Cómo funciona
La página de los CDC sobre esta infección empieza por deshacer el nombre. En inglés se la llama con una palabra que contiene «gusano». El agente no es un gusano. Es un hongo. En castellano el título de la lección ya dice hongos, y aun así el equívoco viaja con el nombre médico inglés y con la idea de un anillo. Conviene dejar el animal fuera desde la primera frase.
Es una infección fúngica común del cuero cabelludo, de la piel o de las uñas. El pie no es un reino aparte. Es una dirección. La forma del pie se llama, en el habla, pie de atleta, y en el nombre médico tinea pedis: tiña, y después la palabra latina de la parte del cuerpo. La de la ingle es tinea cruris, a menudo llamada en inglés con el nombre de esa zona. La del cuero cabelludo es tinea capitis. La de la uña entra en lo que se llama onicomicosis. El CDC dice que el término médico de cada tipo empieza por tiña y sigue con el nombre latino de la parte infectada. Un solo marco, varias direcciones.
En la piel, la infección produce una erupción que pica, que descama y que a menudo dibuja un anillo. De ahí el nombre que arrastra el animal. El color no es único. En piel clara suele verse roja. En piel más oscura, gris o marrón. Quien busque siempre el mismo rojo está leyendo un solo tono de piel. La página lo separa.
En la uña el cuadro cambia de oficio. La uña puede mudar de color, engrosar y romperse con facilidad. Es mucho más común en las uñas de los pies, y las de las manos también pueden infectarse. El pie, otra vez, concentra el caso, sin ser el único sitio posible. Piel y uña son dos presentaciones del mismo grupo de hongos, no dos enfermedades inventadas para la ocasión.
Los nombres científicos que la página da para los hongos más comunes de esta infección son tres géneros: Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton. Los cita juntos. No describe, en ese texto, una diferencia de conducta entre ellos. Separarlos por síntomas, por velocidad o por sitio sería añadir lo que la página no dice. Aquí quedan como el reparto de géneros que causa el cuadro, no como tres historias.
El paso de una persona a otra, o de un animal a una persona, es de contacto. Piel con piel. También objetos compartidos: toallas y sábanas. También superficies compartidas: el suelo de un vestuario o de un baño público. El hongo no necesita un relato de mala suerte excepcional. Necesita un encuentro con piel, tela o suelo donde ya estaba.
La página enumera situaciones en las que ese encuentro es fácil. Duchas o vestuarios públicos sin un calzado que proteja. Deportes de contacto como la lucha. Zapatos y calcetines ceñidos. Sudor abundante. Contacto cercano con animales que ya llevan la infección. La lista describe exposiciones. No es una orden de dejar de hacer nada. Cualquiera puede infectarse. Quien tiene un sistema inmunitario debilitado, añade el texto, puede estar especialmente expuesto y puede tener más dificultad para combatir la infección. Es una descripción del riesgo, no un plan.
Juntar el pie con el resto cambia la pregunta del título. «Hongos de los pies» nombra la tiña cuando se asienta en esa piel, o en esa uña. El funcionamiento es el de un hongo que vive en la superficie, que se ve como anillo o como uña estropeada, y que viaja por contacto y por lo que se comparte. El gusano del nombre no funciona, porque no está.