo. La idea siguió más de 700 años en las obras de anatomía. A finales del siglo XVI se publicó un dibujo con el cristalino otra vez delante.
Esa descripción sirvió a Kepler, que en 1604 analizó cómo el cristalino desvía la luz y forma una imagen invertida en la retina.
Quién era
De la vida de Rufo no se sabe casi nada. Los estudiosos lo colocan entre el siglo I y el II. Uno de sus escritos habla de un viaje a Egipto, quizá de una estancia allí.
Era médico y también profesor, y la obra está escrita para alguien que aprende. Empieza por lo que se ve desde fuera y por los huesos. Solo después pasa al interior, con el mono. Rufo estudió la anatomía en ese animal. Escribía en griego y recuperó palabras griegas que ya existían.
Qué se sabe hoy
El cristalino humano está en la parte delantera del ojo. Su zona más ancha queda a una quinta parte del camino entre la superficie de la córnea y el fondo. Un cristalino en el centro quedaría a la mitad. En el macaco la medida es casi la misma.
El iris y el cristalino están tan juntos que en las imágenes actuales parecen tocarse.
Lo que se discute
El texto no dice dónde se abrió el mono ni quién era el joven. Tampoco consta si Rufo disecó con sus manos. Su fecha no es segura: un autor anterior al cambio de siglo ya lo cita como autoridad.
Algunos historiadores atribuyeron a Galeno o a otros médicos antiguos la idea del cristalino en el centro. Una revisión moderna de los textos griegos y romanos sobre el ojo no encuentra ningún pasaje que lo diga.
Antes y después
- c. 460-370 a. C.Hipócrates menciona líquidos espesos que salen de un ojo golpeado.
- Hacia el año 100Rufo de Éfeso describe el ojo en cuatro capas y sitúa el cristalino delante.
- c. 129-199Galeno diseca macacos de Berbería y también coloca el cristalino tocando el iris.
- Siglo IXAutores árabes de Mesopotamia describen el cristalino en el centro exacto del ojo.
- 1583Felix Platter publica un dibujo del ojo con el cristalino en la parte delantera.
Fuentes
- Rufo de Éfeso; Daremberg C; Ruelle CE (eds. y traductores). Oeuvres de Rufus d'Ephèse : texte collationné sur les manuscrits, traduit pour la première fois en français, avec une introduction [Internet]. Internet Archive; 1879 [consultado el 2026-10-08]. Disponible en: https://archive.org/details/oeuvresderufusde00rufu
- Leffler CT, Hadi TM, Udupa A, Schwartz SG, Schwartz D. A medieval fallacy: the crystalline lens in the center of the eye. Clinical ophthalmology (Auckland, N.Z.). 2016. doi:10.2147/opth.s100708 PMID: 27114699
- Pretterklieber ML. Nomina anatomica-unde venient et quo vaditis? Anatomical science international. 2024. doi:10.1007/s12565-024-00762-w PMID: 38578481