Galeno de Pérgamo · siglo II

Galeno disecaba monos para explicar el cuerpo humano

Durante más de dos siglos la anatomía se aprendió en un tratado escrito entre los años 169 y 175 a partir de cuerpos de mono. Uno solo de los textos anatómicos de la Antigüedad que han llegado hasta hoy se apoya directamente en huesos humanos, y también es de Galeno.

Cien grados en el mono. Ciento veinticinco en el hombre. Es el ángulo que forman el cuello y el eje del fémur. En el mono de Berbería el cuello del hueso es más transversal; en el varón adulto se abre unos veinticinco grados más.

La diferencia importa porque Galeno de Pérgamo, el médico griego del siglo II que escribió la anatomía que Europa leyó durante generaciones, aprendió sobre todo en simios. Prefería el mono de Berbería (Macaca inuus), pero lo más probable es que trabajara sobre todo con el macaco Rhesus (Macaca mulatta). También abría cerdos.

Lo que dejó escrito

Su obra anatómica más completa y conocida es el De usu partium, «Sobre la utilidad de las partes», en diecisiete libros, compuesto entre los años 169 y 175 [1].

Hay otro texto, mucho más breve, con un rasgo que ningún otro conserva: el De ossibus ad tirones, un tratado de huesos para principiantes. Es la única obra anatómica de la Antigüedad que sobrevive basada directamente en material humano [1].

Galeno no partía de cero. Marino había escrito un manual práctico de disección y una anatomía general en veinte libros, de la que procede buena parte de lo que Galeno sabía. Licos de Macedonia dedicó un libro a los músculos y se dejó el pterigoideo y algunos del cuello. De Pélope se sabe, por el propio Galeno, que escribió varios libros de anatomía y que fueron quemados [1].

Tenía también adversarios. Los anatomistas de la escuela empírica, contra los que arremete una y otra vez, consideraban inútil disecar simios [1]. Galeno hizo justo lo contrario.

El método tenía un precio. Galeno afirmó que el esternón de los simios era el más plano de todos los animales que había disecado. No lo es: el del cerdo, que también abrió, es relativamente mucho más plano [1].

Por qué importa

Hacia 1310 Nicolás de Reggio tradujo completo el De usu partium al latín, directamente del griego. Esa versión se convirtió en la fuente de referencia del conocimiento anatómico hasta el siglo XVI [1].

La sustitución llegó en 1543 con Vesalio. Su obra desplazó al tratado de Galeno, aunque Vesalio había basado sus propias investigaciones en dos tratados del médico de Pérgamo [1]. El libro que dejó atrás a Galeno se construyó leyéndolo.

Lo que queda abierto

Queda por precisar qué especie de simio tenía Galeno delante en cada pasaje, porque el texto no siempre permite distinguir entre el mono de Berbería y el Rhesus. Y obras suyas como De mortuorum dissectione, De voce o De thoracis et pulmonis motu no se han conservado: de ellas solo se sabe lo que otros textos dejan entrever.

Lecturas

Cifras

  • 169–175: años de composición del De usu partium [1].
  • Hacia 1310: traducción latina completa de Nicolás de Reggio [1].
  • 1543: la obra de Vesalio desplaza al De usu partium [1].
  • 100° frente a 125°: ángulo entre cuello y eje del fémur en el mono de Berbería y en el varón adulto [1].
  • 20: libros de la anatomía general de Marino [1].

Referencias

  1. Galeno de Pérgamo. Galen on anatomical procedures: de Anatomicis administrationibus.
  2. Galeno de Pérgamo. Galeni librorum pars prima / vol. 1.