Celso deja escritas las cuatro señales de la inflamación

La piel que rodea una espina clavada enrojece, se hincha, se calienta y duele: son las cuatro señales de la inflamación. Aulo Cornelio Celso, un enciclopedista romano, las dejó escritas en una sola frase hacia el siglo I. Hoy la inflamación se entiende como una respuesta normal del cuerpo a una lesión, y hay rastros de ella en huesos de dinosaurio.

Un libro antiguo abierto sobre una mesa de madera, con una cinta que señala una línea de la página.
Ilustración. Un libro antiguo abierto por la página de una frase, como la que Celso dedicó a la inflamación; no es una imagen de época.

Qué se vio y cómo

La frase de Celso dice que las señales de la inflamación son cuatro: rojez e hinchazón, con calor y dolor. En su latín son rubor, tumor, calor y dolor. Tumor significa ahí hinchazón, no lo que hoy se entiende por esa palabra.

Las cuatro se reconocen en algo tan corriente como un dedo con una espina clavada. La piel de alrededor se pone roja y se abulta. Al tocarla está más caliente que el resto de la mano, y duele. El ejemplo es de hoy: Celso no pone ninguno.

La frase está en De medicina, una obra en ocho libros. Aparece en una parte dedicada a la fiebre cuando llega acompañada de otros males. Celso viene hablando de una zona del cuerpo que duele y está inflamada. Entonces, a modo de aclaración, se detiene a decir cómo se reconoce una inflamación.

Lo hace en una sola oración y agrupa las señales de dos en dos. Las dos primeras, rojez e hinchazón, están a la vista. El calor se nota al tocar y el dolor lo cuenta quien lo sufre.

Celso las llama notae, es decir, marcas. Una traducción inglesa del siglo XIX puso «marcas diagnósticas», o sea, marcas que sirven para reconocer un mal. Otra versión, de este siglo, prefiere «señales».

En el pasaje no hay instrumento ni experimento. Tampoco hay casos: no dice qué enfermos ni qué heridas llevaron a la lista. Lo que queda es una lista corta que sirve para reconocer algo con los ojos y con la mano.

Con ella Celso separa dos situaciones. Una es la inflamación, que se reconoce por las cuatro marcas. La otra es el dolor sin inflamación, que el mismo pasaje menciona a continuación.

El descubrimiento

Qué
Las cuatro señales de la inflamación: rojez, hinchazón, calor y dolor
Quién
Aulo Cornelio Celso, enciclopedista romano
Cuándo
Hacia el siglo I
Dónde
No consta
Con qué
Sin instrumento ni experimento; una lista para reconocer la inflamación, dentro de un texto sobre la fiebre
Dónde quedó escrito
De medicina, libro III

Qué se creía

Celso cita a un médico para quien toda fiebre venía de una inflamación, y escribió que se equivocaba. Los griegos tenían ya un nombre para ella, flegmone.

Había además escritos mucho más antiguos sobre lesiones. Un rollo egipcio copiado hacia 1520 a. C. reúne casos de heridas, recuerda una revisión moderna. La misma revisión señala que la inflamación se tuvo durante mucho tiempo por una reacción enfermiza del cuerpo.

Por qué importa

Unos dos mil años después, artículos de medicina de este siglo siguen citando las cuatro señales de Celso. Alguno copia la frase en latín. No consta, en cambio, cómo se recibió en su tiempo.

Con los siglos se sumó a la lista una quinta señal: la parte inflamada deja de cumplir su función. Un dedo hinchado que no se puede doblar sirve de ejemplo.

Un cirujano escocés del siglo XVIII escribió que la inflamación no es una enfermedad, sino «una operación saludable» que sigue a un daño. En 1882, otro investigador clavó espinas de rosa en larvas de estrella de mar. Vio que unas células del animal se desplazaban hasta rodear la espina.

Ese investigador sostuvo después que la inflamación no es solo dañina. En ella intervienen, dijo, esas células capaces de engullir y destruir microbios, que hoy se llaman fagocitos.

Quién era

Las fuentes no presentan a Celso como médico, sino como enciclopedista: un autor que escribía sobre muchas materias. Se le atribuyen libros sobre el arte de hablar en público, la guerra, la agricultura y la medicina. Se le suele situar en torno al cambio de era.

Un escritor de su misma época dijo que había abarcado todo el cuerpo del saber. Otro autor latino lo tuvo por un erudito que escribía con soltura y elegancia, y le reprochó su afán de novedades.

En medicina siguió de cerca a Hipócrates, el médico griego. Un comentarista afirma que copia de él frases y capítulos enteros. No consta si atendió enfermos ni dónde escribía.

Qué se sabe hoy

Los huesos de dinosaurio conservan rastros de inflamación, de modo que es más antigua que la humanidad. Hoy se la describe como una respuesta normal del cuerpo a una lesión, que ayuda a reparar el daño.

Se conocen sustancias del propio cuerpo que ensanchan los vasos de la zona, y de ahí la rojez. También vuelven más permeable su pared, y de ahí la hinchazón. Células defensivas llegan al lugar en cuestión de minutos. En muchos animales la fiebre acompaña a la inflamación.

Lo que se discute

No hay acuerdo en que la de Celso fuera la primera descripción. Un trabajo reciente lo afirma; otro lo cuenta entre los primeros y recuerda los escritos egipcios anteriores.

La quinta señal se atribuyó durante mucho tiempo a Galeno, un médico del siglo II, y no es suya. Tampoco son seguras las fechas de Celso: los eruditos no coinciden sobre cuándo vivió.

Antes y después

  1. Hacia 1520 a. C.Se copia en Egipto un rollo de papiro, el de Edwin Smith, con casos de heridas.
  2. Hacia el siglo ICelso deja escrito en De medicina que las señales de la inflamación son cuatro.
  3. Siglo IIGaleno tiene la formación de pus por buena señal; la idea dura más de un milenio.
  4. 1882Metchnikoff clava espinas de rosa en larvas de estrella de mar y ve células que las rodean.
  5. 1935Von Euler descubre las prostaglandinas, sustancias que intervienen en la rojez, la hinchazón, el dolor y la fiebre.

Fuentes

  1. Celso AC; Lee A (traductor). Aur. Cor. Celsus on medicine, in eight books, Latin and English (De medicina; incluye la vida del autor por J. Rhodius) [Internet]. Internet Archive; I d. C. (obra); 1831 (traducción) [consultado el 2026-10-08]. Disponible en: https://archive.org/details/aurcorcelsusonm00rodegoog
  2. Cavaillon JM. Once upon a time, inflammation. The Journal of Venomous Animals and Toxins including Tropical Diseases. 2021. doi:10.1590/1678-9199-jvatitd-2020-0147 PMID: 33889184
  3. Rossi JF, Lu ZY, Massart C, Levon K. Dynamic Immune/Inflammation Precision Medicine: The Good and the Bad Inflammation in Infection and Cancer. Frontiers in Immunology. 2021. doi:10.3389/fimmu.2021.595722 PMID: 33708198
  4. Walter EJ, Hanna-Jumma S, Carraretto M, Forni L. The pathophysiological basis and consequences of fever. Critical Care. 2016. doi:10.1186/s13054-016-1375-5 PMID: 27411542

Lecturas relacionadas

1 de 6